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Boadella: «La gasificación del cava es excesiva para mí, prefiero el champán»

Albert Boadella / Dramaturgo y director teatral

No le gustan las vacaciones estivales y en agosto le encanta buscar setas: «Soy un experto»

A las puertas del verano, ha presentado la programación de su quinta temporada al frente de los Teatros del Canal. En ella volverá a dirigir, esta vez una reinterpretación de un clásico, «Ensayando Don Juan». Y es que lo suyo no es el veraneo al uso, asegura. Claro, que Boadella no es un ciudadano al uso...

-¿Albert Boadella, azote de «progres» de salón, de ecologistas y nacionalistas, descansa en verano?

-No, no hago nunca vacaciones en verano. Trato de hacerlas cuando las masas están en su sitio. Los últimos veranos los he aprovechado para escribir las obras que habéis visto en el canal.

-Pero en algún momento descansará...

-Es que en mi trabajo, el de escribir, no puedes estar cinco horas seguidas: hago una hora y media, una caipirinha, un paseo por el parque... Esto lo hago en la casa que tengo en Rupit, que tiene un parque precioso, de tres hectáreas, doy vueltas por él... Hacia agosto empieza la temporada de setas. Soy un experto y también es un ejercicio formidable.

-Más de uno deseará que se equivoque al recogerlas...

-¡Que me tome una Amanita Phalloides! Pero no caerá esa breva, porque las conozco muy bien. En este tema lo veo difícil.

-Dice una famosa frase que es mejor el malvado que el tonto, porque el tonto nunca descansa.

-Siempre he pensado que los canallas con los que he tratado han sido las mejores personas. Los que más putadas me han hecho han sido los buenos, esos que están por las alianzas de las civilizaciones, las cosas grandilocuentes y de palabras altisonantes. De estos no me fío un pelo. Eso ya lo enseñaban en el Catecismo y el Evangelio, que venían con el mensaje de que los que exhiben la bondad son muy peligrosos.

-Y luego los iluminados, a los que ha atacado mucho. ¿Esos descansan?

-No, estos son también muy peligrosos. Lo que sucede es que cada día hay menos. Afortunadamente, el voltaje de la iluminación ha bajado muchísimo en Europa.

-Quien sí se tomará vacaciones es el Gobierno, y los políticos en general...

-Esto es una suerte. Sería mejor que se tomaran doce meses de vacaciones. Tengo la impresión de que todo seguiría funcionando exactamente igual y con más tranquilidad. Estoy convencido, no es una «boutade». Esa tutela, esa especie de proteccionismo que han asumido sobre nosotros, que somos las víctimas, los ciudadanos, es una cosa insoportable. Además, no estimula a los propios ciudadanos a apañarse: nos deja mentalmente minusválidos. ¡Que se vayan de vacaciones!

-Dice que se marchará a su masía. No le veo un domingo en la playa, en chanclas, tomando una caña...

-No, no... desde hace la friolera de 40 años.

-¿Es alergia intelectual o que no se siente cómodo?

-Es que no me siento cómodo, detesto el mundo playero y todo lo que significa. Sí que es cierto que en invierno me hago largos paseos por la playa de L'Estartit, en la Costa Brava, de donde estoy a pocos kilómetros. Me gusta dar paseos solitarios o con mi mujer, descalzos, por esa playa kilométrica.

-Dice que en su retiro bebe caipirinha. ¿Y vino español, gin tonic...?

-Un buen vino, siempre. Hombre, yo, agua, sólo cuando estoy enfermo. Soy de vino. La caipirinha me gusta mucho, también el dry martini, que los hago muy bien...

-¿Y un buen cava?

-Jamás. Champán sí. El cava no me ha gustado nunca y me sienta mal: la gasificación del cava es excesiva para mí. Cuando tengo que tomar me apetece más el champán, que es un poco más caro pero mucho mejor.

-Hay quien bebe para olvidar, otros para sobrellevar algo. ¿Para sobrellevar esta España de sorpresas y disgustos diarios hay que beber?

-Yo creo que hay que tomársela bien a esta España: es un país formidable que nos obliga, por lo menos a la gente que estamos en el pensamiento y en el mundo de la construcción del arte, a no quejarnos. Tenemos tema constante, nos pinchan intelectualmente sin cesar, nos cabrean. ¡Es una cosa maravillosa! Yo en Suecia sería un auténtico inductor al suicidio. Es muy difícil suicidarse en esta España, hay que ser un poco imbécil. Y en general vivimos muy bien. Incluso la gente que no tiene muchas cosas se aprovecha de una forma de vida, una tradición, que es abierta, mediterránea. En el fondo eso es un valor extraordinario. Me decía un amigo alemán que éramos nosotros los que teníamos que rescatarlos a ellos. Es muy cierto.

-¿En verano, lectura ligera o densa?

-Yo soy funcional: sólo leo aquellas cosas en las que estoy trabajando. Ahora que preparo «Ensayando Don Juan», repasaré a Tirso, Zorrilla, Molière, escritos técnicos sobre el personaje, todo el mundo «donjuanesco».

Los entrevistados hablan de LA RAZÓN

De LA RAZÓN me gusta que le huelo el liberalismo. Soy cada día más liberal. No tiene este tufo socialdemócrata que lo ha invadido todo, incluso a una parte de la derecha. Ni tengo la impresión de que me están adoctrinando. Está bien equilibrado en las secciones. Hay periódicos que cuando llegas a Deportes tienes que pasar 25 páginas, eso desequilibra mucho los periódicos. En éste, no...