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Una absurda receta para el ibuprofeno

La exigencia de prescripción para la dosis de 600mg. lleva a muchos pacientes a ingerir libremente dos de 400

La exigencia de prescripción para la dosis de 600mg. lleva muchos pacientes a ingerir libremente dos de 400

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El ibuprofeno es uno de los medicamentos estrella de todos los tiempos. Se trata de un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) bastante efectivo que se destina a combatir el dolor derivado de una inflamación. Como todo producto farmacológico, entraña algunos riesgos. Entre los efectos secundarios de su consumo frecuente la literatura médica describe, por ejemplo, el aumento de la presión arterial e, incluso, algunos accidentes cerebrovasculares y ataques cardiacos. Estos y otros problemas, muy limitados, no justifican por sí solos las limitaciones a las que está impuesto en un galimatías sin sentido. Resulta que, de unos meses a esta parte, la burocracia sanitaria exige receta médica al paciente cuando quiera adquirir en una farmacia el de 600 miligramos, como ya ocurre con los antibióticos. Como el de 400 miligramos no precisa de receta, el enfermo con un fuerte dolor que no tiene tiempo de acudir a las masificadas consultas de primaria puede adquirirlo libremente e ingerir, también libremente, dos comprimidos, con lo que en lugar de la dosis de 600 miligramos que se pretende limitar, ingerirá 800. Absurdo es también el criterio territorial de aplicación. En comunidades como Madrid, la Consejería atornilla a las farmacias para que exijan la receta. En otras regiones limítrofes no es así, lo que lleva a cientos de ciudadanos a acudir a ellas a por la dosis alta.El desbarajuste de la España autonómica es así.