I+D, un trampolín clave frente al cambio climático

Las compañías españolas reclaman una estrategia nacional conjunta, mayor colaboración con centros de investigación e inversiones con análisis de resultados

Grandes compañías se están comprometiendo a establecer medidas concretas en la lucha contra el cambio climático, respaldando las políticas de Barack Obama. En total son 81 las que han firmado el documento promovido por el presidente de EE UU, siendo Abengoa e Iberdrola las únicas firmas españolas. Su reducción de las emisiones de CO2 pasa lógicamente por medidas de eficiencia energética, pero sobre todo de I+D, para permanecer por debajo del límite de los dos grados de temperatura por encima de la era preindustrial. En el caso de España, el compromiso de las empresas con la investigación y el desarrollo resulta clave frente al cambio climático y sus impactos, y es que aunque las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita y PIB de España ya se sitúan por debajo de la media del marco de la UE, siguen siendo elevadas.

Sobre esta cuestión debatieron los expertos reunidos por LA RAZÓN con motivo de la mesa redonda organizada en su sede bajo el título «I+D: una adaptación al cambio climático», patrocinada por Abengoa. El evento, que contó con la presencia de destacados representantes del mundo de la energía, como Ana Raquel Díaz, secretaria general técnica de Abengoa; Sonia Guri, responsable del Grupo de Agroalimentación del Departamento de I+D de Carburos Metálicos-Grupo Air Products; Jorge Paz, investigador del área de Medio Ambiente Urbano y Sostenibilidad Territorial de Tecnalia; y Alberto Ceña, coordinador de los servicios técnicos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), sirvió para analizar las claves para avanzar en I+D frente al cambio climático. Por mucho que se haga para no aumentar en 2ºC la temperatura, los impactos aunque en menor medida, van a estar allí. Aun así, la innovación es fuente necesaria de soluciones para el desarrollo sostenible, porque junto a los aspectos sociales, la economía y el medio ambiente, es uno de los principales indicadores. La investigación, el desarrollo y la innovación tecnológico son «las herramientas para articular nuevas formas para relacionarnos con el mundo, cambiando procesos obsoletos de producción por nuevos procesos más eficientes y sostenibles», planteó Díaz. Y esto es posible gracias a una capacidad innovadora apoyada en grandes inversiones de las empresas españolas. Porque es «mejor invertir ahora en reducir las emisiones que no luego poniendo medidas correctivas», añadió Ceña.

En los actuales momentos es cuando se tienen que tener en cuenta los costes externos en los procesos de decisión, por lo que «las externalidades deben ser incorporadas dentro de las empresas y de nuestra economía», sentenció Díaz. Les puedes poner un precio en cuanto pueden limitar tu actividad, pero hay un punto de irreversibilidad en los procesos antropogénicos sobre el clima que, una vez sobrepasados, las consecuencias son impredecibles. Las externalidades deben existir y tienen que estar internalizadas en las empresas que producen esos impactos, pero incluso la internalización de las externalidades de los procesos de producción no debe eximir de mantenernos por debajo de los límites que la ciencia considera claves para mantener las condiciones de vida del planeta», agregó la secretaria general técnica de Abengoa.

España ha ocupado un puesto importante en el mundo de las patentes de las energías renovables. Los expertos coincidieron en la necesidad de coordinar la innovación de nuestro país. Existe una innovación orientada al mercado, a la cual las energías renovables aportan muchos beneficios, como la reducción de emisiones, pero las grandes ventajas, como expresó Ceña, es que «hemos creado empleo, industria y hemos reducido emisiones». Con el fin de seguir en el buen camino, los distintos centros de I+D públicos y privados deben unirse para tener una dirección conjunta, porque, según Guri, «si pudiésemos aunar diferentes trabajos de ámbitos similares, se tendrían mejores resultados».

Para lograr esta unificación resultaría clave una estrategia nacional de políticas. Entre el 2 y el 3 por ciento del PIB es lo que se destina al I+D en sociedades desarrolladas. Los esfuerzos en investigación no pueden estar dispersos. «La política debe estar ligada a la estrategia nacional de I+D», apuntó Díaz. Una clave es el llamado triángulo de la innovación y el conocimiento, donde sus tres vértices son las instituciones públicas, los centros de investigación y tecnológicos y la empresa privada.

Y frente a la dispersión, Ceña subrayó que es importante que el nuevo Gobierno «amplíe la dotación presupuestaria en investigación y desarrollo», pero siempre que se pidan «unos resultados sostenibles y eficientes». Para evitar o paliar el deterioro del medio ambiente tienen que hacerse grandes inversiones en producción sostenible, porque, como añadió Paz, «durante años se ha estado invirtiendo más dinero en energías fósiles que en renovables».

