Andalucía

Así es Olvera, la nueva Capital del Turismo Rural 2021

El municipio de la serranía de Cádiz, inmerso en la comarca de los Pueblos Blancos, es la cita obligada de 2021 para los amantes del turismo rural

Centro Histórico
Centro Histórico© Lolo Vasco/ Turismo Andaluz; © Lolo Vasco/ Tramagestión/ Turismo Andaluz

La provincia de Cádiz esconde en su interior algunas joyas turísticas que bien merecen una visita. Y ahora hay nueva razón más para dejarse caer por este rincón de Andalucía, ya que el municipio gaditano de Olvera ha sido proclamado nueva Capital del Turismo Rural 2021, una iniciativa impulsada por EscapadaRural.com y en la que han participado un total de 247 localidades de todo el país. En concreto, el pueblo ha conseguido imponerse al resto de finalistas al obtener 21.794 votos (18%) de un total de 120.781 participantes, una cifra que supera ampliamente la registrada en ediciones anteriores y que muestra la buena acogida de este título entre los viajeros rurales.

Ahora bien, ¿cuál es el motivo que ha llevado a Olvera a alzarse con este preciado título? Pues lo cierto es que no hay uno solo, sino muchos, pues la comarca de la serranía gaditana, situada al norte de la provincia, da forma a la comarca conocida como pueblos blancos. Lejos del mar, pero cerca, Cádiz guarda aquí, como oro en paño, algunos de los rincones más singulares de su territorio y Olvera es uno de ellos.

Olvera, Cádiz
Olvera, CádizTurismo Andaluz

En este pueblo grande y sinuoso, encaramada a las laderas de un risco coronado por un castillo roquero de época nazarí del siglo XII y rodeada de olivares, Olvera presume también de haber sido declarado conjunto histórico artístico en el año 1983. Ahora, lo que el viajero encuentra al adentrarse en sus callejuelas es la suma perfecta entre la arquitectura histórica y popular de Andalucía, con calles empinadas vestidas de vivos colores que nos conducen hasta la imponente fortaleza y la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida allá por el siglo XVIII y convertida en el corazón del municipio, pues alrededor de ella ha ido creciendo la villa.

Sumergirse por las calles del barrio de la Villa supone hacer un viaje en el tiempo hasta 700 años atrás, cuando Olvera era mora, la denominada Wubira. Caminar por aquí se convierte en la forma más apasionante de ver sus orígenes y empaparse de su pasado, ya que destacan las calles estrechas y las casas de la época, santo y seña de la arquitectura antigua de las ciudades musulmanas que, según el legado histórico formaba la almedina árabe junto con la plaza de la Iglesia y el castillo. Antaño fue recinto amurallado y sus restos aún se conservan en torreones y lienzo de muralla que el viajero puede imaginar al caminar por sus callejuelas. Las huellas más evidentes del pasado árabe pueden presenciarse en la Torre del Pan, antigua construcción musulmana que funcionó como tahona.

Dentro del castillo

Y esa estampa resulta idílica si se realiza desde el castillo, pues desde ahí es posible divisar todo el pueblo de Olvera y sentir cómo vivían las gentes en aquella época. Además, el castillo bien merece una visita, pues se encuentra totalmente habilitado y restaurado para poderlo recorrer de forma muy intuitiva y divulgativa, ideal si vamos acompañados de niños.

En cuanto a la Muralla, todos los restos de ella que aún permanecen han sido declarados Bien de Interés Cultural, por lo que también permiten echar a volar la imaginación de cómo eran los días por estas tierras hace varios siglos.

El paseo por Olvera debe realizarse de forma pausada y cámara de fotos en mano, pues en cada esquina es posible toparse con una estampa de las que quitan el hipo. De hecho, dada la verticalidad de su estructura y lo empinado de sus cuestas, resulta sencillo encontrarse con numerosos miradores que nos obligan a hacer un alto en el camino. Buen ejemplo de ello es el mirador de los jardines del peñón del Sagrado Corazón. También llamado como Peñón del Alameda, este monumento se encuentra en la Plaza de Andalucía y presume de tener abundante vegetación y flora. Para llegar hasta él hay que subir unas escaleras dispuestas en pequeñas terrazas.

Para conocer la historia de la villa hay que visitar el museo La Frontera y los Castillos, en la antigua Casa de Cilla. Ubicado en la Cilla, está dedicado a la Frontera y los Castillos, siendo pionero en toda Andalucía en el tratamiento de la frontera en la época de la reconquista cristiana. El museo se concibe como un centro de interpretación formado por dos salas, en la primera de ellas se explica la frontera entre los reinos cristianos y Al-Andalus, Olvera en la frontera, los castillos y las ciudades y Olvera en el señorío. En la segunda sala se distinguen dos apartados: la frontera como espacio de guerra y la vida cotidiana en ella. Y otra visita que no defrauda es la del santuario de Nuestra Señora de los Remedios, situado a la salida de la localidad.

Ruta por los pueblos blancos de Cádiz

Pero sería un pecado llegar hasta Olvera y no descubrir el resto de pueblos blancos que dan forma a esta bella comarca de la provincia de Cádiz. Son muchas las opciones, pero algunas de las obligadas son, por ejemplo, Grazalema, famoso por su miel, sus quesos de montaña y por las fuentes visigóticas, además de por sus mantas de lana, de las que se puede saber casi todo en el Museo Textil. Tampoco defrauda el bello municipio de Zahara de la Sierra, gracias a sus impresionantes vistas al embalse y a su privilegiada ubicación sobre el vertiginoso Puerto de las Palomas. Sus calles están llenas de buganvilias fucsias, a la sombra de la barroca Iglesia de Santa María de Mesa, del siglo XVIII, mientras que por encima se eleva el maltrecho castillo de Zahara, del siglo XII. Pero hay más, mucho más, como Setenil de las Bodegas, donde no hay acantilados que valgan sino imponentes rocas que servían de profundas cuevas. Por su parte, Arcos de la Frontera sorprende por las estrechas y evocadoras calles del casco antiguo donde convive un lujoso Parador de turismo en lo que fue un castillo árabe del s. XI y el vertiginoso mirador que da al río Guadalete. Y por último, aunque hay más opciones, también resulta obligado visitar Vejer de la Frontera, con un enmarañado casco antiguo también de pasado morisco.