Federico Oldenburg:: «El vino español tiene mucho que envidiarle al vino francés»

Katy Mikhailova junto a Federico Oldenburg
Katy Mikhailova junto a Federico Oldenburg

Una hora con el gran Federico Oldenburg basta para empaparse de su pasión y entendimiento en el mundo de la enología. Autor del célebre libro, que llegó a tener hasta 3 ediciones con la editorial Planeta, Saber de vinos en 3 horas, su nueva andadura, se centra en el último libro que ha lanzado para niños: La Aventura del Vino.

Federico, de origen uruguayo y afincado en España desde hace más de dos décadas, ha colaborado, en calidad de crítico de vinos y gastronomía, en Vogue, Diario 16, El Economista, entre otros. Actualmente coordina la sección de gastronomía en Gentleman, y escribe en El Mundo, Fuera de Serie y Expansión.

Federico es la pasión en vivo. La humildad, a pesar de su sabiduría, no le abandona en ningún momento. También el saber estar, la elegancia y la cercanía. Sabe conectar con su público, sabe tratar con los principiantes en el mundo de la enología.

Responsable de la tienda online de Lavinia y asesor de este “centro cultural” ubicado en Ortega y Gasset 16 (Madrid) en donde se respira vino, asegura que entró a trabajar en el 99 en esta vinoteca pensando que sabía de vinos y salió sabiendo de verdad sobre la materia.

Afirma que la mejor manera de entender el vino es catando, y atestigua que el vino es “cultura, historia, psicología, paisaje y economía”.

Háblame de tu relación con los vinos...

Mi madre era crítica de vinos en Argentina. Somos muy ‘gourmet’ en mi familia. Mi hermano es cocinero. Eso está ahí, en el ADN genético. Estudié música y empecé escribiendo. Colaboraba con medios en los que estaba mi madre, sustituyéndola. Me vine después a España. Y me llamaron de VOGUE para un especial de gastronomía. Yo aun no me dedicaba a ello de manera regular, pero acepté la propuesta. Y en 1999-2000 empecé a asesorar a LAVINIA y a dirigir la tienda online.

¿Estás en un momento de tu vida en el que crees conocer todos los vinos o la mayoría al menos?

Siempre se aprende más. Pero, para saber de vinos, hay que catar mucho.

¿En qué momento empiezas a dominar el mundo de la enología?

Mi máster fue aquí mismo, en LAVINIA. Me pasaba el día catando vinos, que es mi labor a fin de cuentas. En LAVINIA entré pensando que sabía de vinos y salí sabiendo de verdad.

¿Tienes más conocimiento de vino o de gastronomía?

Controlo ambas áreas. En España, normalmente, los que vienen del mundo del vino no saben nada de gastronomía; y los de gastronomía saben poco de vinos. Yo viajo mucho y eso me permite un conocimiento muy amplio de ambas materias. Y con gastronomía tienes que viajar más que con los vinos.

¿Comemos bien los españoles?

La visión de España está muy cerrada a otras culturas en materia de gastronomía.

Hablemos de vinos, ¿tienen algo que envidiar los vinos españoles a los vinos franceses?

Sí. El vino español tiene mucho que envidiarle al francés. Todavía en España hay zonas desconocidas en donde se hace un vino estupendo.

¿Está sobrevalorado el vino francés?

No. El mundo del vino francés es alucinante.

¿Entendemos de vinos en España?

Se está dando la democratización cultural del vino. Yo me he encargado de hacer la ‘Guía de Vinos’ de Condé Nast. La lengua del vino se tiene que asemejar a la del consumidor. El lenguaje de las emociones es más universal, ya que los sabores son relativos. Cada uno asocia un sabor a algo determinado. Prefiero hablar en la lengua de emociones que en la de aromas y sabores.

¿Te puedes equivocar con un vino?

Siempre. Aunque cuanto más catas, más sabes, y puedes situar un vino en un contexto.

Hay un vino que me encanta, Pingus, un Ribera de Duero, que es bastante caro, - para el lector, hablamos de que hay botellas que pueden valer 600 euros-. ¿Está sobrevalorado?

No está sobrevalorado en calidad. Sí está sobrevalorado en el precio. Pero los precios los dictan las reglas del mercado. ¿Sabes por qué Pingus es tan caro? En los 80, cuenta la “leyenda”, en un viaje en barco para exportar este vino a los EE. UU., hubo una inundación, y sobrevivió solo una tercera parte de todas las botellas. Entonces aquellas botellas se vendieron muy caras, se dio lo que llamaríamos una especulación, pues la oferta era escasa y la demanda alta. Desde entonces los precios se han mantenido. Pingus se convirtió en una leyenda.

¿Ribera de Duero o Rioja?

Depende. Hay días que te apetece una D.O. y otros otra. Pero si juntáramos todas las bodegas de Ribera y todas las de Rioja e hiciéramos una media, saldría ganador, para mí, Rioja. Además, esta D.O. tiene una tradición que Ribera de Duero no tiene.

¿Me nombrarías algunos vinos que destacarías de cada una de las D.O. mencionadas, ya que son las más conocidas fuera de España?

De Ribera de Duero destacaría Vega Sicilia, Alonso del Yerro, Pingus, Goyo García Viadero. De Rioja destacaría, de las tradicionales, Rioja Alta; y de las bodegas modernas, Roda.

Yo particularmente prefiero Ribera de Duero...

Es mejor un Rioja mediocre que un Ribera mediocre... Hay otras zonas de España en donde tienen unos vinos maravillosos... Los vinos canarios, los tintos de Galicia...

Hay un refrán que dice que “el mejor vino blanco es un vino tinto”. ¿Blanco o tinto?

Yo tengo otro mejor. Me gustan los tintos que parecen blancos, y los blancos que parecen tintos.

Hay un capítulo, en tu mítico libro de Saber de Vinos en 3 horas, en donde defines la personalidad de una persona por sus gustos de vino...

Así es. Me baso en la psicología social. Está el snob, el clásico, el ecologista... Dime qué bebes y te diré cómo eres.

Cuéntame tu último proyecto de libro para niños.

La Aventura del Vino es una trilogía en formada por 3 libros, uno para jóvenes cuya edad está comprendida entre los 6 y los 10 años; el segundo, para los que tienen entre 11 y 13 años; y, el tercero, para aquellos que tienen entre 14 y 17. Este libro nace en colaboración con la bodega Abadía Retuerta y el Sindicato del Buen Gusto.

Un libro que incita, a priori, a beber a los menores, imagino que le habrán caído ya varias críticas, ¿no?

El vino no es alcohol. Es alimento, es cultura, historia, psicología, paisaje y economía.

Cuando visitas una bodega entiendes por qué el vino no es malo.

MENÚ DEGUSTACIÓN de Fernando del Cerro

CROMATISMOS DE COLES YODADAS

REMOLACHA ROSA AL AJÍ VERDE- Antonio Madeira, Vinhas Velhas, 2012

LASAÑA DE TUBÉRCULOS CON BROTES TIERNOS Y JUGO DE LECHUGA

NABOS AL PIL-PIL – Rey Fernando de Castilla, Fino Antique

LOMBARDA ACIDULADA CON GRANADA Y MANZANA ROJA Y POLVO DE CASTAÑA – Miraval, Rosé, 2014

DORADA ASADA CON TROMPETA DE LOS MUERTOS – Soalheiro, Alvarinho, 2014

PALETILLA DE CORDERO A LA MIEL Y EL ESTRAGÓN- Niepoort, Batuta, 2008

MOLE DE CHOCOLATE Y PERA CONFITADO