Dientes y encías sanos

Tener una boca sana es tener unos dientes y muelas en buen estado y una encías fuertes. Sin embargo, la mayoría de la población tiene o ha tenido problemas de caries al igual que son muy frecuente las dolencias de mayor o menor gravedad de encías.

La Razón
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Tener una boca sana es tener unos dientes y muelas en buen estado y una encías fuertes. Sin embargo, la mayoría de la población tiene o ha tenido problemas de caries al igual que son muy frecuente las dolencias de mayor o menor gravedad de encías. Para mantener la salud bucal la OMS recomienda dejar de fumar, no abusar del alcohol y llevar una dieta equilibrada ya que, nos dice, “la reducción de la ingesta de azúcares y una alimentación bien equilibrada previenen la caries dental y la pérdida prematura de dientes.”

Pero, al tratarse de una zona especialmente sensible la boca necesita, además, de cuidados específicos diarios. Para mantener una buena salud bucodental el gesto básico es cepillarse los dientes a diario. Lo perfecto es hacerlo dos veces al día o como mínimo una en profundidad antes de acostarnos. A la hora de elegir el cepillo, los eléctricos pueden resultar más cómodos, aunque si nos cepillamos el tiempo necesario y de forma meticulosa los cepillos tradicionales son igualmente efectivos. Hay que usar siempre pasta de dientes fluorada puesto que el flúor ayuda a fortalecer el esmalte y a evitar así que la placa bacteriana lo agriete dando lugar a las caries.

El cepillado debe ser minucioso, pasando por delante y por detrás de cada una de las piezas dentales y cepillando también la lengua de atrás hacia delante. Un buen cepillado debe durar por lo menos tres minutos. También hay que utilizar una vez el día hilo dental y/o cepillos interdentales para eliminar cualquier resto de comida que haya quedado atrapado entre dos piezas. El uso frecuente de colutorio es también aconsejado.

Una buena alimentación, rica en frutas y verduras y pobre en azúcares simples, incide también en la salud de nuestra boca como también lo hace el dejar de fumar puesto que el tabaco provoca sequedad bucal y la saliva es nuestro principal protector natural contra las caries. Además, el tabaco hace contraer las encías facilitando la aparición de problemas gingivales y la nicotina y el alquitrán manchan el esmalte dental.

Acudir regularmente al dentista, se aconseja hacerlo una vez al año como mínimo, es también una garantía para nuestra salud. Las limpiezas y las revisiones, ayudan a prevenir infecciones y a tratar a tiempo los posibles problemas que puedan surgir.