4 claves del movimiento ‘slow’

La sensación de que la agenda nos gobierna y no llegamos a hacer todo lo que queremos es hoy una constante, así surge el movimiento 'slow'.

La sensación de que al agenda nos gobierna y no llegamos a hacer todo lo que queremos es hoy una constante, así surge el movimiento 'slow'.

Como respuesta al virus de la prisa y el estrsé énstalado en las ciudades, el movimiento slow nos emplaza a desacelerar el ritmo, con hábitos acorde con la naturaleza que van desde la alimentación hasta las relaciones personales.

Uno de los aspectos que más preocupa a este estilo de vida es el que tiene que ver con el cuidado y respeto del planeta. Así nos proponen una forma de comer sano, disfrutando de la comida y cuidando de nuestro entorno.

“No te puedes imaginar la cara que se le queda a uno cuando cambias sus conductas respecto a la alimentación: mejoras por todas partes” señala Josep Marco, dinamizador del convivium (nombre que reciben las sedes de slow food) de Valencia. De su mano conocemos algunas claves de este movimiento.

1. Alimentos buenos, limpios y justos Los alimentos deben tener buen sabor, estar elaborados con prácticas agrícolas adecuadas (libres de residuos fitosanitarios y productos de síntesis) y el productor debe recibir una remuneración justa.

2. En pro del medio ambiente

ay que evitar el despilfarro alimentario: comprar sólo lo que necesitamos, planificar los menús semanales y dar sobras a los animales de compañía son algunas de las vías para hacerlo posible. Tampoco se aconseja el consumo excesivo de carne, “su producción masiva es culpable dela mayor parte de la huella de carbono” detalla Marco.

3. Contacto con la naturaleza El símbolo del movimiento slow es un caracol, y su filosofía cobra sentido por entender que el ser humano debe adaptarse a los ritmos de la naturaleza (y no al revés) y estar en contacto con ella. La red Cittlasow agrupa una serie de ciudades que defienden políticas de sostenibilidad, conservación de la tradición autóctona y poseen un rico patrimonio. En España, localidades como Pals y Begur en Cataluña o Leikitio y Mungia en el País Vasco, pueden presumir de esta distinción.

4. Saborear la comida

alivar y masticar bien los alimentos para ejercitar los músculos de la mandíbula y sentirse saciado. Masticar 40 veces cada bocado reduce la grelina (hormona relacionada con la sensación de apetito) y favorece la absorción de nutrientes, según un estudio de la Universidad de Iowa (EEUU). También hay que revistar rutinas ala hora de comer: un 90% de los españoles cena viendo la televisión y 8 de cada 10 están pendientes del móvil, ,conforme a un trabajo de la Universidad de Zaragoza.