«Mientras haya diferencias entre autonomía no controlaremos el VIH»

Entrevista con el doctor Ignacio Pérez Valero, de la Unidad VIH del Servicio de Medicina Interna del Hospital La Paz de Madrid.

1. El Día Mundial del Sida lleva años concienciando a la población y aportando conocimientos sobre esta enfermedad, pero con los años el mensaje ha ido cambiando. ¿Qué cree que representa en la actualidad este día?

En mi opinión, el día del Sida debe ser dos cosas. Un día de celebración por todos los logros alcanzados hasta el momento en el control de la pandemia y en la mejora de la calidad de vida de todas las personas infectadas por el VIH. Y sobre todo un recordatorio de lo mucho que nos queda todavía por hacer para evitar nuevos contagios y poder erradicar definitivamente esta enfermedad.

2 ¿Cuáles son las cifras reales de prevalencia de la enfermedad en la actualidad?

Aunque desconocemos el número exacto de personas infectadas por el VIH en nuestro país, sabemos que entre 1981-2013, más de 84.000 infectados han sido diagnosticados de Sida.

3 Dicen que pese a los esfuerzos en prevención en VIH el número de nuevos contagios y diagnósticos tardíos de la infección se mantienen en cifras estables e incluso superiores a los registros de los últimos años. ¿Cuál cree que son los motivos?

Efectivamente, en el año 2013 se diagnosticaron en España 3278 nuevas infecciones por el VIH y 604 infectados fueron diagnosticados de Sida. Es decir, casi 1 de cada 10.000 habitantes se infectó por el VIH durante ese año. En mi opinión, este aumento en la incidencia se debe a una menor concienciación sobre la importancia de mantener relaciones sexuales protegidas. Probablemente porque la eficacia de los tratamientos antirretrovirales actuales, capaces de evitar el desarrollo de enfermedades oportunistas fatales, ha hecho que se pierda el miedo al Sida, especialmente entre los más jóvenes.

4 La comunidad científica investiga la naturaleza de esta «pandemia», pero la falta de medios económicos ha ralentizado algunos proyectos, pese a la suma importancia que tiene, ¿es así?

Es cierto, la inversión en VIH ha disminuido en los últimos años. En mi opinión este descenso se debe a la crisis económica actual, al fracaso de algunos estudios de curación, pero sobre todo a la dificultad para encontrar nuevos tratamientos que superen la alta eficacia y buena tolerabilidad de los tratamientos actuales. Estos hechos han favorecido que parte de la inversión en VIH se haya destinado a otros campos como el desarrollo de fármacos frente al virus de la hepatitis C.

5 En el marco del Congreso Gesida se han presentado nuevos tratamientos para pacientes con problemas de intolerancia o toxicidad a la triple terapia convencional. ¿Qué puede explicarnos sobre ellos?

No es infrecuente que los pacientes que reciben tratamiento antirretroviral desarrollen enfermedades cardiovasculares, renales y óseas potencialmente relacionadas con el uso de abacavir o tenofovir, dos fármacos utilizados en todas las terapias triples convencionales. Por ello, en los últimos años se han investigado tratamientos alternativos que no incluyan estos fármacos. En Gesida se han presentado los resultados de los ensayos clínicos SALT y OLE. Estos estudios han demostrado que la biterapia con atazanavir/ritonavir o lopinavir/ritonavir más lamivudina tiene una eficacia y tolerabilidad similar a la triple terapia convencional con atazanavir/ritonavir o lopinavir/ritonavir más 2 análogos de nucleósidos.

6 Cada día se publican nuevas investigaciones que parecen prometedoras para la población, pero ¿qué opinan los expertos al leer muchas de ellas? ¿Cómo podemos descifrar lo que es realmente fiable?

No todos los descubrimientos científicos terminan teniendo aplicabilidad clínica. Muchos de estos avances iniciales terminan apareciendo como titulares sensacionalistas en la prensa, creando falsas expectativas en muchos pacientes. Mi recomendación a los pacientes es que lean estas noticias con cautela, especialmente cuando no han sido publicadas en revistas médicas de prestigio, y sobre todo que siempre las consulten con sus médicos.

7 Lo que hasta hace poco era una quimera, como la curación, hoy está más cerca pero, ¿cuál es la principal dificultad para alcanzarla?

La dificultad radica en que a diferencia de otros virus, el VIH se integra dentro del material genético de las células del huésped, permaneciendo en ellas sin perder su capacidad infectiva durante años. Para poder erradicar el VIH, tendríamos que conseguir que el sistema inmune reconociese y eliminase del organismo a todas las células infectadas. Otra alternativa sería encontrar algún mecanismo que permitiese destruir selectivamente las células infectadas por VIH.

8 Promocionar el diagnóstico y el acceso a tratamiento precoz para frenar las nuevas rutas de infecciones es un objetivo claro, pero no sé si es difícil de cumplir, teniendo en cuenta las diferencias entre las CCAA...

Las políticas de salud pública deben ser nacionales y no regionales para que sean efectivas. Mientras existan diferencias entre CCAA en los programas de detección precoz y restricciones en el uso del tratamiento o en el acceso a algunos fármacos antirretrovirales, no conseguiremos controlar de una forma efectiva la pandemia del VIH.

9 El objetivo para el año 2020 es lograr la cifra cero de transmisiones a través de la regla del 90x90x90 (90% de personas diagnosticadas; 90% de personas en tratamiento; 90% de personas con carga viral indetectable). ¿Lo ven ustedes posible de alcanzar?

Soy optimista. En la actualidad, en nuestro hospital, más del 90 por ciento de las personas infectadas por VIH en seguimiento reciben tratamiento antirretroviral, con unos índices de eficacia superiores al 90 por ciento. En mi opinión, el reto que tenemos por delante para alcanzar la cifra de cero transmisiones en nuestro país es optimizar la detección precoz en personas que desconocen que están infectadas por el VIH.

10 ¿Cuál cree que es el mayor reto ahora?

Afianzar los logros alcanzados y evitar los nuevos contagios. En mi opinión, los dos pilares para conseguir este reto son las campañas de concienciación y detección precoz, especialmente dirigidas a aquellas personas que como los jóvenes no suelen acceder a los recursos sanitarios, y que el manejo integral de los problemas de salud de las personas infectadas se realice en unidades especializadas.