¿La caída del precio del petróleo frena al vehículo eléctrico?

En un año, el precio de barril de Brent ha caído más de un 70%. Y, sin embargo, en 2015 la venta de vehículos eléctricos se incrementó un 28,5% y un 54% en el caso de los híbridos. ¿Hasta cuándo, si sigue bajando el precio del barril? ¿Podría subir dado el aumento de los casos de contaminación en las ciudades?

En lo que va de año, el precio de crudo de la OPEP se ha situado en 28,84 dólares. En 2015, 49,49. Es decir, un 48 por ciento menos que en 2014, cuando costaba más de 96 dólares, casi diez dólares menos que en 2013. En el caso del precio de barril de petróleo de referencia en Europa, el Brent, el pasado jueves cerró a 30,760 dólares, cuando el mismo día de 2014 (14 de enero) cerró en 107,86 dólares. Léase una caída del precio del 71,48%. A pesar de ello, continúa el aumento de oferta o, mejor dicho, de sobreoferta en el mercado, y eso que la demanda no está respondiendo a esta caída entre otros motivos por la recesión en China. No es el caso de España, donde, bien por la tímida recuperación económica o bien por los precios, el consumo de combustible está en aumento. En concreto, el pasado mes de noviembre se alcanzó un incremento del consumo de los combustibles de automoción del 4,6 por ciento respecto a noviembre de 2014, según los datos difundidos a principios de enero por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).

¿Puede afectar esta caída de los precios del petróleo al transporte sostenible? A tenor de los datos del sector parece que no. De hecho, en 2015 la venta de vehículos eléctricos se incrementó un 28,5 por ciento y un 54 por ciento en el caso de los híbridos, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles Turismos y Camiones (Anfac). Unos porcentajes elevados, pero no si se mira en unidades vendidas: 2.342 unidades vendidas de vehículos eléctricos y 19.231 de híbridos.

«La venta de vehículos eléctricos, aunque haya aumentado, es anecdótica porque son pocos vehículos. En cualquier caso, el precio bajo del petróleo sí va afectar a las ventas de vehículos eléctricos, ya que el consumo se mueve por la señal de precios. De ahí que cuando una gasolinera pone el carburante un céntimo más barato haya gente que se desplace para repostar en ella, incluso aunque esa diferencia se la gasten prácticamente en el desplazamiento», explica Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona.

Opinión que contrasta con la del sector de la automoción, ya que «dada la tendencia no vemos correlación en la dirección de caída del precio de petróleo con que vayan a disminuir las ventas de vehículos eléctricos o híbridos. Sí lo vemos al contrario, que si sube la gasolina suben las ventas de vehículos eléctricos», explica David Barrientos, de Anfac, que avanza que a nivel europeo en 2015 también se ha registrado un incremento de las ventas de vehículos alternativos que se darán a conocer a principios de febrero . La explicación es que «hoy casi el 90% de las ventas de vehículos alternativos, la mayoría eléctricos, se debe a las empresas que son más permeables al ahorro», precisa Barrientos, que incide en que «por mucho que la gasolina esté barata con un eléctrico siempre va a costar al menos la mitad llenar el ‘‘depósito’’».

Diésel vetado en París en 2020

Pero al precio bajo de la gasolina hay que sumar otros factores que juegan en su contra, como es «la falta de desarrollo de infraestructuras de recarga. Por eso, a nivel particular no se venden precisamente muchos vehículos eléctricos. Están en mínimos y va a seguir en mínimos hasta que esta situación cambie», incide Javier García Breva, experto energético de la Oficina Javier García Breva.

«Se está importando más petróleo y consumiendo más gasolina en España. Esto perjudica cualquier política de eficiencia energética. Ahora bien, el mayor consumo de gasolina también está relacionado con la mayor contaminación atmosférica de las grandes ciudades y que se produzcan los episodios de contaminación vividos en Barcelona, Madrid u Oviedo. De seguir esta tendencia, al final los gobiernos municipales van a tener que aprobar medidas que penalicen la contaminación, obligando a que el sector de los transportes reduzca sus emisiones y derive en un incremento de ventas de vehículos eléctricos e híbridos», estima Breva. No sería tan extraño. De hecho, el pasado mes de diciembre en Milán, Roma y Nápoles se prohibió el tráfico rodado durante unos días (aunque en el caso de la capital italiana la prohibición no fue total) dados los niveles de contaminación. Otro ejemplo es Francia, donde a partir de 2020 estará prohibido circular con diésel por las calles de París.

Dicho de otro modo, «que los precios bajos de la gasolina incrementen el consumo de gasolina y esto dispare la contaminación en las grandes ciudades puede derivar en un incremento de la venta de vehículos eléctricos e híbridos», precisa Breva.

«Es una hipótesis a tener en cuenta, aunque no creo que en las grandes ciudades lleguemos a esos extremos en los que los consumidores tomen esta opción, salvo que se lleve a cabo una política fiscal que incentive la adquisición de vehículos eléctricos», añade Marzo. Una medida que ven lógicamente con buenos ojos desde el sector de la automoción, donde inciden en que el «80% de la contaminación de las grandes ciudades es por el parque más antiguo, aproximadamente el 20 por ciento», afirma Barrientos. «En vez de promover la alternancia de matrículas, que un día puedan circular vehículos pares y otro impares, o que se haga vía impuestos, y estamos de acuerdo con lo de que quien contamine pague más –prosigue Barrientos– consideramos mejor que las restricciones se hagan según las emisiones en los núcleos urbanos con exceso de contaminación, ya que esto puede provocar un cambio en el hábito de compras, rejuveneciendo el parque antiguo».

Volatilidad

Pero ¿esta caída del precio de petróleo va a continuar a largo plazo? «Para mí lo que estamos aprendiendo en los últimos años es que el mercado es bastante volátil, en el pasado lo era, pero no de forma tan extrema. Aunque se ha hablado de que va a seguir la caída de los precios de petróleo, considero que se va a normalizar hacia los 50 dólares en un año o dos», estima Peter Sweatman, de Climate Strategy & Partners.

En este sentido, Mariano Marzo afirma que «quizá los precios toquen fondo si no se reacciona. Arabia Saudí no calculó bien el coste de bajar el precio hasta todas sus consecuencias por el conflicto diplomático que mantiene con Irán. En la OPEP parece que no se van a poner de acuerdo y el dolar está fuerte. Todo ello hace que sea una tormenta perfecta y que a corto plazo se pueda llegar a la barrera de los 20 dólares por barril. Pero se va a tener que reaccionar, porque no sólo se cancelan proyectos, recortes de plantillas, los precios bajos de petróleo generan inestabilidad geopolítica».

En definitiva, aunque a corto plazo el precio de los combustibles de automoción sigan la tendencia a la baja, lo cierto es que tan rápido como bajaron pueden volver a subir, y si a esto se le añade que los casos de contaminación en las grandes ciudades pueden venir de la mano con ciertas restricciones de circulación, el vehículo eléctrico, aunque hoy la gasolina esté en algunas gasolineras a menos de un euro, sigue siendo visto como el modelo de transporte al que hay que ir.