Actualidad

‘¡Boom’!: Manual del concursante perfecto

Tras ganar el mayor premio de la historia de la televisión en «¡Boom!, Erundino, Valentín, Alberto y Manu explican cómo se han preparado para lograr, tras más de dos años, acertar el bote final

Tras ganar el mayor premio de la historia de la televisión en «¡Boom!, Erundino, Valentín, Alberto y Manu explican cómo se han preparado para lograr, tras más de dos años, acertar el bote final.

Publicidad

El 20 de junio Los Lobos se quedaron mudos... Hasta ayer. Ese día se grabó el programa de «¡Boom!» en el que consiguieron el pleno al 15, el número de preguntas que se les había resistido hasta entonces y que les dio el bote (4,1 millones de euros) que con el acumulado asciende hasta los 6.689.700. Erundino, Manu, Valentín y Alberto se hicieron más fotografías ayer que el día de su primera comunión: juntos, por separado, con Juanra Bonet, con periodistas, con el personal de Antena 3... Y es que 505 programas después la audiencia quería que se marchasen por todo lo alto porque, como comentó Carmen Ferreiro, directora de programas de entretenimiento de Antena 3, «son cultos, simpáticos y empáticos». El presentador del programa, Juanra Bonet, destacó que, «además de tener muchos conocimientos y saber competir, han sido muy resistentes, física y mentalmente».

Olvidarse de las cámaras

Ante tantos halagos, Los Lobos sonreían. Uno de ellos, Manu, afirmó que «es clave olvidarte de las cámaras. Soy muy tímido y me costó casi 90 programas hasta que aprendí a soltarme. Además de un concurso, ''¡Boom!'' es un espectáculo y teníamos que contar anécdotas. Concursar ha sido como hacer un máster de televisión, pero de la buena». Si hablamos de carisma, quien se llevaba la palma era José Pinto, del que también se acordaron ayer: «Desde que le miré por primera vez en otro concurso me pareció fascinante. Era un animal televisivo y ha sido decisivo para que estemos aquí porque nos acompañó durante 373 ediciones».

Publicidad

Aunque es evidente que querían el bote, tampoco les quitaba el sueño. «Solo tenía una fantasía: sería muy triste que la última pregunta fuera fea. Sin embargo no fue así, era muy bonita, de geografía, sobre el golfo del mar Báltico que está entre Suecia y Finlandia... Botnia, hasta el nombre suena bien», comentó Erundino, que añadió: «Desde que entramos en el concurso veíamos la vida en forma de preguntas». Alberto, que llegó para sustituir a Pinto, se sorprendió porque le parecía muy sencilla: «¡Cómo nos pueden preguntar esto, es increíble», pensé. Más pesimista era Manu: «Después de los dos programas anteriores en que nos quedamos a una de ganar. Me dije: ''A ver si pasamos el trámite de esta entrega y lo hacemos mejor. Pero cambió la inercia e íbamos acertando todas».

Tras este logro, explicaron el manual del perfecto concursante. Todos coincidieron en que no se habían preparado mucho su participación «porque es un aprendizaje de toda la vida. Es el bagaje cultural que tenemos cada uno de nosotros», comentó Alberto. Manu quiso subrayar un elemento indispensable: la curiosidad. «Hay cosas que vas aprendiendo que te parecen inútiles y que no te van a servir para nada y es todo lo contrario». Sí que hincaron los codos para empollarse los temas de actualidad: «Estábamos pendientes de cambios de gobierno, películas y series que se estrenaban, si se destuía a un entrenador...», precisó Manu. Por su parte, Valentín, al igual que el resto de sus compañeros, elaboraba listas de temas a cada cual más singular por si alguna vez les pasaba por encima alguna de las cuestiones y no seguían en «¡Boom!». «Lo mismo hacía una de inventores alemanes, que otra de holandeses, que de banderas o presidentas de países. Tendré en mi tableta unos mil documentos», comentó Valentín.

Publicidad

Sobre cómo les va a cambiar la cuantía que va a recibir cada uno, Manu lo tenía muy claro: «Vuelvo a la cola del paro pero me va a dar tiempo y tranquilidad para pensar qué quiero hacer. He estado más de dos años en el concurso, muchos más que en algunos trabajos que he tenido». Sobre el dinero que se va a quedar Hacienda del premio, un 46,3 de media, según la comunidad autónoma en la que vivan, Valentín fue muy claro: «Siempre hemos defendido lo público. Por supuesto que es una obligación pagar por lo que cobramos, pero creo que son unos ingresos atípicos y la retención es muy alta, no es nuestra renta de todos los años. Ganar un concurso pasa una vez en la vida... si es que ocurre. Tal vez deberían de plantearse que la fiscalidad fuese menor». Ese es otro debate... e incluso una pregunta para la que, por ahora, no se tiene respuesta.