miércoles, 23 agosto 2017
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Roig cree que la reforma laboral tendría que haber sido más dura

VALENCIA- Como ya es tradición, el presidente de Mercadona, Juan Roig, aprovechó ayer la presentación de resultados de la firma valenciana para dar su receta de salida a la crisis y ofrecer su particular -y siempre muy valorada- opinión sobre el escenario político y económico español.

En esta ocasión, Roig fue más prudente que el año pasado, y se limitó a decir que el tiempo que tardemos en salir de la crisis, dependerá de las medidas que se tomen. Eso sí, se mostró implacable con problemas como el «despilfarro» del sector público y privado y con la corrupción e instó a que todos los españoles adopten la cultura «del esfuerzo y el trabajo».

En este sentido, puso como ejemplo a los bazares chinos, de los que dijo aprender mucho, y cada vez hay más «porque tienen una cultura del esfuerzo que nosotros no tenemos en España».

Con respecto a la reforma laboral, aseguró que él «hubiera ido más lejos», persiguiendo «mucho más» el absentismo, desincentivando el paro y pasando a lunes todos los festivos. «Cada puente nos cuesta 1.000 millones de euros», apuntó.

Además, calificó de «medida supernecesaria» el incremento de la carga fiscal a las rentas más altas, así como la creación de tasas disuasorias en servicios públicos como la sanidad y la justicia.

Con respecto a la situación concreta de la Comunitat, señaló que «en España nos hemos pasado 20 pueblos y en la Comunitat Valenciana 25», ya que se han hecho grandes inversiones en el sector inmobiliario y ahora hay mucho por vender.

Si la opinión de Juan Roig es importante, es porque los números de su empresa son impresionantes. Mercadona ganó en 2011 un total de 474 millones de euros, un 19 por ciento más que durante el año anterior. Las ventas ascendieron a 17.831 millones de euros, un ocho por ciento más que en 2010, y 531 millones más de lo previsto.

La empresa de distribución valenciana invirtió 600 millones de euros y elevó el número de tiendas de 1.310 a 1.356, mientras que la plantilla aumentó en 6.500 trabajadores, al pasar de 63.500 en 2010 a 70.000 en 2011.
En 2012 espera obtener un beneficio de 490 millones de euros, lo que supondría un incremento del tres por ciento, y aumentar las ventas un siete por ciento, hasta situarlas en 19.100 millones. Además, prevé invertir 600 millones, abrir 60 nuevas tiendas y crear 2.000 empleos.

Con respecto a la internacionalización de la compañía, su presidente aseguró que está "preparada" para abrir tiendas fuera de España y precisó que baraja opciones en Portugal, Francia, Italia y Bélgica. Explicó que la intención de la empresa en su andadura internacional es mantener tanto el nombre de la cadena como el modelo de negocio, que se extenderá como una "mancha de aceite" mediante empresas pequeñas al principio "y luego más grandes".


 

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