Una ocurrencia electoral de última hora

Luis González, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid

Lo primero que se me ocurre decir a propósito de la propuesta del PSOE de fortalecer el papel de Correos en el medio rural para que, a través de sus oficinas, puedan prestar servicios bancarios y entregar medicamentos, es que nos ha costado mucho poner en marcha el sistema español de verificación de medicamentos (SEVeM) para abrir ahora el canal de distribución de medicamentos a Correos.

Me parece una ocurrencia electoral de última hora que no tiene ningún sentido económico ni, por supuesto, sanitario. Supone desconocer por completo cómo funciona el sistema de distribución farmacéutica en España y el papel que juegan los farmacéuticos en la dispensación. En lugar de potenciar la farmacia rural, se pretende puentear ahora la figura del farmacéutico para ofrecer un servicio de mensajería de tercera a las personas que viven en el medio rural.

Es una propuesta que juega con la salud de los ciudadanos y que abre más desigualdades en la atención sanitaria. Porque, ¿quién controla la eficacia del tratamiento? O ¿quién atiende las dudas del paciente o informa de los efectos secundarios? ¿El cartero? Por no mencionar la privacidad de los datos del paciente o la seguridad que ofrece el camión de reparto de Correos.

Es, en definitiva, un ataque frontal al modelo de farmacia y la pregunta que debemos hacer es si el Partido Socialista defiende el modelo o está buscando vías para acabar con una red cuya principal virtud es garantizar a todos los ciudadanos españoles el acceso a su medicación a través de un profesional y no de un cartero.