Un icono en buena forma

Dirección: Kim Joo-woon. Guión: Andrew Knauer. Intérpretes: Arnold Schwarzenegger, Johnny Knoxville, Eduardo Noriega, Forest Whitaker. EE UU, 2013. Duración: 107 minutos. Acción.

Si hace unos años nos hubieran dicho que Arnold Schwarzenegger y Eduardo Noriega iban a batirse en duelo en un «western» fronterizo, nos habríamos partido el pecho a carcajada limpia. Pero lo imposible siempre es probable: ha sido necesario que un director coreano con una película tan brutal en su haber como «I Saw the Devil» cruzara el charco para que el ex gobernador de California vuelva a poner en práctica su feroz autoironía, esta vez calzándose las botas del sheriff de un pueblo donde nunca pasa nada pero todo el mundo va armado hasta las cejas.

No es la primera vez que Kim Joo-woon juega a malabares con los estereotipos del western. En la excéntrica «El bueno, el feo y el raro» lo hacía con el spaghetti, aunque su sentido del humor, más marciano que coreano, convertía su visionado en una experiencia incómoda. El regreso de Arnie por la puerta de la serie B nos hace pisar tierra firme, la del cine de acción de los ochenta («Comando», «Ejecutor») en la que educó sus músculos y su capacidad autoparódica, aquí modulada según la voz hierática y crepuscular de un Clint Eastwood cualquiera que aún puede dar guerra si se trata de defender su territorio. En esta revisión cazurra de «Río Bravo» se tarda demasiado en llegar al pueblo asediado, se podría haber prescindido del personaje del agente del FBI que encarna Forest Whitaker y se podría haber apostado por un villano menos blando que Eduardo Noriega. Pero es innegable que Kim Joo-woon sabe lo que se hace en las escenas de acción –la de apertura y la persecución en los campos de maíz son impecables– y que la película disfruta de contemplar la resurrección de un icono que siempre ha sabido hacer de su capa un sayo.