«Para estar sanos hay que ser más selectivos con la carne que comemos»

Son periodistas con amplia trayectoria profesional y especializados en información de salud; por eso su olfato profesional les ha llevado a investigar sobre un polémico tema que interesa a todos los consumidores. Carmen Cardoso y David Ruipérez desgranan en «El carnívoro feliz» todas las claves para comer carne sin tener remordimientos de conciencia de forma muy amena y práctica.

Son periodistas con amplia trayectoria profesional y especializados en información de salud; por eso su olfato profesional les ha llevado a investigar sobre un polémico tema que interesa a todos los consumidores

-Acaban de lanzar el libro «El Carnívoro feliz» ¿Cuáles son los ingredientes para ser carnívoro y feliz, entendiendo esa felicidad por estar sano?

-David Ruipérez (D. R.): La nutrición es un terreno abonado para los extremismos. Se puede comer carne y estar sano siempre que los filetes y los embutidos no monopolicen la dieta. Por desgracia, hay personas que nunca comen fruta y verdura. Si además, llevan una vida sedentaria y fuman y/o beben, estarán en la diana del cáncer y el infarto, pero no es sólo por su condición de amantes de la carne.

-¿Qué reglas hay que tener en cuenta para comer carne con salud?

-Carmen Cardoso (C. C.): Como regla general, en cuanto a carne roja mejor reducir la cantidad, pero elevar la calidad. No debería sobrepasarse mucho el medio kilo a la semana. Con la carne blanca, como la de las aves, no hay problema, y los embutidos, sobre todos los más grasos y ricos en sodio, mejor para ocasiones especiales.

D. R.: Respecto a la forma de cocinarlo, el contacto con el fuego y las altas temperaturas –por ejemplo en barbacoas– favorecen la aparición de compuestos potencialmente cancerígenos.

-Ser vegano es una opción cada vez más de moda y la salud suele ser la excusa... ¿Hay miedo a la carne o es desconocimiento?

-D. R.:Hay muchos mitos y miedos en torno a la carne. Es verdad que con las llamadas vacas «locas» se desvelaron prácticas contra natura y se vio que dar de comer restos animales al ganado no es una buena idea. Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero los «lobbies» contra el consumo de carne son cada vez más activos y no hay que olvidar que el consumo de carne genera dilemas éticos y repercute en el medio ambiente.

-C.C.: El informe de la OMS que relacionaba carne roja y cáncer hizo cundir el pánico, pero no se puede generalizar. Ni es la misma carne la que se come en Bilbao, por poner un ejemplo, que en Texas, ya que en EE UU está extendido el empleo de hormonas y en Europa está prohibido.

-Pero también cada vez hay más carnicerías muy especializadas en nuevos cortes, nuevos productos cárnicos de máxima calidad, la apuesta por la carne ecológica... ¿La tendencia futura es la de alimentarse con carne «gourmet»?

-D. R.: Si queremos estar sanos llega el momento de ser más selectivos y saber la carne que compramos. Por ejemplo, muchas de las hamburguesas de los supermercados no son carne picada, sino «burguer meat» que contiene otros ingredientes como proteínas no cárnicas y una serie de aditivos que no están permitidos en las hamburguesas que no tienen esa denominación, como sulfitos, conservantes, fosfatos y colorantes. Y en el otro extremo tenemos la posibilidad de comprar carne ecológica, por ejemplo. El consumidor elige, pero necesita información que le permita tomar la mejor decisión de cara a su salud.

-Entonces, ¿nos falta información?

-D. R.: Hay que ir más allá del titular y este libro proporciona la información para comer carne sin remordimientos de conciencia. Hay un término medio, no hay que optar entre vivir a base de chuletones o hacerse vegano.