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Conociendo la Ciudad del Vino de Burdeos

Esta operación se ha convertido en el buque insignia de la visible transformación de un barrio de Burdeos

Apenas unos meses de vida -se inauguró el 1 de junio de 2016- y ya es un icono arquitectónico de la ciudad.

Este edificio, de onduladas formas, se ha convertido en un gran argumento turístico de Burdeos. Estamos en el mayor museo dedicado a la cultura del vino en el mundo. Otro indiscutible atractivo para la capital de Aquitania, una de las urbes europeas que más se ha trasformado en los últimos veinte años.

Reconozco que tenía muchas en ganas de conocer “La Cité du Vin”. Había oído hablar tanto de este gran espacio dedicado al vino que no podía dejar de conocerlo y, la verdad, no defrauda.

Sobresale, ya desde lejos, su elegante silueta que va impresionando más según se va acercando el viajero. Sus curiosas curvas (que no desvelo pero tienen su razón de ser) y originales tonalidades, que cambian según la luz del día, consiguen atrapar al visitante. Como dicen algunos catálogos, “un lugar para ver, para visitar y para experimentar”. Así es. Todos los sentidos están alerta para el máximo disfrute.

Se trata, en definitiva, de un viaje a través de los siglos y por diferentes civilizaciones. Conoceremos la importancia del vino, su historia, su evolución, su conservación, las elaboraciones, los tipos de uvas, sus olores y colores, las diferentes características de los terrenos, las grandes zonas vitivinícolas del planeta, asistiremos a conferencias y presentaciones, veremos exposiciones temáticas, cataremos distintos caldos, etc., etc. En definitiva, un más que atrayente recorrido que no deja indiferente a nadie y que, además, cuenta con la inestimable ayuda de espectaculares soportes audiovisuales de última generación que nos permitirán realizar un paseo único a través del tiempo. Todo un didáctico y entretenido itinerario que finaliza de la mejor de las maneras: catando en este espacio tan especial.

Pero no es una cata cualquiera. Además de degustar algunos de los mejores, lo haremos en un marco incomparable: el de un gran mirador panorámico, de 360º, llamado “Le Belvèdére”, cuyo techo está decorado con una gigantesca lámpara compuesta por miles de botellas de vidrio.

La sorpresa es, quizás, uno de los grandes pilares de esta visita. Erigido junto a las aguas del rio Garona, sus 14.000 metros cuadrados, van, con seguridad, a incrementar nuestra capacidad de asombro.

Esta enorme inversión, que cuenta con financiación pública y privada, ha conseguido dinamizar una parte de la ciudad generando, según previsiones que me cuentan, unas expectativas cercanas a las 500.000 visitas al año.

Esto es “La Cité du Vin”. Todo un emblema. El buque insignia de la visible transformación de un barrio de Burdeos. Un icono tanto por su futurista diseño como por su estudiado interior. Y esto, me atrevo a decir, no es más que el inicio de un proyecto, de apenas unos meses de vida, que, seguro, nos irá deparando muchas más sorpresas a lo largo de los próximos años.

Simplemente, no te lo pierdas. A mí, me encantó.