Actualidad

Apps de salud, ¿cómo fiarse?

Existen cientos de aplicaciones para cualquier trastorno de salud pero muchas no son fiables

El número de aplicaciones de salud disponible para los consumidores supera ya los 165.000, según un estudio publicado este mes por el IMS Institute for Healthcare Informatics. Tan sólo en el sistema operativo de Apple (iOS) la cifra se ha duplicado desde 2013. La funcionalidad de la mitad de ellas es limitada: apenas se limitan a facilitar información. Sólo un dos por ciento se conecta con el sistema encargado de proporcionar asistencia sanitaria. Esto repercute en las descargas: 36 apps acumulan casi la mitad de ellas, mientras que el 40 por ciento tienen menos de 5.000.

La mayoría de aplicaciones se concentran en la dieta y el ejercicio y casi una cuarta parte en enfermedades crónicas. Las más abundantes en español, según una investigación de la Fundación Internet, Salud y Sociedad (iSYS), son las referidas a enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas y las que tienen que ver con embarazo, parto y puerperio, «donde el mercado parece estar más maduro», explica su presidenta, Inma Grau.

Investigación

Los expertos aseguran que las apps pueden educar y motivar a los pacientes pero muchas contienen datos erróneos, cuando no falsos, que pueden perjudicarles. La Universidad de Florida publicó una investigación el pasado mes de julio sobre aplicaciones destinadas a fomentar el ejercicio físico y concluyó que «muy pocas de ellas están basadas en evidencia científica».

La falta de respaldo científico «es un obstáculo para que los profesionales de la salud podamos recomendar aplicaciones y para que los consumidores confíen en ellas», comenta el doctor Sergio Vañó, presidente de la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES). Esta asociación multidisciplinar en tecnología aplicada a la salud (esalud) cuenta entre sus iniciativas la validación científica de aplicaciones y wearables (tecnología vestible) saludables.

Evaluación

A la hora de valorar una aplicación «hay que tener en cuenta cuestiones formales referentes a la forma en que se presentan los contenidos (accesibilidad, diseño) como a la calidad, actualización, autoría y adecuación a la evidencia científica de los mismos», destaca el doctor José Ávila Tomás, responsable del Grupo de Nuevas Tecnologías de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (SoMaMFyC). La SoMaMFyC ha firmado un acuerdo con la empresa App’s Quality para formar equipos multidisciplinares destinados a evaluar aplicaciones.

Esta consultora asegura «haber creado el primer certificado que facilita a los consumidores, la identificación fácil de las aplicaciones de salud, fitness y médicas que ofrecen contenidos creíbles, salvaguardan sus datos y funcionan como se describe».

Las aplicaciones destinadas al diagnóstico o tratamiento «deberían certificarse como productos sanitarios y obtener el Marcado CE, como los dispositivos médicos», señala Ana Caballero, abogada del bufete Código Legal, especializado en eSalud. Sin embargo, los límites entre información y ayuda al diagnóstico «no están definidos», confiesa Sergio Vañó. De hecho, la mayoría de apps que recogen datos médicos de los usuarios, como temperatura, frecuencia cardíaca o incluso presión arterial, «carecen de dicho certificado», subraya.

Seguridad

Además, apunta Ana Caballero, «al tratarse de datos de salud, cuya protección es máxima, se debe garantizar que la aplicación cumple estrictamente con las medidas de seguridad de nivel alto exigibles por la normativa de protección de datos». El incumplimiento, tanto por el responsable de los datos como por el encargado de su tratamiento, puede conllevar sanciones por la Agencia Española de Protección de Datos de entre 60 mil y 300 mil euros.