Gastronomía

En busca del restaurante más antiguo de Roma

Desde 1518 La Campana recibe a sus comensales en el corazón de la Ciudad Eterna

Es apasionante lanzarse a la búsqueda de lo más antiguo en la capital italiana y esta vez no se trata ni de arqueología, ni de arte, sino de algo tan básico como el comer.

Después de varios “tropiezos”, en el mejor sentido de la palabra, en la búsqueda del verdadero y más antiguo restaurante romano, queda confirmado por diferentes fuentes que el súper abuelo es “La Campana”.

Empecemos por su nombre

La señora Marina Trancassini , hija del último propietario del establecimiento, ha querido contar una parte de su larga historia a La Razón: “Nuestro restaurante lleva el nombre de La Campana porque antiguamente no se colocaban letreros con el nombre de los locales, ni tampoco en los hostales, se conocían por las figuras que se esculpían o pintaban en la calle y, en este caso, era una campana. En aquel tiempo - continúa la señora Trancassini - se podían encontrar en la puerta de los locales, todo tipo de figuras, como el sol, la luna, etc. etc. En sí, los historiadores cuentan que el nombre de la calle en donde estamos -“Vicolo della Campana”- se debe al restaurante, que en sus inicios también ofrecía alojamiento a los viajeros”- concluye.

Esto me recuerda que en la época del imperio romano era muy común ver este tipo indicaciones. Tenemos ejemplos claros en Pompeya, paseando por sus calles se pueden encontrar todavía “figuras esculpidas” que muestran claramente los servicios que se ofrecían, inclusive los más atrevidos en la “zona roja” de Pompeya. La tradición de identificar con figuras las tabernas viene de muy atrás y todavía se están descubriendo ejemplos como el de diciembre del 2020, cuando en las ruinas de Pompeya se encontró el equivalente restaurante de “fast food”.

Mirad en este video, lo claro que se aprecia, cómo era el espacio gastronómico de aquellos tiempos:

Il Termopolio della Regio V, Pompei

Las crónicas escritas con motivo del 500 cumpleaños de La Campana comentan que, desde su fundación este restaurante ha ostentado el número 18 de esta pequeñísima calle romana, habiendo sobrevivido a todo tipo de avatares acaecidos en la ciudad. El establecimiento es un clásico, es un espacio acogedor y con aire familiar. Para llegar a él se puede ir caminando por la Vía della Ripetta, la calle que desemboca en la Piazza del Popolo. Es un enclave que históricamente ha sido el paso obligado de peregrinos y viajeros.

En una de sus paredes en el comedor principal, se puede ver un manuscrito, fechado en 1518, que testimonia el pago por el mantenimiento de las calles, en el documento aparece el nombre de Pietro de la Campana, fechado en 1526 y hay otra prueba, la del año 1622, donde aparece como director un hombre llamado Giacomo.

El sitio es histórico, sin duda, y no solo por su feliz vejez, sino porque el mismo Goethe lo disfrutó, tan es así que lo menciona en su obra “Elegie Romane,” en donde recuerda a una camarera de La Campana y no solo fue cliente el célebre poeta y dramaturgo alemán, también han tenido en su casa de comidas a Pablo Picasso, cuando disfrutaba de la vida romana, como lo confirman varios testimonios y, si nos vamos a personajes italianos asiduos, La Campana puede recordar a Pier Paolo Pasolini y a Federico Fellini, no faltó tampoco Maria Callas, según se pudo constatar en las cartas de la cantante durante la exposición en “Callas à Roma”.

En una crónica del Corriere della Sera con motivo del 500 aniversario del restaurante, mencionan que Mario Draghi, siendo el Presidente del Banco Central Europeo, era asiduo, no se ha podido confirmar si continúa viniendo desde que tomó posesión como Primer Ministro de Italia.

La parte gastronómica

Tripas a la Romana. Restaurante La Campana en Roma.
Tripas a la Romana. Restaurante La Campana en Roma. FOTO: La Campana

Como era de suponer, las especialidades de La Campana son los platos tradicionales romanos. No podían faltar la “Tripa a la Romana”, el top de la cocina local. Cuentan que, antiguamente, la tripa sólo se comía los sábados al medio dia, actualmente en algunas trattorias de la capital se puede leer “Sabato Trippa”. Hasta el año 1900, la tripa seguía siendo un plato “prezioso” para los romanos, porque por un precio económico podían contar con las proteínas necesarias para una buena alimentación. La composición de las entrañas del animal, además de patas, orejas y hocico lo hacían uno de los platos nobles para el romano común.

Otra de las especialidades típicas es el “abbacchio arrosto con patate”, que traducido al español es “Cordero con patatas”. Le llaman abbacchio al crío de la oveja todavía lactante o con poco tiempo destetado, pero ¡ojo! , esta palabra solo la reconocen los romanos o los que dominan el romanesco antiguo, en Florencia y en el resto de Italia hay que pedir agnello.

Abbacchio arrosto
Abbacchio arrosto FOTO: La Campana

Como antipasto o de acompañante, una acertada elección son los “Fiori di zucca fritti”, exquisitas flores de calabacín, rellenas con queso mozzarella y anchoas, rebozadas y fritas.

Estamos en Italia y pedir pasta es prácticamente obligado, se recomienda deleitarse con sus Tonnarelli all’astice - Macarrones con langosta. No hay que temer a las manchas y para protegerse de ellas, simplemente está permitido prevenirlas colgándose la servilleta al cuello, con toda confianza.