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Las presentaciones, al final

Interesante debut de Victorino Martín en la Feria de las Novilladas de Algemesí

A falta de la novillada de rejones que abroche la feria, la última función con picadores sirvió para que debutase en este serial una de las ganaderías ya emblemáticas y más destacadas de la historia de la tauromaquia: la de Victorino Martín, a cuyo fundador, el gran y carismático Victorino Martín Andrés, se homenajeó por la mañana y, tras romperse el paseíllo, ya por la tarde, se le hizo entrega de un recuerdo con la imagen de la patrona de la ciudad.

También debieron encomendar a la patrona a los novilleros encargados de lidiar el encierro de presentación. Dos toreros que también actuaban por primera vez en esta plaza y que pese a ser habituales de la ganadería y conocedores de los productos que cría Victorino se las vieron y desearon para poder con los ejemplares que hicieron que por primera vez apareciese la A coronada en la pizarra algemesinense.

Fue un encierro de desigual presencia, dentro de la línea clásica y típica de la casa, largos, escurridos, vareados, lavados de cara y con pitones y pese que sacaron bastantes dosis de nobleza no dejaron estar cómodos a sus matadores.

El primer novillo de Victorino que saltó al palenque trapezoidal de Algemesí, «Mingotero» de nombre, para los amantes de la estadística y el dato preciso, marcado con el número 31, fue de trato laborioso para el peonaje en los primeros tercios. No fue fácil estar con é, perdiendo las manos cuando se le bajaba la mano y revolviéndose con presteza y velocidad. Compuesto y con maneras, Alejandro Fermín sacó una faena trabajada, arrestosa y stajanovista. Y en el mismo plan anduvo con el segundo de su lote, de comportamiento muy parecido y sin especial entrega en el último tercio, estando ora vez el cacereño dispuesto y valiente.

La única oreja de la tarde, fácil y generosa, fue para el nimeño El Rafi, que no acabó de acoplarse al cárdeno que cerró plaza en una labor de muchos altibajos. Su primero echaba las manos por delante y se frenaba en el capote. Fue éste un novillo andarín y pegajosos con el que costaba mucho estar ante él, teniendo El Rafi que estar muy atento y ojo avizor en todo momento, pues se revolvía con gran presteza y agilidad de cuello, siendo silenciada su labor.

Algemesí, 29 de septiembre. Octava de feria. Lleno.

Novillos de Victorino Martín, desiguales de presencia pero de buen juego.

Alejandro Fermín (de corinto y oro), entera caída, ovación; dos pinchazos y estocada, ovación.

El Rafi (de azul noche y oro), dos pinchazos, casi entera y descabello, silencio; pinchazo y estocada, oreja.

De las cuadrillas destacó Belou Romero.