May-Thurner, el síndorme infradiagnosticado

Se desconoce con exactitud qué lo provoca, se dice de él que es una entidad clínica rara, poco frecuente, infradiagnosticada, aunque de gran relevancia, que es una patología más común en mujeres y de edades comprendidas entre los 30 y los 50 años, que afecta habitualmente a personas delgadas y que el mayor número de casos que se está registrando en Reino Unido, Estados Unidos y España probablemente se debe a que se realizan estudios dirigidos a su detección. Se denomina síndrome de May-Thurner porque fueron estos dos Dres. May y Thurner, en 1957, los que publican los resultados de 430 autopsias, observando en el 22% de los casos engrosamientos focales de la íntima en vena ilíaca izquierda con fibrosis y fenómenos oclusivos.

El síndrome de May-Turner es una enfermedad muy poco conocida, se produce cuando la vena iliaca izquierda y la arteria iliaca derecha, que recorren la pelvis y las extremidades inferiores, se cruzan y se bloquean a la altura de la quinta vértebra lumbar. La presión que ejerce este bloqueo sobre la vena causa en el paciente un fuerte dolor lumbar, edema, hinchazón, varices en la pierna izquierda e incluso trombosis venosa. También pueden aparecer varices secundarias en la zona inguinal, genital o pélvica. El síndrome de May-Thurner afecta habitualmente a personas delgadas, ya que la grasa en el organismo amortigua la presión vascular.

La solución terapéutica para evitar el pinzamiento, hasta ahora, ha sido implantar un stent, una malla extensible para dilatar la zona estenosada o reducida de diámetro. En estos casos, no se opta por la cirugía clásica de entrada ya que resulta excesivamente agresiva en relación al tratamiento endovascular. Para determinar y estudiar el vaso a tratar, se somete al paciente a un TAC y a una flebografía, un estudio radiológico con contraste.

Sin embargo, para disponer de un mayor conocimiento, detalle y precisión de esta patología, el equipo de Cirugía Vascular y Angiología del Hospital Universitari General de Catalunya ha utilizado, por primera vez en esta Comunidad, un sistema menos invasivo de ultrasonidos intravascular (IVUS-Boston scientific) que permite examinar y medir desde el interior del vaso sanguíneo ajustándose el diámetro y longitud del dispositivo que se va a implantar de forma personalizada al paciente. “La única manera de medir y analizar el interior de una vena o arteria y valorar si está pinzada, es pasando por el interior del vaso un catéter que lleva en un extremo una sonda ecográfica” puntualiza el jefe del Servicio de Cirugía Vascular y Angiología del Hospital Universitari General de Catalunya, doctor Enric Roche.

Para esta intervención, la ecografía intravascular (IVUS) proporciona una imagen precisa que permite identificar exactamente los puntos de máxima compresión, sus referencias anatómicas facilitando la selección del stent a implantar.