La furia narco rebrota en Málaga y Cádiz: 13 agentes heridos en 11 días

ESCALADA DE VIOLENCIA Guardias civiles lamentan la «lucha desigual» y exigen a Marlaska más medios para contener los «atentados» y que se declare a la provincia gaditana Zona de Especial Singularidad

Fueron tiroteados. El pasado 2 de septiembre, tres guardias civiles descubrieron a tres supuestos narcos en una plantación de marihuana en mitad del campo en Bornos, un pueblo de la sierra de Cádiz, y acabaron con las entrañas jadeantes. Desde entonces hasta hoy otros ocho agentes y dos policías nacionales resultaron heridos por embestidas en distintos puntos de esa provincia y de la de Málaga. En total, 13. Esta violencia en los ataques a los efectivos de las fuerzas de seguridad era común antes del Plan Especial de Seguridad que arrancó en 2018 y, tras dos años de tensa calma y un rosario de detenciones, ha rebrotado. «En la zona de la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar actúan con un gran desprecio por la vida de los guardias», expone a LA RAZÓN uno que opera en la primera. Se queja de que ellos utilizan «vehículos mucho mejor equipados» que los suyos y «no tienen miedo a hacer daño a otra persona». «Es una lucha imposible, estamos en inferioridad de condiciones», encadena y relata que «una patrulla anónima, dos en un coche, a veces con 300.000 kilómetros, tiene una enorme superficie de costa para ellos solos» y enfrente hay quien «maneja lanchas rápidas –llamadas gomas–, vehículos de alta gama y cuentan con gente en todas las playas que vigilan», compara. Reclama «más personal», sobre todo, en tiempos de otros brotes, los del coronavirus, «en los que hay guardias que caen enfermos y se tienen que dar de baja, junto a quienes han estado en contacto con ellos».

Fuentes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) de Cádiz exponen la consigna del «submundo» narco: «Se puede perder una vida, pero no la mercancía». Apuntan que los traficantes «han vuelto a las narcolanchas en las que suelen ir tres o cuatro a bordo: el piloto, que es el que conduce, el «gepero», que se encarga del GPS y las transmisiones que llevan; otro copiloto, si van cuatro; y el testigo, que suele ser un marroquí vinculado al dueño de la plantación y que tiene que dar fe de que la mercancía ha llegado». «Éste es el único que puede decidir que se tire o se fondee la droga, si se ven acorralados», matizan. Pero si aquélla «alija», llega a la orilla y la descargan, «hay que pagarla y un narco no puede perder 300.000 o 400.000 euros». De ahí «las embestidas, las persecuciones, el estampar todoterrenos contra los vehículos oficiales, donde saben que saltará el ‘airbag’ para que los agentes se queden bloqueados, los tiroteos...». Confirman que «algunos llevan ya hasta pistolas preparadas para disparar», si bien puntualizan que, «por el momento y hasta que se traspase esa línea», no es «para enfrentarse a la Policía o la Guardia Civil», sino para «evitar lo que llaman ‘vuelcos’, que otra banda les robe». «Siempre van un paso por delante y a nosotros nos faltan medios y formación», anotan las mismas fuentes, para zurcir luego que hay una gran red de intereses en la «narcoeconomía». «Se mueve mucho dinero para pagar a los mejores abogados, asesores...», deslizan. Una idea que comparte el representante de la Asociación Española de Guardia Civil (AEGC), Raúl Zambrana, quien atribuye la vuelta del feroz «modus operandi» a «un cúmulo de circunstancias», entre ellas que «desde 2018 se ha detenido a unas 8.000 personas, pero no se puede estar en prisión preventiva más de dos años y muchos de esos presuntos narcos que no han sido juzgados, están saliendo en libertad». A ello suma: «Seguimos teniendo a 13 millas al mayor productor de cannabis del mundo, Marruecos, y la desesperación les está haciendo volver a llenar Europa de droga de cualquier forma». Tienen un poderoso motivo: «Deja mucho dinero en el mercado negro». Preguntado por cuánto puede costar un kilo, contesta que «entre 2.000 y 3.000 euros». «Y cada alijo que una narcolancha desembarca en nuestras costas son 2.000 kilos de droga, a 2.000 euros el kilo, cuatro millones», calcula. «Es mucho dinero y no van a desistir», augura. Por ello pide al Gobierno central que se declare Cádiz «Zona de Especial Singularidad», al entender que esto «es fundamental para que la administración empiece a reconocer que aquí hay un problema endémico, que no es puntual».

«Donde mejores condiciones se dan para el narcotráfico es en el Campo de Gibraltar por su cercanía al Peñón y a Marruecos», pero insiste en que «se ha extendido al resto de la provincia». E incorpora otro elemento al dibujo enredado: «Aquí no quieren venir profesores, jueces, médicos... por la conflictividad. El funcionariado huye, por lo que habría que incentivarlo de alguna manera, como en el País Vasco o Navarra, para que se ocupen las vacantes», manifiesta.

En ese contexto, desde AUGC CÁDIZ desvelan que en el territorio «no sentó bien» que el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, dijera que los narcos estaban acorralados tras visitar a algunos de los heridos estos días. «Es mentira», garantizan, para afearle a continuación su pasividad a la directora de la Guardia Civil, María Gámez. Critican que ellos corran riesgos para poner a los presuntos delincuentes a disposición judicial,y los jueces «fijen una fianza de 3.000 euros y los manden a la calle»; y reclaman, por último, que se «prohíban las ‘narcogasolineras’, los vehículos cargados de petacas de gasolina que usan para repostar». Otras fuentes de AUGC, pero de Málaga, ratifican que allí «también se ha recrudecido la batalla» contra este tráfico con «atentados a los compañeros en toda regla», en alusión a las embestidas. Exigen a Marlaska que «se tome en serio de una vez» el acrecentar las plantillas en los sitios «afectados». Y abrochan: «Alijan en el litoral a plena luz del día con motos acuáticas, gomas y embarcaciones recreativas, mientras las que nosotros manejamos están al límite de su vida útil por la antigüedad».

Concentración en Algeciras el próximo jueves 17

La Plataforma «Por tu seguridad. Por la de todos» ha convocado el próximo jueves 17 de septiembre una concentración en la plaza Alta de Algeciras, en Cádiz, para mostrar su apoyo a los efectivos de la Guardia Civil y de la Policía heridos estas semanas pasadas en la lucha contra el narcotráfico. Los organizadores pretenden agradecer la labor que realizan «a diario» en el Campo de Gibraltar y en ella participarán múltiples organizaciones sindicales del ámbito policial. La cita es a las 11:00 horas.