Vicente Ruiz «El Soro»: «Hay Soro para rato»

Tras su reaparición en Valencia, el diestro, pletórico, asegura que seguirá toreando.

Fue, desde luego, la corrida que más expectación había despertado en esta Feria de Fallas. Y la verdad es que no decepcionó, todo lo contrario, por más que los toros lidiados no acabasen de colaborar. Pero la actuación de El Soro impactó de tal modo que lo llenó todo. No fue una reaparición feliz al cien por cien, ya que el torero de Foyos acabó en el hospital al sufrir una lesión en la espalda tras ser arrollado por su segundo toro al entrar a matar, pero estos días no se habla de otra cosa. Ingresado en el Centro de Rehabilitación de Levante, con una vértebra dorsal fracturada y otras dos seriamente contusionadas, el diestro valenciano se encuentra, a pesar del dolor, muy feliz y contento. Su habitación parece ya un museo. Cuadros, fotos, banderillas... y mucha gente. Amigos, familiares, compañeros... Todos quieren felicitarle y animarle. Pero el más animado es, qué duda cabe, el propio Soro.

-¿Cómo se encuentra?

-Feliz, me encuentro feliz, muy feliz. Con el malestar lógico por esta lesión, con dolores, pero muy contento, qué quieres que te diga. Después del nacimiento de mis hijos, ése ha sido el momento más feliz de mi vida. Los médicos me han dicho que tenga paciencia, que no tenga prisa. Puedo hacer vida normal pero sin forzar.

-¿Qué sensación tiene de la corrida del día 16?

-Era la culminación de un sueño por el que he luchado mucho, muchísimo. Han sido muchos años peleando por llegar hasta aquí y por fin lo conseguí.

-Ahora, con la perspectiva que da el paso del tiempo, ¿cómo analiza su actuación?

-Para empezar no me pudo la presión. Era un día muy comprometido y estuve muy sereno y muy concentrado. Muy tranquilo, porque sabía que iba a poder. La pena es que los toros no ayudasen. Pienso que sólo estuve a un 20 por ciento de lo que podía haber dado.

-La gente se volcó como hacía mucho tiempo que no lo hacía con un torero.

-La gente se volcó como siempre lo han hecho con El Soro. Los toros son pasión y yo les doy pasión. Así es como se lleva gente a la plaza. Hubo hasta peleas y todo...

-Y Ponce, en un día tan especial para él, también estuvo generosísimo, cediéndole buena parte del protagonismo de la tarde.

-Es para comérselo. Ponce es un señor, es mi padre, mi hermano, podría ser mi hijo... Es una persona extraordinaria y maravillosa. También Manzanares estuvo muy cariñoso conmigo.

-¿Qué pensó cuando la plaza entera coreaba su nombre, que se me puso la piel de gallina? ¿Cómo sabe eso?

-A gloria, eso me supo a gloria. Después de tantos años... y después de tanto sacrificio, de tantos ratos malos, de tantas luchas, esas ovaciones, ese clamor que había en la gente, eso para mí fue algo que no se puede pagar.

-¿Llegó a pensar algo o en algo cuando el toro le atropelló?

-Pensé que me iba a echar mano, que me podía herir. Pero, afortunadamente, la cuadrilla estuvo fantástica y entró rápidamente al quite.

-Lesionado, y de gravedad, todavía dio tres vueltas al ruedo y se dejó pasear a hombros.

-Después de tanto tiempo no podía dejar de hacer eso, no me lo podía perder. Pero tras la vuelta al ruedo les dije que saldría a pie con Ponce y Manzanares.

-¿Qué le dice a tanta gente que cuestionó tu apuesta?

-Les doy las gracias porque sus opiniones en contra me servían de estímulo y ahora les he podido demostrar de lo que soy capaz.

-¿Se llegó a cuestionar, aunque fuese por un momento, que Ponce, al finalizar el festejo, le cortase la coleta?

-Para nada, en ningún momento, por favor... Me he preparado para seguir toreando.

-Y ahora ¿qué?

-Ahora seguiré toreando, quiero hacer una campaña, corta, no muchas corridas, una temporada acorde con mi edad y mi condición. Hay Soro para rato.