Piden que se abra un «corredor humanitario» para las mujeres marroquíes atrapadas en Huelva

Llegaron más de 7.000, 84 estaban embarazadas y una treintena de ellas ha dado a luz en Andalucía

«Volver, volver», que «el rey abra las fronteras», que las «dejen marchar». Están paralizadas en una situación de futuro hipotético e irradian a coro ansiedad. Más de 7.000 mujeres dejaron atrás Marruecos y desembarcaron en Huelva para trabajar en la campaña de la fresa y de los frutos rojos. Mientras se agachaban al sol, el coronavirus asustaba al mundo y cerraba fronteras. Ahora aguardan inquietas a que su país las reabra para poder regresar con sus familias.

La Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local ha contratado a mediadoras interculturales para atender a esas mujeres, diseminadas por diversos municipios de la provincia onubense. Una de ellas, Ana Martín, la delegada en Huelva de la ONG Mujeres en Zona de Conflicto (MZC), traslada a LA RAZÓN que su situación empieza a adquirir «un cariz bastante dramático, porque más de la mitad ya no tiene trabajo ni ingresos y se han quedado sin nada para su alimentación». Ganaban poco más de 42 euros por seis horas y media de labor, según el convenio vigente, pero «van enviando el dinero» de ese jornal a Marruecos, con lo que ahora no pueden contar con él y crece la «tensión». Martín explica que su entidad atiende a las contratadas en origen y «normalmente» hacen, en esencia, «un acompañamiento social y sanitario» que ha mutado estas semanas hasta «rozar la atención humanitaria» centrada en garantizarles las tres comidas diarias. Relata que han solicitado ayuda al Banco de Alimentos y a Cruz Roja y que algunos empresarios también colaboran. De hecho, esa figura, la de los empresarios, está resultando esencial para estas mujeres, ya que les han permitido quedarse en las viviendas habilitadas para ellas, en las que hay luz y agua. «Nos las han echado a la calle y están cuidando de ellas», apunta un vecino de una de las localidades en las que permanecen.

La mediadora asegura que «hay situaciones dramáticas, con maridos que las están presionando para que vuelvan, niños que ya no tienen con quien estar» o llantos por familiares fallecidos en Marruecos, «incluida una hija de ocho años». Más de 80 de esas temporeras, en concreto 84, «están embarazadas» y, de ellas, «alrededor de una treintena han dado a luz» en Andalucía. «Se les ha ido gestionando la acogida y, en algunos casos, se han podido habilitar casas para ellas», más allá de los módulos donde convivían con más mujeres, o «se han buscado otros recursos alternativos como residencias». Todo con un fin: «Que puedan estar con sus bebés». Y no son las únicas en una coyuntura delicada. «Hay mujeres que tienen cáncer, en dos casos terminales, y otras con enfermedades no tan graves, pero importantes como edemas pulmonares o alguna de páncreas», suman a este periódico las fuentes consultadas. Todas «quieren volver ya». Desde Mujeres en Zona de Conflicto demandan «tanto al Gobierno de España como al de Marruecos» que «se abra un pasillo o un corredor humanitario» por lo menos para aquellas mujeres que soportan las condiciones más «extremas» y que son «prioritarias», hasta que se busque una solución al conjunto.

Del lado de los empresarios, Pedro Marín, el gerente de Interfresa, pone la lupa en que durante los meses de marzo, abril y mayo «estas personas han estado en la calle las 24 horas del día». Recuerda que «han trabajado muy duro para que el campo no parara y no se cortara el suministro de alimentos durante el confinamiento», por lo que, dicen, les están agradecidos «en el presente y a futuro». Cuenta que algunas de las temporeras que llevan en España desde el pasado diciembre, «vienen desde hace 14 años». «Forman parte de nuestras plantillas y son nuestra gente», asevera rotundo. Anota que sus empleadores están «haciendo un esfuerzo ímprobo, titánico», para que «estén lo mejor posible» y tengan «la seguridad de que van a tener un techo», pero admite que «el trabajo se ha terminado» y que el tiempo corre en contra.

En Interfresa poseen «un plan de responsabilidad laboral y social con 14 consultores de integración» que las visitan porque «lo están pasando mal psicológicamente», avisa. Desde el sector empresarial pelean para que el Gobierno andaluz les realice las pruebas de detección de la Covid-19, como anunciaron, para que el negativo se convierta en el pasaporte que les facilite «con carácter de urgencia» regresar a su país.

Mientras esperan, desde MZC «las ayudan a recopilar la documentación y los trámites necesarios» que pide el Consulado para que, en cuanto el Reino alauita lo permita, «puedan viajar con todas las medidas necesarias». Buscan que no se repita un episodio. El pasado 9 de junio, les informaron de que la Casa Real marroquí fletaba tres aviones para los nacionales atrapados en la región por la pandemia y podían subir algunas de estas temporeras, pero salió al día siguiente de Málaga. Contaron apenas con doce horas para tramitar la documentación y sólo lograron viajar siete mujeres y cinco bebés. Desde entonces, no se han habilitado más vuelos. Tic, tac.