Toldos y persianas devora contaminación

Tejas, fachadas, baldosas... cada vez son más los productos que limpian la polución. Lo último Pure, una sustancia que aplicada a toldos, persianas, estores purifica el ambiente. Un m2 de superficie tratada tiene el mismo efecto reductor de polución que un árbol durante cinco años

Tejas, fachadas, baldosas... cada vez son más los productos que limpian la polución. Lo último Pure, una sustancia que aplicada a toldos, persianas, estores purifica el ambiente

Cuatro de cada cinco habitantes de ciudades de todo el mundo residen en urbes que no cumplen con los estándares de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud. La contaminación del aire causa cada año siete millones de muertes, según la OMS, que advirtió de la urgencia de poner medidas para frenar esta situación. La principal consiste en contaminar menos, pero el I+D puede ayudar a mejorar la calidad del aire. No se trata ya sólo de medidas que permitan un ahorro energético, sino también materiales que traten de minimizar los agentes contaminantes emitidos. Tras años y años de ladrillo y cemento sin prácticamente innovación, han llegado para quedarse nuevos ecomateriales que persiguen hacer ciudades más sanas y sostenibles. Aunque aún no han recibido la atención que se merecen, desde hace tres años existen fachadas, baldosas, tejas, que limpian la contaminación. Los última novedad en este campo es un líquido que aplicado sobre toldos, persianas, estores enrollables... devora los agentes contaminantes. Se trata de Pure, una sustancia acuosa que ha lanzado la empresa española Persax de la mano de Purety (su partner), cuyo efecto descontaminanador es si se aplica sobre un metro cuadrado de superficie equivalente al efecto purificador de un árbol durante cinco años.

Pure es un líquido que contiene dióxido de titanio (TiO2). Una vez aplicado sobre la superficie de los productos de protección solar citados por fotocatálisis permite una reacción por oxidación. Para ello «necesita de agentes contaminantes que están presentes en el exterior y también en el interior de viviendas y oficinas por las lacas de muebles o productos que empleamos para limpiar o por el humo. Mediante la acción directa de la luz solar o ultravioleta absorbe los agentes contaminantes en la lona del toldo, por ejemplo, que se oxidan por el oxígeno y el catalizador y se convierte en un producto completamente inerte, inocuo, y que por su propio peso cae como si fuera polvo», explica Lorenzo Herrero, director adjunto de Persax. Su acción principal es la absorción de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y componentes orgánicos volátiles.

Quizá una de las novedades principales del producto es que es transparente. «La fotocatálisis se empezó a aplicar en productos mezclados con la propia pasta de dióxido de titanio porque antiguamente era una pasta casi siempre blanca, de ahí la cerámica que ha salido en estos años atrás en el mercado o que los pequeños experimentos en textil que ha habido siempre haya sido sobre blanco», explica Israel Ferrer, del proveedor Maibrut.

Un buen ejemplo es el hospital Manuel Gea González de la Ciudad de México, un proyecto de Elegant Embellishments, que fabricó un sistema de losas decorativas con dióxido de titanio que absorben parte de la contaminación del aire.

Esta ventaja, la de ser transparente, permite que su aplicación no modifique visualmente la superficie sobre la que se aplica. Por contra, al ser transparente, el escepticismo puede ser notorio. No obstante, desde Persax se asegura que va con un certificado que lo avala.

Ventajas y desventajas

Otra ventaja es que al aplicarlo, el tejido del toldo, por ejemplo, se mantiene más tiempo limpio, ya que hace efecto cortina. Y es precisamente un producto limpio lo que requiere Pure para que su efectividad no se vea degradada. En concreto, un metro cuadrado de superficie tratada con esta sustancia equivale a la absorción de contaminantes que fija un árbol durante cinco años.

Para ello «recomendamos que el líquido se aplique sobre un toldo completamente limpio. Porque si no, habría ciertos contaminantes adheridos sobre la superficie y no podríamos garantizar sin esa limpieza previa que el producto cree al 100% esa cortina», añade Herrero.

