La presencia de los padres en quirófano reduce la ansiedad de los niños

El «estrés» preoperatorio se ha relacionado con trastornos que persisten después de la intervención

Los doctores Rocío Díez, jefa del Servicio de Anestesia; Francisco Hernández Oliveros, cirujano pediátrico, y Pascual Sanabria, anestesista
Los doctores Rocío Díez, jefa del Servicio de Anestesia; Francisco Hernández Oliveros, cirujano pediátrico, y Pascual Sanabria, anestesista

El Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid ha puesto en marcha una estrategia de acompañamiento paterno a los niños que van a ser intervenidos hasta la inducción de la anestesia. Esta estrategia se aplica en la población pediátrica que va a ser sometida a intervenciones quirúrgicas y consigue mejor calidad y bienestar en la población pediátrica. «Los progenitores son una parte activa del proceso, tranquilizando al niño en el quirófano. Los profesionales sanitarios actúan como agentes de humanización, haciendo que los niños tengan un ambiente amigable y familiar al pasar a quirófano gracias a la presencia de sus padres. Éste es un proyecto creativo e innovador, con posibilidades de ser generalizado en la red hospitalaria española», explica el doctor Pascual Sanabria Carretero, especialista en anestesia del citado hospital y uno de los promotores de este programa.

La presencia de los padres en el quirófano durante la inducción anestésica y la presencia precoz de los mismos en la sala de despertar está demostrando resultados muy satisfactorios en el control de la ansiedad preoperatoria, con mejor calidad de inducción, menor incidencia de cambios de comportamiento postoperatorio tanto temprano como tardío, con menor necesidad de requerimientos anestésicos para controlar estos cuadros. «Los niños entre 1 año y 6 años de edad son el grupo de edad más vulnerable, con mayor ansiedad preoperatoria y más incidencia de cambios de comportamiento postoperatorios. Es precisamente en este grupo de edad donde detectamos las ventajas y beneficios de esta estrategia de control de ansiedad preoperatoria», detalla el doctor Francisco Hernández Oliveros, cirujano pediátrico del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y Quirónsalud San José, respectivamente.

Hasta los 15 años

El acompañamiento paterno se realiza en todos los pacientes pediátricos hasta los 15 años de edad y en todo tipo de intervenciones quirúrgicas. Previamente se realiza una información detallada a padres y a los propios niños –si tienen capacidad de comprender lo que se les está explicando– de todo lo que va a suceder antes y después de la intervención, aclarando sus dudas. «Los padres están presentes el mayor tiempo posible con el niño: en el Hospital de Día, mientras se instaura y hace efecto la premedicación. También durante la inducción de la anestesia dentro del quirófano y posteriormente se permite la presencia precoz en la sala de despertar una vez que el niño esté ubicado en la misma»”, explica la doctora Rocío Díez Munar, jefa de Anestesia del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. «El nivel de satisfacción de los padres es muy alto, agradecen su participación en el proceso y nos animan a seguir con la estrategia», añade.

La ansiedad preoperatoria tiene mucha importancia en los niños sometidos a cirugía. La separación forzosa del niño de sus padres, así como la inducción de la anestesia suponen experiencias muy estresantes. Este periodo de estrés es bastante prolongado y suele durar entre 30 y 60 minutos. Está unido a la separación forzosa de sus padres, traslado a quirófano en un ambiente extraño, pasar a la camilla del quirófano, inicio de monitorización e inicio inducción anestésica. Este temor activa la respuesta endocrina al estrés cursando con taquicardia, polipnea, hipersudoración, incremento tensión arterial por aumento de adrenalina y cortisol.

La presencia paterna en quirófano reduce la ansiedad preoperatoria que se ha relacionado con trastornos del comportamiento que persisten días e incluso meses después de la intervención quirúrgica, siendo los más habituales: llanto, rabietas, despertar nocturno por pesadillas, ansiedad de separación, miedos extremos, fobias y otros cambios de conducta, como la enuresis de nueva aparición. La incidencia de estos cambios postoperatorios se incrementan enormemente en niños con ansiedad preoperatoria, manifestándose hasta en el 70 por ciento de los niños el primer día del postoperatorio, el 50 por ciento el segundo día, en el 25 por ciento persiste semanas y en un 20 por ciento perdura hasta los 6 meses y en un 10 por ciento persiste incluso transcurrido un año de la intervención.

Técnicas

«No se trata de un problema pasajero, ni transitorio. Se desconoce si podrá tener repercusiones negativas futuras en el desarrollo emocional, intelectual y salud del niño, pero se sabe que estas experiencias negativas pueden persistir hasta la etapa adulta, siendo recordado como una experiencia muy estresante y negativa en una etapa muy temprana de su vida», recuerda Sanabria, que describe varias técnicas para disminuir la ansiedad preoperatoria, como la premedicación con ansiolíticos antes de pasar a quirófano, mantener el mayor tiempo posible la compañía con sus padres, programas educacionales preoperatorios, técnicas de distracción, como el uso de comics o la estancia en un ambiente infantil, la vestimenta apropiada de los profesionales o la musicoterapia.