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Austria, romanticismo con pinceladas de cine y música

Palacio y jardines de Kaiservilla de la ciudad balnearia de Bad Ischl, vinculado a Sisí.
Palacio y jardines de Kaiservilla de la ciudad balnearia de Bad Ischl, vinculado a Sisí.

La «ruta romántica» cautiva por paisajes en los que se entremezclan montañas, ríos, lagos y valles alpinos con castillos, abadías y palacios.

Hablar de romanticismo en Austria es como hablar de sol en España. El romanticismo está implícito en la idiosincrasia del país. Y por si eso fuera poco, hay algo que también vive en su cultura ancestral: la música. Romanticismo y música se complementan a la perfección y acompañan al viajero a lo largo y ancho de la «ruta romántica» austriaca.

El principio de nuestro viaje es Salzburgo, una ciudad que guarda entre sus muchos monumentos, una parte importante de toda la historia de Austria. Además, se le puede considerar la ciudad de la música, ya que aquí nacieron Wolfgang Amadeus Mozart y Von Karajan. También es la urbe de la archiconocida película «Sonrisas y lágrimas». Y por supuesto, es la ciudad de los príncipes-arzobispos que la gobernaron durante siglos, haciendo de ella una seria competidora del patrimonio, tanto cultural como artístico, de la mismísima Viena.

La ciudad se asienta a orillas del río Salzach, cuyo nombre deriva de la palabra sal, puesto que desde la antigüedad, el transporte de este producto por su curso era una parte importante de la economía local. Este oro blanco fue lo que permitió a los príncipes-arzobispos engrandecer artísticamente la ciudad.

Lo mejor para tener una impresión general de Salzburgo es subir a la fortaleza de Hohensalzburg. Un funicular ultrarrápido sube en un minuto a lo alto de esta estupenda fortaleza, asentada sobre un acantilado. De entre todos los edificios que sobresalen, hay dos que destacan sobre los demás. Por un lado la Residencia (Residenz), el lugar donde Mozart dio su primer concierto con seis años. Y por otro, la catedral (Dom), otra obra maestra del Barroco. Pero la vista más romántica de la ciudad es sin duda desde el pequeño puente de Makart Steg, que habitualmente utilizan los peatones para atravesar el río. Las barandillas del puente están atiborradas de los candados que las parejas dejan como prueba de su amor.

Pasear por el siglo XVIII

Para entender mejor Salzburgo hay que pasear por sus calles sin un rumbo propuesto. Es tal la belleza de sus calles y casas que nos hace creer que estamos en pleno siglo XVIII, y que en algún momento va a salir Mozart de su casa con un violín bajo el brazo. Hablando de este genio, comprobamos que toda Salzburgo vive con y para él. En la calle principal de la ciudad –Getreidegasse–, con numerosos comercios y siempre llena de turistas, se encuentra un bonito edificio amarillo: la Mozarts Geburtshaus, la casa-museo donde nació el genio en el año 1756. Y muy cerca de allí, el café Tomaselli, el más famoso de la ciudad y el preferido por el gran autor.

Dejamos atrás Salzburgo y cogemos la carretera que nos llevará a Viena a través de los 380 kilómetros de la conocida «ruta romántica». Durante el recorrido encontraremos palacios, monasterios, castillos, y los maravillosos paisajes del valle del Danubio, adornados por las altas montañas alpinas y con unos lagos y pueblos como sacados de una postal. Nuestra primera parada es en Bad Ischl, una famosa ciudad-balneario que fue el lugar donde el emperador Francisco José I conoció a su futura mujer, la princesa Isabel de Baviera, más conocida como Sisí. Toda la ciudad evoca esos tiempos de principios del siglo XX, cuando una buena parte de la nobleza europea se afincó aquí, para codearse con la pareja imperial y además disfrutar del relax que se obtiene al sumergirse en las aguas de sus termas.

Pero si Bad Ischl tiene algo que destaca es sin duda su «Kaiservilla», un fantástico palacio rodeado de unos exuberantes jardines. En él se guarda la carta en la que el emperador Francisco José anunciaba a sus súbditos que declaraba la guerra a Serbia por la muerte de su sobrino, el archiduque Francisco Fernando. Ni él mismo fue consciente de que esa acción sería el preludio de lo que fue la Primera Guerra Mundial.

Una de las paradas inexcusables en esta ruta es el lago Hallstätter See, donde se encuentra el pequeño pueblo de Hallstatt, considerada por Alexander von Humboldt como «la localidad lacustre más bella del mundo».Y no le faltaba razón, pues es uno de los pueblos más fotografiados del mundo. Proseguimos nuestra ruta visitando otros pueblos encantadores a la orilla del lago de Traunsee, como Traunkirchen y Gmunden para llegar a Steyr, posiblemente la ciudad más encantadora de esta ruta, después de Salzburgo. Ubicada en la confluencia de los ríos Enns y Steyr, se adorna con una de las plazas más hermosas de Europa. En un lado de ella se encuentra la casa donde vivió Schubert, que dijo de Steyr que era un lugar «increíblemente encantador».

Dejamos Steyr para llegar hasta el Schloss Schallaburg, un palacio renacentista con un bonito patio interior. Pero lo más interesante de este palacio es que aquí se celebran cada año las mejores exposiciones monográficas centradas en temas culturales de toda Austria. Este año 2014, la exposición se llama «Jubel&Elend», dedicada a la I Guerra Mundial.

Como broche final de recorrido por esta «ruta romántica» nos dirigimos a la ciudad de Viena para visitar los «Kaiserappartements», donde se encuentran las habitaciones que ocupaban el emperador y Sisí. Todo un lujo.