“El sector turístico sigue necesitando la existencia de ERTEs por lo menos hasta marzo de 2021”

Entrevistamos a Ricardo Fernández, director general de Destinia, haciendo un resumen de lo que ha significado este verano en el sector turístico de nuestro país y qué posibilidades caben de cara al futuro

Ricardo Fernández es director general de Destinia desde febrero del 2019. Licenciado en Administración de Empresas y Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid, es experto en el desarrollo de nuevas líneas de negocio relacionadas con las agencia de viajes online y enfoca su visión en un futuro adaptado a las circunstancias. Se trata, precisamente, de la clase de profesionales que el sector turístico necesita en la complicada situación actual.

Después de meses de dudas desde el comienzo de la crisis del coronavirus, ya ha terminado la temida temporada de verano, en la que se auguraba una estrepitosa caída en el sector turístico. ¿El golpe ha sido tan duro como imaginábamos?

El golpe ha sido tremendo. Ninguna empresa está preparada para pasar de cien a cero en tan poco tiempo. No obstante la profunda labor de internacionalización que llevamos haciendo los últimos años nos ha ayudado en este tiempo. La temporada ha sido mala pero hemos podido salvar julio con un 60% respecto a 2019 y agosto con más de un 70%, los cuales son números que no imaginábamos conseguir si me hubieras preguntado en marzo.

¿Qué partes del sector han sido las más afectadas?

Desde luego aquellas empresas que más dependían del turismo transfronterizo: aerolíneas, hoteleros pequeños y medianos y receptivos locales. Además, en países que han sufrido un confinamiento severo como España, las agencias de viaje de calle no han podido abrir y han perdido la temporada casi totalmente.

Se conoce que falta de turistas extranjeros ha supuesto un duro varapalo para el sector. ¿Considera que los españoles han sabido estar a la altura del reto, apoyando el turismo nacional?

Sin duda. El turista nacional ha sido la tabla de salvación de muchas empresas y ha permitido que se haya podido vender al nivel de 2019 en ciertos destinos y semanas. Los destinos vacacionales han podido abrir la mayoría del verano gracias a ellos.

Y en el caso del propio sector turístico, haciendo una llamada a la autocrítica si es necesaria, ¿ha sabido responder a la situación?

Es complicado ser crítico cuando ocurre un suceso tan imprevisible como la pandemia. Más que de autocrítica hablaría de aprender ciertas lecciones: el comercio online ha crecido a nivel mundial y esta tendencia se va a mantener, del mismo modo se ha visto como aquellas empresas menos “pegadas” a un destino, las más internacionales, han podido aprovechar la recuperación más temprana de ciertos mercados. Potenciar la venta online e internacionalización son dos lecciones que debemos trasladar a nuestros negocios, sea cual sea el sector en el que estemos.

¿Se ha experimentado un crecimiento en el turismo de interior?

Ciertamente, destinos como Galicia, Asturias o el Pirineo catalán y aragonés han sido puntos “calientes” este año. Tenemos un producto interior, una gastronomía y un sector de turismo activo y de naturaleza muy potente que no debemos olvidar cuando las cosas mejoren. Tenemos que ser capaces de vendernos como destino de este tipo de turistas.

¿Han sido útiles las ayudas del Gobierno y de los gobiernos autonómicos al sector?

Las medidas de apoyo siempre son bien acogidas, pero a nuestro modo de ver han pecado de falta de ambición y su efecto práctico ha sido limitado. Sobre todo hemos echado en falta medidas para estimular el consumo interno (deducciones fiscales o bonos) que sí han implantado otros países de nuestro entorno como Alemania, Francia o Italia.

Hay que pensar que no sólo existe un problema de falta de visitantes sino que la industria turística, las empresas, han quedado fuertemente debilitadas respecto a nuestros competidores europeos que van a estar en una mejor posición para competir gracias a las inyecciones de financiación que han recibido en muchos casos. Un ejemplo: El grupo Lufthansa ha recibido 9,000 millones de financiación y en España se aprobó para el sector algo más de 4,000. No sólo es aguantar la crisis, es cómo vamos a poder competir con nuestros homólogos europeos a partir de otoño.

¿Qué iniciativas sospesa el sector turístico como sustituto de los ERTEs a partir del 30 de septiembre?

El sector sigue necesitando la existencia de ERTEs por lo menos hasta marzo de 2021, es imposible que ciertos subsectores puedan sobrevivir sin ellos.

¿Considera que España necesita una modernización del sector turístico?

El sector turístico español es líder mundial no sólo en la gestión del destino sino también en aspectos menos conocidos como tecnología aplicada al turismo. Hay que pensar que la única empresa de tecnología 100% del IBEX35 es una empresa de tecnología para empresa turísticas y es líder mundial.

La industria no necesita modernizarse desde mi punto de vista sino seguir apostando por la internacionalización y la tecnología y esto, en algunos casos, hará que algunos actores desparezcan y otros que lo hagan mejor puedan crecer.

¿Podemos seguir confiando en el turismo como una importante fuente de ingresos en nuestro país?

Por supuesto. Eso no quiere decir que no debamos apostar por otras industrias, pero no podemos dejar de lado la industria que más apoyó en la recuperación post-crisis de 2008. Pero siempre se pueden sumar y debemos trabajar en esa línea.

¿Se ha experimentado un crecimiento en el turismo ecológico con respecto a años anteriores?

Sí, el turismo de naturaleza ha crecido mucho pero su participación total en la “tarta” es todavía muy limitada. Debemos seguir apostando por esta vía para alcanzar ciertos nichos que hasta ahora no estábamos explotando.

¿Cómo se presenta el turismo para los meses siguientes, teniendo en cuenta que se teme una segunda oleada tan letal como la de primavera?

La cautela es máxima y el primer ejemplo se ve en el número de establecimientos abiertos en septiembre. Destinos como Canarias o Benidorm han cerrado buena parte de su planta hotelera como precaución. Si septiembre se desarrolla dentro de un cierto “orden”, tenemos mucha fe en el otoño y un tipo de viaje y turismo muy enfocado en reservas de último minuto y fines de semana y puentes.

¿Cómo se perciben los ánimos entre los trabajadores del sector?

Debemos tener esperanza. Cuando tienes una industria líder tienes que confiar en tus capacidades, pero existe un profundo pesimismo tras tantos meses de retos constantes y ante un futuro con tanta incertidumbre. Hay que pensar que más de 150.000 trabajadores de la industria siguen en situación de ERTE y muchos llevan así desde marzo. Tenemos que ser capaces de transmitir tranquilidad y confianza a todos los stakeholders de la industria: turistas, inversores y trabajadores. Tienen que saber que España como destino y las empresas españolas siguen siendo la mejor opción para viajar, invertir o trabajar.