Retención de líquidos: ¿realidad o excusa del sobrepeso?

La mayoría de las mujeres experimenta frecuentes fluctuaciones de peso a lo largo de su vida

“Yo no estoy gorda, es retención de líquidos”. Todos hemos escuchado o dicho alguna vez esta frase, y es habitual pensar que se trata de un intento de tranquilizar nuestra mala conciencia cuando los excesos nos regalan unos kilos de más. Es posible que en ocasiones sea, en efecto, un benévolo autoengaño, pero lo cierto es que la mayoría de las mujeres -y en mucha menor medida, algunos hombres- experimentan frecuentes fluctuaciones de peso reales. Y sí, en un alto porcentaje se debe a la retención de líquidos. ¿Pero qué líquidos son esos y por qué “se retienen”?

Las células de nuestro organismo no están pegadas entre sí, sino que “flotan” en un medio acuoso llamado líquido intersticial o extracelular. Su función es muy importante, ya que el oxígeno y los nutrientes que transporta la sangre pasan a través de él desde los capilares hasta el interior de las células.

Su segunda misión, igualmente importante, es depurar los desechos que generan las células. A medida que se forma nuevo líquido intersticial, este reemplaza el líquido viejo, que se drena hacia los vasos linfáticos para su expulsión.

Causas de la retención de líquido

Las causas de la retención de líquido pueden ser patológicas o no patológicas.

En el primer caso suele estar provocada por problemas circulatorios o una insuficiencia cardíaca congestiva, diversos tipos de cáncer, en especial de riñón, hígado y ovario, o del mal funcionamiento de estos órganos por otros motivos no tumorales. Algunos medicamentos, como los empleados en la quimioterapia, también pueden causar retención de líquido o edema.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de las veces que una mujer sufre retención de líquido se debe a causas no patológicas.

“Las mujeres experimentan a lo largo de su vida constantes cambios hormonales derivados fundamentalmente de sus ciclos menstruales, incluyendo aquí las etapas previas a la menopausia (perimenopausia) y la menopausia en sí”, explica la doctora Clotilde Vázquez, jefa del departamento de Endocrinología y Nutrición y directora del Instituto de Sobrepeso del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid).

Y son esos cambios hormonales los que inducen la mayoría de los episodios de retención de líquido. En el caso de la menstruación, añade la especialista, “el cuerpo de la mujer se prepara para el embarazo, y para ello tiende a acumular todo tipo de sustancias útiles para la gestación. Terminado el ciclo, si no se ha producido la fecundación, el propio organismo libera el exceso de líquido y la mujer recupera su peso normal”.

También en el período anterior y durante los primeros años de la menopausia “la mujer puede subir uno o dos kilos de peso de un día para otro, y es habitual sentirse las piernas, brazos, abdomen y manos hinchados, esa sensación de que no me entran los anillos”, detalla la doctora Vázquez.

¿Se puede prevenir?

Al tratarse de procesos naturales del organismo femenino, pocas cosas se pueden hacer para evitar la retención de líquido. “Lo mejor es no agobiarse, ya que se trata de episodios pasajeros que no tardarán en desaparecer, aunque vuelvan a producirse”, tranquiliza la endocrinóloga de la Fundación Jiménez Díaz.

No obstante, sí existen algunos remedios para paliar algo sus incómodos efectos. “Tomar infusiones naturales con efectos diuréticos suaves, y reducir o eliminar la sal de nuestra dieta ayudan al menos a que la retención de líquidos sea menor o, si ya se ha producido, a reducirla”.

Hacer ejercicio moderado y descansar o dormir con las piernas en alto también pueden ayudar, añade la doctora.

Ahora bien, si una mujer experimenta retención de líquidos con excesiva frecuencia y sin estar asociada a los ciclos menstruales, “conviene que consulte con su especialista porque puede haber otros cuadros patológicos, o bien una combinación de los mencionados cambios hormonales con situaciones de estrés, que también provoca retención de líquidos”, advierte la jefa del departamento de Endocrinología y Nutrición y directora del Instituto de Sobrepeso del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.