En homenaje al centenario de la Legión (1)

“Es un ejemplo y una guía permanente para todos los españoles”

La Legión cumple cien años. Una fecha así es algo especialmente relevante en la historia de este glorioso cuerpo del ejército. Un alto honor para todos los españoles, que hemos de saber reconocer siempre, en un mundo que requiere de forma muy especial tornar a los valores más importantes de la humanidad . La Legión nos lo enseña, justo hoy, donde cumple un siglo.

Esto es de capital importancia hoy y siempre, y la Legión es ejemplo preclaro de ello y guía permanente para todos los españoles.

Me emociona, y es el máximo honor poder escribir aunque sea muy modestamente en el centenario de la Legión, ya que eruditos y especialistas son los que están haciendo una labor extraordinaria para relatar su historia .

Si que aportaré unas breves pinceladas de lo que hemos aprendido en mi familia sobre mi abuelo, para querer profundamente a la Legión, como tantísimos españoles lo hacen, hoy ya desde hace un siglo, y muy especialmente guiado por los estudios del General Don Argimiro Calama Rosellon, al que tanto debo en el análisis, gran parte del cual aquí incluyo, del legado de mi abuelo.

Quisiera situar antes brevemente el contexto en el que Luis de Marichalar y Monreal, Vizconde de Eza, desarrolla su vida pública.

El espíritu que guía su accion política y sus creencias, siempre fue favorecer las mejores condiciones para las necesidades básicas y más importantes de las personas. Así, su responsabilidad como Alcalde de Madrid, como Director general de Agricultura y después como ministro de Fomento. Crea, firmándose por Real Decreto de 12 de Julio de 1917 el Consorcio Nacional Carbonero, como empresa pública de gran importancia para España. Previamente, había impulsado la ley de protección a la Industria Nacional de 2 de Marzo de 1917, que fue especialmente relevante como en diversas ocasiones ha citado el profesor Velarde Fuertes. Desde la presidencia del Instituto de Reformas Sociales actúa como impulsor de la ley de Accidentes de Trabajo, extensible a la agricultura; la ley reguladora del trabajo de las mujeres, ley sobre contratos de trabajo, sobre el trabajo dominical, sobre crédito agrícola, orientado a pequeños y modestos agricultores, sobre la Inspección de Trabajo, para la mejora de explotaciones agrarias y ganaderas, y todo ello desde su permanente inspiración de catolicismo social. Su acción será crucial para la creación posterior de la Inspección de Trabajo, o el propio Instituto Nacional de Previsión, y poder ser España entonces, como dice también el profesor Velarde, " uno de los paises europeos que más y antes toman iniciativas legales de importancia en estos campos”.

Humanista, abierto a las innovaciones tecnológicas, al estudio de la historia social, y como le gustaba decir " una Nación como una persona, cuando pierde su memoria histórica entra en la senilidad, en la vejez total, entra en el archivo “... .Es un avanzado de su tiempo. Así, podemos comprender bien su constante estudio del pasado para construír el futuro en las muchas áreas de actividad en las que estuvo y siempre desde el compromiso social y cristiano.

Siempre acompañando a los gobiernos de Eduardo Dato, su prioridad son las personas. Así, es impulsor también, de la jornada de ocho horas en España, desde el gobierno liberal conservador. Preside por parte española la I Conferencia Internacional del Trabajo, en Washington, donde viaja en 1919, y representa al Gobierno de la Nación en la inmediata constitución de la OIT en Ginebra, continuando en esa labor crucial, y siempre conducido por su honda fe cristiana. Todos los avances sociales más importantes que podamos imaginar son eje de su acción política. La reforma agraria, los seguros sociales..., además de lo ya citado.

Siendo todo ello su constante vocación al servicio de los demás, podremos comprender mejor por qué recibe como un auténtico reto la propuesta del Teniente Coronel Millán Astray, e inmediatamente y sin pensarlo dos veces, cree profundamente, primero en la persona, y después en un proyecto tan necesario para España .

Desde que es nombrado ministro de la Guerra, su actividad es incansable y afronta de inmediato el problema de Africa, concertando una primera visita de trabajo, recién nombrado en su nueva responsabilidad, en pleno mes de mayo, con el Alto Comisario, General Don Damaso Berenguer en Ceuta. Dicho visita la emprende el 5 de Julio y no regresa hasta el 24 de ese mes, estando en el Norte de Africa desde el 9 al 20 de Julio.

Quiso conocer la realidad de primera mano visitando cuarteles, presidiendo desfiles y recorriendo campamentos, tomando el pulso a oficiales, suboficiales y tropa nacional e indígena. Quiso recorrer todo el Protectorado, pues quería por encima de los informes, aprender como civil que era, y conocer todo de primera mano.

