Fin de curso sin fiesta pero con muchos deseos

El Colegio Íñigo de Toro de Valladolid cuelga un mural en la verja del centro para que los alumnos cuelguen sus mensajes de despedida y sus anhelos para el próximo año

Colegio Íñigo de Toro de ValladolidRubén CachoIcal

"Es la fiesta fin de curso, la que tanto nos agrada, y remata un año entero, de lecciones trabajadas. Dejaremos nuestras aulas, los deberes y lecciones, y entre todos pasaremos una buenas vacaciones". Parchís cantaba hace años la canción para celebrar el fin de curso, después de mucho trabajo y esfuerzo. En esta ocasión, la melodía del grupo infantil no sonará en los patios de los colegios por la ausencia de fiestas que siempre han puesto el broche al final de curso. No habrá fiestas pero algunos colegios han ideado iniciativas para que los niños puedan expresar su visión de un curso muy especial y diferente por la irrupción de la pandemia del COVID-19, que ha obligado a todo el alumnado a dejar sus centros desde mediados de marzo y trabajar desde casa. Uno de ellos es el colegio público María Teresa Íñigo de Toro de Valladolid, cuya Asociación de Madres y Padres de Alumnos (Ampa) ha decidido, con la colaboración del equipo directivo, colgar un mural interactivo en la verja del centro para que los niños cuelguen sus mensajes de despedida o sus deseos para el próximo curso.

Más de 176.000 alumnos de segundo ciclo de Educación Infantil y Primaria de Castilla y León concluyen hoy el curso 2019-2020, que será recordado como el más atípico, hasta ahora, por el coronavirus. No es extrañar que algunos de los mensajes que ya cuelgan en la lona del Íñigo de Toro hagan referencia a la palabra científica que se ha colado en nuestra vida con motivo de la crisis sanitaria. Así, Nuño, de Tercera A, dibujó a sus personajes de cómic como Mortadelo y Filemón y Capitán Canzoncillos con unos bocadillos con frases como 'Lo importante es que no pilléis el coronavirus'.

Entre el medio centenar de folios colgados del mural, hay un deseo generalizado de los alumnos de recuperar la normalidad el próximo curso y volver a su cole para estar con sus profesores, compañeros y amigos. Carmen escribió con un corazón hecho de goma: 'El año que viene volveremos con fuerza' mientras que otro niño dibujó la silueta de su mano, acompañado de un 'Estoy emocionado de ir al cole en septiembre y volver a chocar los cinco'.

La iniciativa del Ampa del centro ha buscado que los niños no pierdan el apego al colegio, ya que cuando regresen a principios de septiembre habrán pasado seis meses desde que se vieron obligados a vaciar las aulas y las estancias del centro para continuar con la enseñanza a distancia en sus hogares. Mateo, de Sexto de Primaria, recordaba que 2020 había sido un año "extraordinario por lo malo" pero destacaba que los niños habían sido "superextraordinarios por ¡lo bueno!".

Colegio Íñigo de Toro de ValladolidRubén CachoIcal

‘Pronto volveremos a vernos. Os echo mucho de menos a todos’ era otro de los mensajes que daban colorido a la entrada del centro que estos meses ha estado huérfano de risas, gritos y alegría, en definitiva. Entre medias, se coló la frase de Paula, tal vez una profesora que, mostraba su deseo de que la vuelta al colegio sea “segura” y que “todos” respeten las normas.

Crisitina, la mamá de los mellizos Inés y Leo, colgaba esta mañana los dibujos de sus hijos después de haber recogido el material del centro. Ambos han cursado este año Tercero de Infantil y en sus mensajes mostraban su deseo de ‘Volver a entrar por el arcoiris’, en referencia al dibujo pintado en el suelo que es el acceso de los niños de Tercero de Infantil y primeros cursos de Primaria. “Durante más de tres meses sin cole, echan mucho de menos esto y tienen muchas ganas de volver y recobrar la normalidad”, confesó.

Carlos Merillas, del Ampa del Íñigo de Toro, apuntó a la Agencia Ical que la idea de colgar un mural en la verja del centro es que sea un “lugar de encuentro” entre los alumnos, los profesores y las familias ante la imposibilidad de celebrar un fin de fiesta, como es habitual. De ahí el título, en letras grandes, que encabeza el mural: ‘Unidos en la distancia. Feliz fin de curso’. La iniciativa, de momento, ha despertado el interés de los niños ya que, pese a llevar colgada desde el jueves pasado, ya cuenta con cerca de medio centenar de mensajes del total de 430 alumnos matriculados. Además, Merillas reconoció que la lona trata de ser una “nota de esperanza” de cara al próximo curso pero también un homenaje a los niños que abandonan el colegio al acabar Primaria y que no han podido tener su fiesta de graduación.

Pese a ello, el centro ha organizado un “acto sencillo y muy emotivo” para los alumnos que han finalizado etapa para dar el salto al instituto. La directora del centro, Laura Vega, señaló a Ical que los 50 alumnos de Sexto de Primaria han participado en un acto de graduación a través de la plataforma Teams de Educacyl. Con la ayuda de las nuevas tecnologías, se visualizó el vídeo grabado por cada alumno donde exponía lo más significativo de su paso por el Íñigo de Toro, además de las intervenciones de una representación de las familias, los tutores y la propia directora. “No es lo mismo que una fiesta de graduación presencial pero este curso merecía ser despedido de alguna manera”, confesó Vega. Además, este viernes serán citados de cuatro en cuatro, al aire libre y con cita previa, para recibir los informes de cara a Secundaria, el material y su ansiado diploma.

La jefa de estudios del Íñigo de Toro, Marta Velicias, reconoció que en este tiempo los profesores han echado mucho de menos a los niños al precisar que la base de su trabajo es el contacto con el alumno. “Ha sido una época dura para los alumnos, las familias y los docentes pero, gracias al esfuerzo de todos, hemos sacado adelante el curso con nota”, añadió.

Muchos de los mensajes hacen referencia a ese anhelado reencuentro en su segunda casa como el que expresó Paola, de cinco años, en su dibujo que tenía muchas ganas de ver a sus compañeros y profes o la frase “favorita” de otro niño de ‘Sigue nadando’ por que es “muy divertida” pero, sobre todo, “te anima a seguir adelante”. Tal y como decía la canción de Parchís, una vez dejadas las aulas, los deberes y las lecciones (y quién sabe si el coronavirus), ahora toca pasar unas “buenas (y merecidas) vacaciones”.