Publicidad
Publicidad
Andalucía

Emilio Ontiveros: «No se puede concluir que el SMI haya condicionado las cifras del paro»

El economista desgrana en su nuevo libro las “amenazas" que afronta el mundo occidental

El título de su ensayo, «Excesos. Amenazas a la prosperidad global», sentencia el fin de la hegemonía occidental «norte-sur» debido a la aparición en el tablero de la potencia china. ¿Se nos ha ido de las manos el capitalismo?

Publicidad

El cambio en la distribución del poder mundial es relevante porque ayuda a explicar las tensiones entre Estados Unidos y China, ese pulso por el liderazgo global. Uno de los rasgos, diría yo, favorables, es que ha aumentado las oportunidades de convergencias entre las economías. El caso de China es el de una economía que ha pasado de la absoluta pobreza a ser la segunda potencia más importante en materia de tecnología, como es lo que ha ocurrido con Huawei.

¿Se ve afectada China por la imagen que se está desprendiendo a causa de la crisis sanitaria del coronavirus?

Sí, dentro de lo que sabemos, que no sabemos todo lo que está ocurriendo, está afectando a la economía por la proyección de incertidumbre sobre el verdadero alcance acerca de que las administraciones están dosificando la información y eso lejos de tranquilizar condiciona decisiones. No hay peor compañera de la inversión que la incertidumbre. No es raro que las demás economías aprovechen para poner arena en sus rodamientos. A España no le interesa. China es el principal cliente de Alemania, y este, el nuestro.

Esos «excesos» que señala en el libro han impulsado a Reino Unido a adoptar medidas proteccionistas como el Brexit. En consecuencia, Gibraltar ha quedado relegada al margen de la negociación territorial. ¿Debe España mover ficha?

Publicidad

Va a haber que asumir una especie de soberanía compartida, donde España tenga un protagonismo para evitar que en el campo de Gibraltar haya opacidad fiscal.

¿Qué efectos acarreará?

Publicidad

No debería afectar si se concreta un acuerdo y dejan una cierta holgura. El Brexit va a hacer daño a todo el mundo, a España y a Andalucía; y aquí, en particular, al sector agrícola. España es uno de los pocos países que tiene un superávit comercial en bienes. Inundamos de brócoli las grandes superficies de Londres pero también de automóviles. Si de aquí a final de año no se encuentra un régimen similar al que teníamos antes lo vamos a pasar mal. Como pongan un 6 o 7% de arancel, lo va a hacer poco competitivo.

La pasada semana se publicaron datos sobre el paro que confirmaban una ralentización con respecto a Europea, ¿hemos salido de la crisis?

Aún no se han cerrado algunas heridas de la crisis de 2008 y ha habido una recuperación en términos de empleo precario. El primer dato del año explica que la desaceleración está afectando al mercado de trabajo. Desde el 2014 la economía española ha reducido el paro. De hecho, el último del año pasado era bueno. Lo que ha sido un golpazo han sido los datos de enero, que probablemente tenga que ver con un comportamiento muy adverso en la agricultura. Aunque estos datos son resultado de una mala calidad en el empleo, está creciendo por debajo del 2%. Lo que vamos a tener es una menor intensidad en el empleo y de mala calidad. Vamos a superar una etapa en la que el nivel de contrataciones va a seguir descendiendo si en Europa no se complican las cosas.

La pérdida de dinamismo económico sumado a la crisis de los precios agrícolas ha causado un gran impacto al sector primario aunque desde algunas esferas intenta atribuirse a la subida del salario mínimo (SMI), ¿existe esa correlación?

No. El salario mínimo todavía está muy distanciado del salario medio, que es el relevante. Con los datos no se puede concluir que el SMI haya condicionado las cifras del paro o la falta de competitividad en enero.

¿Afectará en nuestro país?

Publicidad

Yo creo que no. Hay otros elementos más importantes. Lo que debería hacer el Gobierno es cumplir la Carta Social que Europa ha marcado en un período razonable. Sería preocupante concentrar subidas importantes del salario mínimo en poco tiempo.

La UE aboga por establecer un salario mínimo intercomunitario, ¿sería factible?

El convenio con la empresa sería lo ideal. Estandarizarlo sería un error, perseguir que haya un salario mínimo que no esté muy divorciado al salario medio no está mal.

Sobre el telón tecnológico que lideran los «gigantes económicos» como Amazon, Google o Facebook, que invierten seis veces más en I+D que España, ¿para cuando una «tasa Google» aquí?

Se va a aplicar. Lo razonable es que no asistiéramos a la imposición individual de esa tasa, sino que fuera la UE. Ésta se ha quedado dormida porque no tiene empresas tecnológicas importantes. Es un problema de prioridades. Son conscientes de que el poder militar en un futuro va a depender mucho de la economía digital.