Así, pudo comprobar en distintos destacamentos que había mucha dispersión y sin recursos, los cuales eran imprescindibles, así como la lentitud de la logística.

Fue esencial ese primer viaje, acostumbrado siempre a emprenderlos, y que quiso hacer apenas tomar posesion.

Su viaje le hace comprender las necesidades elementales, así como la situación estratégica y geopolítica en la que se encontraba España en ese momento. Todo ello, unido siempre a su permanente empeño en buscar la equidad para abordar los problemas de fondo del ministerio, junto a su vocación social , al preocuparse todos los días de los más débiles, como los trabajadores civiles en las maestranzas, talleres o arsenales; su preocupación por los mutilados y especialmente por las viudas y huérfanos de campaña, la previsión social del ejército o las viviendas militares. Así mismo, las mejoras retributivas, o las acciones de las Juntas Militares de Defensa y la problemática de todo ello, no afrontada en gobiernos anteriores, y que abordando directamente el problema, logró dejarlo encarrilado, transformándolas en comisiones informativas y asesoras, para que al año siguiente de su cese, se lograra ya incorporarlas al ministerio de la Guerra, tras más de cinco años de muchas turbulencias.

En el ministerio, el Vizconde de Eza fue muy querido y apoyado por un equipo entusiasta para afrontar todo lo referente al Protectorado. Quiso también actualizar toda la cartografía militar, impulsó la fotogrametria aerea, aprobó el Reglamento del Servicio de Aeronáutica militar y despliegue de este incipiente ejército del Aire, el servicio de Aerostación y Globos, y apoyó al Ingeniero Torres Quevedo , compañero suyo en la Asociación para el Progreso de las Ciencias. Impulsó el Servicio Militar de Ferrocarriles, que ya conociera siendo ministro de Fomento también con Eduardo Dato, y tomando el modelo francés, como base del transporte estratégico . Fomentó la conexión entre la Academia de Ingenieros Navales con base en Ferrol, con la de Ingenieros del Ejército en Guadalajara y que así mismo obtenían el título civil. Promovió la aprobación junto al ministro de Marina del Reglamento de los ascensos de la tropa del Ejército, de la Armada y de la Guardia Civil, actualizando también las condiciones de ascenso al empleo superior sobre todo los de carácter honorario, de los Coroneles y Capitanes de Navío, que con trayectoria ejemplar hubieran cumplído 42 años de servicio bajo las armas.

Fomentó premios para impulsar tareas culturales y de estudios básicos, universitarios, o de formación artesanal, que permitiesen a los soldados incorporarse al mercado laboral, etc...

Preocupado por lo agropecuario, impulsó la reorganización de la Cría Caballar, pensando especialmente en el Protectorado, aprobó el reglamento de Estadística del Ejército y siempre impulsado por los avances tecnológicos, llevó a cabo el Banco de

Pruebas de armas de fuego, por Real Decreto de 24 de Agosto de 1921, situando a la industria española en línea con la del resto de Europa, tras la Primera Guerra Mundial. La mejora del Taller de Precision de Artillería para lograr las mejores técnicas y cuya estructura y fines llega hasta nuestros días, la reforma del Cuerpo de Veterinarios, la integración de todo el personal de talleres , parques, y fábricas para mejorar sus cotas de bienestar con economatos , protección social, seguridad e higiene etc... es una constante en el Vizconde de Eza.

La reorganización de los Cuerpos de la Guardia Civil , las reformas del Estado Mayor Central, la creación de centros culturales, o la activación de la Escuela Central de Educación Física. Así como el fomento de los que más se distinguieran entre los suboficiales y la tropa del Cuerpo de Ingenieros, creándose en agradecimiento a su labor, después de dejar el ministerio, un premio anual para los que más destacaran en los estudios, avances innovadores en los zapadores, pontoneros etc..., denominándose este premio " Vizconde de Eza”, que se ha estado adjudicando por la Academia de Ingenieros hasta nuestros días .

Es importante decir que el ministerio llevaba años en situación presupuestaria muy difícil y eso se encontró Eza al tomar posesion en Mayo de 1920 y siendo Africa el mayor problema, como decíamos anteriormente, lo primero que hizo fue viajar allí, siendo una preocupación principal para el. El retraso en la tramitación de expedientes de compra de armamento y material, y consciente del problema en Africa, hace que priorice las compras de material buscando presupuesto en medio de la dificultad y de una sociedad no sensibilizada a los temas militares.