El tiempo de efectividad asciende a cinco años. «No quiere decir que cuando llegue a ese tiempo el producto acuoso vaya a dejar de actuar, sino que a partir de ahí irá perdiendo eficacia y a los ocho o diez años dejaría de purificar el ambiente según el enclave», matiza Javier Poveda, responsable de laboratorio en Persax.

Por el momento, Persax ha sacado al mercado toda una línea de productos Pure que llevan aplicado este líquido. La idea es que pasados cinco años, un operario vuelva a aplicar el producto a domicilio, previa limpieza del protector solar. Una vez realizada bastan 30 minutos para poder hacer vida normal si se aplica en productos del interior de la vivienda u oficinas.

Las desventajas: que sea transparente puede hacer a más de uno escéptico, que a los cinco años pocos o muy pocos son los que pagarían por limpiar estos protectores solares y quizá el más importante, falta por testar que el producto sea 100% eficaz si se pone en un protector solar que no sea el que ellos venden, con un sobrecoste de 25 euros por metro cuadrado de venta al público.

Ahora bien, cada vez se habla más de las islas fotocatalíticas para que asfaltos, fachadas... puedan devorar una parte de la contaminación generada. Y ya hay diversas inciativas como el hospital de México citado o el Palazzo Italia, que debutó en la Feria Internacional de Milán en 2015. En España, una acera en Valencia y próximamente «se rehabilitará la plaza Luceros, donde se hace la famosa mascletá en Alicante se va a rehabilitar con Purety para eliminar el mOnóxido que genera la pólvora. Y es que éste es el futuro», concluye Ferrer.

Islas fotocatalíticas: propuestas presentes ya en ciudades

Cada vez toma más relevancia la idea y necesidad de neutralizar los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de nitrógeno en las ciudades mediante la aplicación de elementos constructivos descontaminantes aplicados sobre infraestructuras. En eso consiste precisamente la idea de crear islas fotocatalíticas en las urbes.

HOSPITAL EN MÉXICO

Tal y como publicó este semanario años atrás, el Hospital Manuel Gea González de la Ciudad de México fue un proyecto llevado a cabo por la empresa Elegant Embellishments. Su fachada blanca, elaborada con el material Prosolve 370e, es un ejemplo de mosaico cerámico que absorbe parte de la contaminación del aire al haberse realizado con una pasta con dióxido de titanio.

TEJAS CREADAS EN EE UU

Unos estudiantes de la Universidad de California son los autores de las tejas anti esmog que desarrollaron para un concurso de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Para ello, recubrieron las tejas cerámicas con una solución de dióxido de titanio que según ellos podía eliminar entre un 88 y un 97% de los óxidos de nitrógeno.

BALDOSAS EN VALENCIA

Las baldosas anticontaminación empleadas en las aceras de la calle de Félix Pizcueta de Valencia han permitido limpiar el 72% del monóxido de nitrógeno en esta zona del centro de la ciudad, mientras que el dióxido de nitrógeno se ha reducido casi un 30%, según informó el pasado año la agencia SINC. Esta iniciativa se hizo de la mano de la Fundación Inndea. Se trata del proyecto piloto Light2cat, financiado por la Unión Europea, para estudiar el impacto de la instalación en las aceras de un pavimento especial que absorbe la contaminación atmosférica al contacto con la luz, y que también se pusieron en Copenhague (Dinamarca) y en Malmö (Suecia).

PRÓXIMAMENTE: UNA VIVIENDA EN SAN SEBASTIÁN Y EN UN EDIFICIO DE USO DEPORTIVO EN ESTONIA

Hace menos de tres años, un consorcio de 18 empresas europeas puso en marcha el proyecto Osirys que lidera el Centro de Investigación Aplicada de Tecnalia. El objetivo de esta iniciativa que ha contado con fondos europeos, tal y como publicó entonces este semanario, era diseñar materiales para mejorar el aislamiento térmico y acústico, eliminar elementos nocivos del aire, mejorar la calidad del aire y lograr un 25% de ahorro energético. Tras superar este reto, van a implantar los productos en dos edificios nuevos, uno en San Sebastián (España) dedicado a vivienda habitual y el otro en Tartu (Estonia) para uso deportivo, según los datos facilitados por Tecnalia.