El dinero acumula polvo

La velocidad a la que se pide prestado es menor que la oferta monetaria en la zona euro, que continúa creciendo a un ritmo elevado

Una cámara acorazada de un banco llena de billetes sin moverse es la imagen ilustrativa de la situación en la zona euro

Una cámara acorazada de un gran banco repleta de billetes inmóviles puede ser una imagen simplificada pero ilustrativa de lo que pasa en la zona euro. El dinero disponible aumenta pero la velocidad a la que se pide prestado lo hace mucho menos.

Los economistas expertos en política monetaria utilizan la variable M3 como la más aproximada a la oferta monetaria. Es una variable que recoge una parte importante de los activos líquidos de los agentes económicos –familias, empresas y administraciones públicas–. Como es sabido, tanto en Europa como en Estados Unidos, la política monetaria ultra expansiva ha sido la principal palanca con la que superar la crisis financiera desatada en 2008.

Aunque sólo a los muy conocedores de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) les resulta posible medir el impacto de las inyecciones de liquidez en la oferta monetaria, su cuantía se ha ido reduciendo paulatinamente en los últimos años; principalmente a partir de 2015 cuando la mayor parte de los analistas dan por superada la crisis de 2008. Aun así, la oferta monetaria medida por la M3 continúa aumentando. Si en 2016 su valor absoluto para la zona euro era de 10,7 billones de euros, en Noviembre de 2019 –último dato hecho público– rebasaba los 12,3. En el manejo de las estadísticas oficiales hay que tener cuidado en no caer en el frecuente error de traducir el término inglés «billion» como el español «billón», entre el primero y el segundo hay tres ceros de diferencia de manera que si ustedes acceden al boletín económico del BCE se encontrarán con que la cifra última de este artículo les aparece como 12.374,3 «billions» de euros.

En definitiva, la oferta monetaria en la zona euro continúa creciendo a un ritmo elevado; 4,8% en 2016, 5,2% en 2017, 4,3 % en 2018 y 5,9% en el tercer trimestre de 2019. La cuestión es ¿para qué sirve tanto dinero? El objetivo último es reactivar la economía a través de lo que los economistas llaman «mecanismos de transmisión» y que necesariamente pasan por endeudarse para gastar más, unos en comprar bienes y servicios y otros –las empresas no financieras– en comprar bienes de inversión con los que poder atender la mayor demanda de bienes y servicios. El problema es de velocidades. La oferta monetaria crece a un ritmo notablemente mayor que las peticiones de préstamos y créditos. Familias y empresas tienen aún muy fresca la dureza del ajuste derivado de la crisis de 2008.

El propio boletín económico del BCE permite analizar con detalle la evolución del dinero que los residentes en la zona euro piden prestado. En 2016 todavía el sector público se endeudó un 12,4% más que el año anterior pero al año siguiente esa velocidad cayó a la mitad y desde el segundo trimestre de 2019 los estados europeos registran una tasa negativa en sus peticiones de crédito; están reduciendo su endeudamiento aunque a un ritmo suave (-0,2% en el segundo trimestre y -1,1% en el tercero). Los agentes económicos privados están pidiendo créditos a una tasa mucho menor que aquella a la que crece la oferta monetaria si bien entre 2016 y 2019 la petición de créditos ha subido desde una tasa del 2,5% al 3,2%.

Diferenciando entre hogares y empresas no financieras (todas aquellas diferentes de bancos y empresas de seguros), los primeros aumentan sus peticiones de préstamos a una tasa superior. Entre 2016 y el tercer trimestre de 2019, los hogares pasaron de tener unos préstamos que crecían al 2,3% a pedir prestado a un ritmo del 3,2%. Las empresas, en cambio, aumentan sus préstamos a una tasa del 2,6% y lo hacen mostrando una tendencia que no debe pasarse por alto. Si en 2016 las empresas pedían muy pocos préstamos (a una tasa del 1,9%), en el segundo trimestre de 2019 llegaron a endeudarse a una velocidad del 3,3% (por encima de los hogares) para luego reducir sus peticiones de préstamo hasta el 2,6% en noviembre de 2019. En el ámbito empresarial, sólo las empresas de seguros y los fondos de pensiones han disparado sus peticiones de préstamos. En 2016 y 2017 estas empresas redujeron su endeudamiento pero en 2018 dispararon su tasa de petición de préstamos hasta el 16,4%. En el tercer trimestre de 2019 seguían endeudándose a un ritmo del 14,4%. La naturaleza diferente de las empresas de seguros y de los fondos de pensiones impide sacar conclusiones más estilizadas de este llamativo comportamiento.

En definitiva, el muy bajo perfil de la actividad económica se ajusta bien al comportamiento del dinero. Hay más azúcar disponible de la que estados, hogares y empresas desean servirse en el café. En las cámaras acorazadas de los bancos entra más dinero del que sale.