Los tratamientos más efectivos para combatir las manchas solares

Aunque su abordaje varía según del tipo que sean, cremas despigmentantes con hidroquinona y peelings logran eliminarlas

Demasiada exposición solar provoca una sobreproducción de melanina y la aparición de manchas

Aunque su abordaje varía según del tipo que sean, cremas despigmentantes con hidroquinona y peelings logran eliminarlas

Para muchas personas la llegada del mes de septiembre marca el fin de las vacaciones de verano. Precisamente por ello es el momento de reparar los daños que la exposición al sol, los excesos o la relajación en los cuidados habituales hayan podido causar a nuestra piel. Como consecuencia resulta una piel más deshidratada, incluso con quemaduras, resultado de una insolación excesiva o de que no haber tomado las medidas de protección adecuadas así como las tan temidas manchas. “Cuando los rayos UVA penetran en la piel, la célula pigmentaria de ésta, el melanocito, produce la melanina que pigmenta y que también actúa como barrera. Sin embargo, demasiada exposición a estos rayos provoca una sobreproducción de melanina, por lo que aparecen las manchas”, explica el doctor Pierre Nicolau, referente internacional en Medicina Estética y Cirugía Plástica y Reparadora.

Hay muchos tipos de manchas que pueden salir en la piel. Por eso, antes de “meterles mano” hay que ver de qué tipo son. “Al abordarlas es muy importante diferenciarlas de lesiones malignas, como puede ser el melanoma. Así, previamente a acometer cualquier tratamiento, es fundamental un diagnóstico”, señala Cristina Eguren, miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Las causadas por el sol suelen ser de dos tipos. Por una parte están los léntigos solares, que son manchitas redondas de unos milímetros y color marrón parduzco (similares a lentejas, de ahí su nombre), que aparecen en zonas en las que da mucho el sol (como dorso de las manos, cara y escote) como efecto del fotoenvejecimiento de la piel. Por otra, el melasma –también llamado cloasma o paño de embarazada– que es muy frecuente en mujeres por una cuestión hormonal, pues niveles altos de estrógenos juegan un papel importante en su aparición. Suele aparecer en frente, mejillas y labio superior y, al estar alterados los melanocitos por esa influencia hormonal, se disparan. Se aclaran durante el invierno, cuando hay menos sol y, aparte de por estética, los melasmas no son “malos”.

En el caso de los léntigos, su abordaje se hace mediante cremas cosméticas, fundamentalmente con retinol (que es el principio activo más efectivo en estos casos), y procedimientos como peelings, láser o luz intensa pulsa (IPL por sus siglas en inglés). Lo óptimo es la combinación y normalmente se aplican uno o dos de ellos. Su tratamiento dura unos tres meses.

Por contra, en el melasma “los procedimientos de láser o IPL no son la primera línea de tratamiento ya que no son eficaces e, incluso, pueden empeorarlo. Su abordaje sería “en pirámide”: en primer lugar protección solar como rutina cosmética y cremas despigmentantes, fundamentalmente hidroquinonas (que son las más eficaces), retinoides y moléculas como la vitamina C. Con ello se busca que el melanocito “trabaje menos” –explica la doctora Eguren–. En el segundo nivel estarían los tratamientos orales, como el ácido tranexámico, que es un antihemorrágico que, en dosis bajas, tiene un efecto antioxidante que mejora las manchas y es muy seguro. Y, por último, los procedimientos en consulta tales como peelings o microneedlings (o micropunciones), que facilitan que el producto penetre en todas las capas de la pie”».

Los peelings despigmentantes, que se realizan con productos para descamar la piel y ayudarla a regenerarse, como son los ácidos de fruta (AHA) o el TCA (ácido tricoloracético) servirían para las manchas superficiales o de la dermis superficial, según Nicolau. En el caso de manchas más profundas se necesitaría uno más fuerte con Fenol, si bien éste no está indicado para todo tipo de pieles.

El tratamiento suele durar unos tres meses, aunque a los dos ya se ve mejoría. Eso sí, depende de cada caso: cuanto más oscura y más tiempo lleve la mancha, más difícil será su tratamiento. Y, aunque se puede tratar para controlarlas, si se vuelve a tomar el sol la mancha aparecerá de nuevo. Sucede porque los melanocitos están ya alterados. En este caso resulta fundamental usar fotoprotección los 365 días del año y pero lo fundamental es no exponerse a los rayos solares.

En cualquier caso, asegura Eguren, “las manchas que aparecen hoy no son a causa del sol que hemos tomado este verano sino por el de todos los previos. La acumulación es la clave”. Y, como ejemplo de ello, sentencia: «El culo tiene los mismos años que la cara y, salvo si haces nudismo, la diferencia que hay entre la piel de uno y otro sitio es más que notable”.