Corea del Sur pide paso en serie

Las ficciones del país asiático tienen cada vez más seguidores y se convierte ya en la tercera potencia en este campo

La ficción asiática «Kingdom»  está disponible bajo demanda en Netflix
La ficción asiática «Kingdom» está disponible bajo demanda en Netflix

Las ficciones del país asiático tienen cada vez más seguidores y se convierte ya en la tercera potencia en este campo.

A la chita callando, pero con un volumen de negocio que es la envidia de muchos países –son ya la tercera potencia mundial en exportaciones tras EE.UU y Reino Unido–, las series surcoreanas, también conocidas como «K-Drama», están conquistando a millones de espectadores. Desde el viernes, Netflix tiene disponible bajo demanda «Kingdom», la penúltima producción que llega a nuestro país y que parte de una premisa tan disparatada como adictiva: tras la muerte de un rey aparece una plaga que provoca que, tanto el monarca como muchos de sus súbditos que fallecieron, salgan de sus tumbas para provocar el terror de los vivos. Sí, se unen a la tendencia de ficciones de zombies que inauguró «The Walking Dead» pero a su manera –desvaríos incluidos, todo sea dicho–, aunque para compensar plantean una estructura narrativa muy eficaz.

La plataforma de pago fue una de las primeras que echó el ojo a estas producciones y no dudó en darles una presencia relevante en su catálogo. Lo que no se sabe es la acogida que tienen entre sus suscriptores, porque Netflix es reacia a dar sus cifras de audiencia. Sin embargo, si siguen incorporando nuevos títulos será porque es una división de negocio más que rentable. Prueba de ello es que en 2019 estrenará una original, «Love Alarm», coproducida junto a Hidden Secuence y Studio Dragón, dos de los gigantes de la producción de dramas surcoreanos. Si a eso se añade que en el país de origen también se podrá ver a través de TVN, una cadena por cable especialista en entretenimiento, se puede decir que Netflix se ha buscado los mejores socios posibles. La serie es un drama romántico de los de toda la vida, pero convenientemente tuneado para que sea del gusto de los más jóvenes. El protagonista es un creador de un «software» que avisa a sus usuarios si alguien que está a su alrededor está enamorado de él. Una de las que tuvo más éxito fue «Descendientes del sol», que se ciñe a los patrones más tradicionales del género, ya que cuenta la historia de un soldado que se enamora de una cirujana. En teoría, vienen de mundos opuestos, pero el destino tiene planes románticos para ellos.

Culebrones asiáticos

Muchas de ellas «tienen unos ingredientes cercanos a los culebrones iberoamericanos. Empatizamos con los protagonistas porque están en una situación que no merecen y sufren por ello. Además, los guionistas saben cómo provocar terremotos emocionales con traiciones, celos, malentendidos...», afirma Graciela Padilla, coordinadora de Grado de Periodismo en la Facultad de Ciencias de Información de la Universidad Complutense.

Su éxito se encuentra en la capacidad de reciclarse. Beben de los valores asiáticos –respeto a la familia, a los ancianos, al amor y a su historia– pero también miran por el rabillo del ojo a las producciones anglosajonas como «Gossip Girl» y «Revenge», entre otras. «Saben cómo hacer ‘’remakes” de ellas sin que se les parezcan», dice Padilla. La globalización dicta sus mandamientos y ahora son las cadenas estadounidenses las que están a la caza de comprar los derechos de las series para adaptar los «K-Dramas» al gusto del consumidor anglosajón.