Hasta un 40% de los pacientes anticoagulados está mal controlado

Un estudio realizado en más de 90 hospitales españoles muestra que pacientes anticoagulados con antagonistas de la vitamina K (sintrom –AVKs–) encuentran carencias en el tratamiento antitrombótico

  • Hasta un 40% de los pacientes anticoagulados está mal controlado

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12 de diciembre de 2016. 19:09h

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Pilar Pérez 12/12/2016

Hasta 93 servicios de Medicina Interna españoles se han involcurado en un estudio cuyo objetivo era conocer las características demográficas y clínicas de los pacientes con fibrilación auricular no valvular (FANV) e identificar los criterios utilizados para el uso del tratamiento antitrombótico. Los datos arrojados por este trabajo apuntan que el 43 por ciento de los pacientes anticoagulados con antagonistas de la vitamina K (sintrom) se encontraban mal controlados en los últimos 6 meses.

Además, los resultados del estudio, denominado Perfilar (promovido por Bristol-Myers Squibb y Pfizer) y presentados en el marco del reciente Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), han mostrado que los pacientes con fibrilación auricular atendidos en servicios de Medicina Interna españoles son de edad avanzada, sufren un numero elevado de enfermedades crónicas concomitantemente con la arritmia y tienen un riesgo muy alto de sufrir una embolia cerebral como consecuencia de la fibrilación auricular. José María Cepeda Rodrigo, jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Vega Baja en Orihuela (Alicante), apunta que «para prevenir la embolia el tratamiento más eficaz es la anticoagulación y la buena noticia del estudio es que 9 de cada 10 pacientes tomaban algún tipo de tratamiento anticoagulante. Esta cifra es mayor que la de estudios previos en los que, por miedo al riesgo de sangrado, había menos pacientes anticfioagulados y más que recibían aspirina, que es un fármaco menos eficaz que la anticoagulación para prevenir embolias en estos pacientes y con un riesgo hemorrágico parecido en la mayor parte de ellos».

Otras opciones

Este trabajo pone de manifiesto la necesidad de contar con otro tipo de anticoagulantes, con las familias de nueva generación (ACODs). Cepeda manifiesta que «podemos identificar a algunos pacientes con un riesgo más alto de sufrir una hemorragia cerebral y esos se benefician más de tomar un anticoagulante oral directo (ACOD). Los pacientes que tienen un buen control y no han tenido efectos adversos deben seguir con estos fármacos (AVKs). Sin embargo, aquellos en los que no es posible alcanzar niveles de anticoagulación estables en los límites establecidos tienen un riesgo mayor de embolias y de sangrado, se beneficiarían del cambio a alguno de los anticoagulantes orales directos». En este sentido, Ignacio Fernández Lozano, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología, subraya que la nueva generación, los ACOD (rivaroxaban, apixaban, edoxaban) «han demostrada una elevada protección contra la hemorragia intracraneal».

Cuestión de precio

Pese a las ventajas de los ACODs, el precio es el gran obstáculo a salvar. Fernández Lozano destaca que «ahora cuestan algo menos de 90 euros al mes, frente a los pocos euros del sintrom. Pero, en otras áreas se emplean fármacos no tan eficientes y no se critica». En este sentido, Cepeda argumenta que «el pasado 21 de noviembre el Ministerio de Sanidad actualizó el informe de posicionamiento terapeútico que fija los criterios y recomendaciones generales para el uso de los anticoagulantes orales directos (ACOD) en la prevención del ictus y la embolia sistémica en pacientes con fibrilación auricular no valvular. Este documento limita las situaciones en las que los ACOD son una opción terapéutica en el marco del SNS. Estas limitaciones, como el propio documento reconoce, están motivadas por el “impacto presupuestario de la sustitución de los AVK por los ACOD’’. Sin embargo, ese control presupuestario no se ha aplicado a otros muchos medicamentos que no han demostrado los niveles de eficacia y seguridad que han tenido los ACOD en los ensayos clínicos efectuados en más de 70.000 pacientes con fibrilación auricular. La interpretación de la normativa ministerial está siendo diferente en cada Comunidad Autónoma, en los diferentes departamentos de salud y entre los profesionales».

El secretario de la SEC subraya que «las diferencias entre autonomías son alarmantes y muy desiguales. Te encuentras con comunidades como Madrid –donde los inspectores son muy restrictivos– y Cataluña en las que apenas se prescribe, y, te sorprendes, por ejemplo, que en Andalucía –pese a su situación en otros ámbitos– lo haga bastante más, casi llega al 30 por ciento, así como País Vasco». Pascual Marco, vicepresidente primero de la Sociedad Española de Hemotología y Hemoterapia (SEHH) detalla que «excepto Cantabria –que tiene un índice alto de prescripción directa –, en el resto de comunidades hay un sistema de visado. Así el médico prescriptor tiene que justificar por qué lo hace: que tenga unos factores de riesgo cardiovascular y que esté mal controlado con los AVK, durante los últimos tres meses». Además, Marco añade que en «España sólo existe una indicación, para la fibrilación auricular no valvular. Y se hecha de menos la enfermedad tromoembólica».

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