Plantea permanentemente al ministro de Estado, Marques de Lema, los problemas de los asuntos civiles del Protectorado llevando todas las preocupaciones que había visto en su viaje, y la situación militar del Norte de Africa de forma constante al Consejo de Ministros, movido por la sangría de hombres y el aumento de cupos de soldados profesionales. Eza quería multiplicar el voluntariado en el Ejército, lo cual no era lo más popular entre los mandos, pero ahí está su coraje, siendo la cuestión principal impulsar el expediente de la creación de la Legión con todos los informes en contra, pues llevaba el expediente desde hacía meses detenido en el ministerio .

El Vizconde de Eza lo desbloqueo, tras su viaje a África en julio de 1920, lo estudio, y lo que es esencial, lo pactó con los ministerios de Hacienda, Fomento y Estado, apoyado por el Alto Comisario Berenguer, pero con el parecer en contra de un sector del ministerio y del General Comandante General de Melilla, Fernandez - Silvestre, que podía prever la marcha de sus hombres, ante la llamada de las nuevas fuerzas legionarias.

Eza, con firmeza, y basado en que la Ley de Reforma Militar de 1918, autorizaba " la recluta voluntaria, peninsular e indígena " , sin mencionar nada de la recluta extranjera, se empleó a fondo como jurista planteando con decisión el principio jurídico " quien puede lo más puede lo menos”, pudiendo salir adelante el proyecto con todo lo necesario y preparando las normas ministeriales de desarrollo en espera de la sanción del Real Decreto.

Poco antes, en el gabinete de Sanchez de Toca y siendo el General Tovar ministro de la Guerra, se habían dado pasos similares a lo que habían supuesto las tropas de Regulares, con la idea de creación de tropas de elite profesionales para África que permitiera liberar el servicio militar obligatorio. Ya el Teniente Coronel Millán Astray , tras realizar un curso en Argelia con las unidades francesas había elevado algunas propuestas que no habían sido escuchadas del todo, pero que lejos de cejar, lo reafirmaba en el empeño.

El Vizconde de Eza, sucede en el cargo al General Villalba y en el ministerio se

encontró no solo el expediente, sino un Real Decreto de 28 de Enero de 1920, por el que se disponía la creación de un Tercio de extranjeros. Ello es digno de todo el reconocimiento, memoria y trascendental relevancia, permanentemente, si bien, este Real Decreta no se había puesto en marcha, entre otras cosas, por la oposición frontal del ministerio de Hacienda al no haber reserva prevista de presupuesto para afrontar un gasto de tal envergadura. Ello era lo primero que tenía que hacer el Vizconde para superar este obstáculo y convencer con razones y con habilidad a sus colegas del Consejo de Ministros y especialmente al ministro de Hacienda, Domínguez Pascual.

Eza, estudia el expediente que tenía el Estado Mayor Central para la creación del Cuerpo en el que habían trabajado el Coronel Calvo, el Comandante Domenech y el Capitán Cuerda, y que desde el Ministro Tovar había recogido los informes del Comandante Millán Terreros que estuvo en Argelia para estudiar la Legión extranjera francesa, y donde estuvo en esa misión desde el 6 de octubre al 27 de ese mes de 1919, visitando no solo los acuartelamientos y unidades, sino también una unidad de combate en la zona de Tremecen. Allí recogió sin duda el impulso " para crear el clima legendario del Tercio, el lado romántico de la aventura, de la vida en campaña, de los hechos heroicos " en palabras de Millán Terreros.

Todo ello se lo había dicho al Vizconde de Eza, y por ello, una de las primeras decisiones del ministro fue contactar con las tropas españolas en el Protectorado y evaluar la situación " in situ” para poder conocer todas las carencias y escuchar mucho, para, al regresar al palacio de Buenavista de Madrid, sede del ministerio de la Guerra y hoy Cuartel General del Ejército, tener todos los elementos en la mano para fundamentar su importante decisión sobre la creación, financiación, fijación de objetivos, organización y finalidad de un cuerpo de élite nuevo y singular.

En la segunda parte de este artículo, relataré la continuación y desenlace de la creación de la gloriosa Legión, a la que todos los españoles nos sentimos tan unidos, y hoy más que nunca, impulsados por su heroico y noble espíritu, en el día de su centenario, en esta gloriosa fecha que marca un siglo, y como dice el Real Decreta de 31 de Agosto de 1920, el mismo día como hoy, de hace cien años, “Para llevar a la práctica Mi decreto de 28 de Enero de 1920, por el que se dispone la creación de un Tercio de Extranjeros... Articulo primero. Se procederá, desde luego, a la organización de la citada unidad, fijándose por el Ministro de la Guerra los efectivos, haberes, y reglamento por el que ha de regirse...”como extraigo, muy resumido, del Real Decreto firmado por SM el Rey Alfonso XIII, a propuesta de mi abuelo, el Vizconde de Eza.