Ana Raquel Díaz/ Secretaria General Técnica de Abengoa

«Es necesario fomentar la colaboración en I+D»

«La innovación en Abengoa es un factor fundamental en la evolución hacia un mundo sostenible y eficiente. Nuestra inversión en I+D de 2014 se cifró en más de 400 millones de euros. Una inversión enfocada hacia la creación de nuevas tecnologías que contribuyan al desarrollo sostenible generando energía y combustibles a partir de recursos renovables, creando infraestructuras que eviten emisiones y contribuyan a la eficiencia energética. En el campo del medio ambiente trabajamos en el ciclo integral del agua. En definitiva, promovemos la innovación con objeto de contribuir a un desarrollo sostenible. Por eso fomentamos la colaboración con el triángulo del conocimiento y la innovación. Es decir, en este contexto se debe fomentar la colaboración con universidades, agencias gubernamentales, instituciones públicas de investigación, centros tecnológicos y otras empresas, impulsando la creación de redes del conocimiento. Sólo así, estaremos en condiciones de generar el saber necesario y dar las respuestas y soluciones que el planeta necesita. Aunar esas fuerzas nos ha permitido a las empresas españolas ser líderes mundiales de termosolar, teniendo el 60 por ciento del mercado y construir la PS10, la primera planta comercial en el mundo con tecnología de torre.

Sonia Guri/ Responsable de Agroalimentación de i+d de Carburos Metálicos-Grupo Air Products

«Se debe informar sobre qué se hace y los resultados»

«Es muy importante que la sociedad sea consciente de los esfuerzos que las empresas y el Estado están haciendo para poder reducir emisiones o tener menos efecto en el cambio climático. Se debe educar al usuario final y explicarle qué se hace, cómo se hace, por qué se hace y cuales son los objetivos y los resultados. La sociedad no es realmente consciente ni de la parte que podemos ayudar cada uno a reducir en casa ni de las tecnologías que se están desarrollando para evitar las emisiones. Por ejemplo, nosotros tenemos una planta de producción de CO2 en Canarias, junto a una vidrería, cuya chimenea produce gases de efecto invernadero y los lanza a la atmósfera. Los estamos capturando para poder utilizar ese CO2 en la planta de carbono en vez de quemar carbono y así reducir las emisiones de la vidreria. Intentamos hacer una investigación adaptada de la mano del usuario final y en colaboración con centros de investigación o universidades. Pero aplicado al mercado, porque el cliente quiere tener una innovación o un nuevo proceso de desarrollo. Para ello, procuramos siempre realizar investigaciones conjuntas con distintos centros o clientes. Más desde el punto de vista de la empresa, porque a los centros públicos aún les cuesta. El I+D debería ir más orientado en una colaboración enriquecedora con la universidad».

Jorge Paz/ Investigador del Área de Medio Ambiente Urbano y Sostenibilidad Territorial Tecnalia

«La tecnología es competitividad y no se comparte»

«Ante la lucha contra el cambio climático encontramos cuatro pilares en las negociaciones internacionales: mitigación, adaptación, financiación y transferencia de tecnología. Nuestro equipo está formado por más de 1.400 investigadores, y la gran mayoría de ellos trabajan en la mitigación, cuya principal aportación es la reducción de las emisiones. Como el avance de energías renovables tales como marinas y eólicas y en proyectos de eficiencia energética. También se trabaja en el frente de la adaptación, investigando los impactos en dos sistemas: el medio urbano e infraestructuras energéticas. Mientras que la transferencia de tecnología es el punto al que menos atención se le esta prestando. Es controvertido porque la tecnología es competitividad y no se está transfiriendo dentro del buen espíritu de las negociaciones. No se está cumpliendo porque no acaba de funcionar, aunque si empiezan a haber algunos centros de investigación dentro de esta transferencia de tecnología. Para ello, también es necesario la especialización de estos centros. Nosotros somos lo que somos y si queremos ser realmente buenos en algo debemos especializarnos en ámbitos concretos. La ciencia tiene que ser excelente para que sea productiva y el I+D tiene que ser extraordinario».

Alberto Ceña/ Coordinador de los Servicios Técnicos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)

«Hay que aprender de los errores y analizar retornos»

«La apuesta de España en las energías renovables es valiente. Uno de los grandes elementos del crecimiento de la industria es la innovación, porque hay un mercado marcado por la necesidad de competir en costes, lo que nos obliga a mejorar las máquinas, a investigar y a reducir las inversiones. España ocupa un puesto importante en el mundo de las patentes de las energías renovables, pero se puede seguir mejorando. China utilizó a Europa como un referente en el caso eólico. Ahora es el momento de que la utilicemos como referencia por su capacidad de innovación y el margen que tienen para equivocarse. En eólica han cometido más errores que aciertos, pero de esos fallos han aprendido, por lo que pueden mejorar su posición, por ello debemos innovar pensando contra quienes competir. También tenemos que aprender de los errores y analizar retornos. Algo que Alemania tampoco hace. Además ahora España se plantea un reto en la optimización de las infraestructuras de investigación, porque tenemos una excesiva carga de innovación con muchos centros. Esto se une a una cierta dispersión, por lo que uno de los desafíos a enfrentar es la coordinación de esta capacidad tecnológica para lograr tener productos que compitan en precio y que sean de calidad».