Aragón: El vino más desconocido

Es época de vendimia y pocos piensan en Aragón. Sin embargo, esta comunidad alberga una de las rutas enoturísticas más completas de España, donde vino e historia se funden en cada botella

  • La panorámica de Alquézar es una de las estampas más bellas de la ruta del vino de Somontano
    La panorámica de Alquézar es una de las estampas más bellas de la ruta del vino de Somontano
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Alquézar.

Tiempo de lectura 5 min.

12 de octubre de 2015. 14:40h

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Alquézar. 12/10/2015

En el año 2013, con el fin de establecer una actuación conjunta más efectiva, se fusionaron las tres Rutas del Vino más importantes de la Comunidad Autónoma de Aragón (Campo de Borja-Garnacha, Cariñena y Somontano) dando forma a un proyecto que hoy conocemos como «Enoturismo Aragón». El objetivo no era otro que el de fomentar el conocimiento de los vinos aragoneses y, de paso, fortalecer la promoción del turismo, consiguiendo un sello de identidad claramente diferenciador del resto de las ofertas existentes en el mercado. Actualmente, hay 44 bodegas adheridas al proyecto, repartidas entre las tres zonas, que durante el pasado año recibieron más de 113.000 visitas.

Esta comarca oscense, situada a los pies de los Pirineos, conocida ya en el mundo del turismo gracias a los idílicos paisajes de la Sierra de Guara y el Cañón del río Vero, fue una de las primeras en toda España en promocionar el enoturismo, al diseñar un catálogo completo de posibilidades para descubrir lo más granado de su patrimonio artístico y cultural y ofrecer la posibilidad de que el público pudiera visitar las bodegas más importantes.

Mucho ha cambiado Barbastro desde que Eric Arthur Blair la conociera en mayo de 1937. Este periodista y escritor británico, de origen bengalí –que firmaba sus primeras novelas con el seudónimo de George Orwell–, había llegado a España apenas unos meses antes, con el encargo de cubrir la información sobre nuestra Guerra Civil. Fue trasladado a Barbastro por culpa de un balazo que le había atravesado el cuello, dejándole temporalmente sin voz y con el brazo derecho paralizado. En la actualidad, del hospital de San Julián, donde Orwell fue atendido, tan sólo queda su fachada; los caldos que antaño ayudaron a curar heridas se han tornado en otros embotellados, etiquetados y regulados por la D.O. que aquí tiene su sede.

Si Barbastro presume con orgullo de ser la capital de Somontano, Alquézar es, sin duda, la población más conocida y visitada, la auténtica sanctasanctórum de esta comarca aragonesa. Justo antes de llegar al pueblo, a la salida de una de las muchas curvas que la retuercen sin piedad, la carretera se convierte en una improvisada atalaya desde la que se puede gozar de la estampa que confiere a Alquézar el estatus de icono turístico y que, una vez vista, jamás se olvida: un abigarrado grupo de casitas, con paredes y tejados de tonos ocres, situadas bajo el amparo del impresionante roquedal donde se encaraman la Colegiata de Santa María la Mayor y los restos de la fortaleza musulmana (al-Qasr o alcázar, de donde le viene el nombre a la villa). Alquézar tiene muchos detalles que la hacen única, como su Plaza Mayor, tan modesta que casi no merece el adjetivo, pero que rompe con todos los esquemas de las ágoras clásicas gracias a la decoración ecléctica de sus soportales. El motivo parece que fue la falta de consenso entre los vecinos, que, una vez aprobada su construcción, no fueron capaces de ponerse de acuerdo en cómo rematarla, haciéndolo, finalmente, cada cual a su antojo.

Veruela, cuna del vino

El Real Monasterio de Santa María de Veruela (perteneciente al término de Vera de Moncayo, a 15 kilómetros de Borja) es digno de ser destacado como uno de los bienes más notables del patrimonio aragonés; uno de los monasterios más bellos y mejor conservados que, junto a los de Piedra y Rueda, conforman el grupo de cenobios cistercienses más importantes de España. Veruela fue la primera sede de la Orden Cisterciense en el Reino de Aragón (siglo XII), teniendo sus monjes fundadores el encargo primordial de repoblar y cristianizar la zona, así como recuperar usos y costumbres perdidas tras la dominación árabe. Bien claro lo decía San Benito: «...Creemos que es suficiente una hemina (3/4 de litro) de vino al día por persona. Pero aquellos a quienes Dios da fuerzas para abstenerse, sepan que tendrán una recompensa especial».

Sin duda alguna, Veruela y el Cister han sido pieza clave en la historia del vino en Aragón. Es posible visitar gran parte del recinto, así como el Museo del Vino de la D.O. Campo de Borja, situado en un edificio adyacente. En 1864, Gustavo Adolfo Bécquer se alojó durante seis meses en la Hospedería del desamortizado monasterio, desde donde escribió sus célebres «Cartas desde mi celda».

Adentrarse en la casa de Goya

A unos 35 kilómetros de Cariñena está Fuendetodos, donde podemos visitar la casa en la que el 30 de marzo de 1746 nacía uno de los mayores genios de la pintura mundial, Francisco de Goya. Convertida desde 1985 en museo, sigue conservando el aspecto rústico popular de su época.

Frescos en una ermita románica

Bierge, a medio camino entre Huesca y Barbastro, merece una visita para contemplar los hermosos frescos que decoran la ermita románica de San Fructuoso (siglo XIII). Se trata de un ciclo de pinturas al temple que relatan la vida de San Juan, San Nicolás de Bari y San Fructuoso.

La «Nevera Culroya»

A las afueras de Fuendetodos encontramos la «Nevera Culroya», del siglo XVIII. Las neveras servían para almacenar la nieve caída en invierno y conservarla, una vez convertida en hielo, para los meses de verano. Esta actividad continuó hasta principios del siglo XX, con la obtención del hielo de forma industrial.

Claustro con un alma en pena

En la Colegiata de Alquézar destaca su claustro románico, con arcadas de forma irregular decoradas con seis magníficos capiteles con escenas del Génesis. Cuenta la leyenda que, a veces, se escucha la campana sin que nadie la toque, movida por el alma en pena de un antiguo abad que recorre sus dependencias sin descanso.

- Dónde dormir: Hotel San Ramón del Somontano, Barbastro, con 18 habitaciones decoradas con gusto y un magnífico circuito de spa.

- Dónde comer: Frutería del Vero, Barbastro, (974 31 11 83). Antigua fábrica de chocolates y bodega de vino. La parte superior sigue funcionando como tienda de comestibles.

- Más información: en www.enoturismodearagon.com y www.enodestino.com.

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