Treinta años de cárcel por asesinar a tiros a un hombre y herir a otros tres en un bar

La Audiencia de Valladolid dicta sentencia tras el acuerdo alcanzado entre la acusación pública, las dos particulares y la defensa que ha evitado la celebración del juicio que arrancaba hoy

Veintinueve años y nueve meses de cárcel, indemnizaciones y la prohibición del procesado de residir y acudir a la localidad vallisoletana de Castrillo-Tejeriego además de en Valladolid capital e incluso de aproximarse a menos de quinientos metros de las personas que resultaron heridas.

Este es la pena que la Audiencia de Valladolid ha impuesto a Manuel M.B., por asesinar a tiros con una escopeta a un hombre de 34 años y herir a otras tres personas en un bar de esta población situada a una treintena de kilómetros de la capital vallisoletana en la madrugada del 19 de agosto de 2018.

En concreto, la pena se divide en diecisiete años y seis meses de prisión por un delito de asesinato, siete años y nueve meses por asesinato en grado de tentativa, dos años por cada uno de los dos delitos de lesiones por los que ha sido condenado y seis meses por amenazas.

La sentencia es firme y se ha evitado la celebración del juicio que empezaba este miércoles con la presencia de jurado popular -que tampoco se ha creado- ya que se deriva de un acuerdo previo que han alcanzado la acusación pública, que pedía 41 años y tres meses de prisión, y las dos acusaciones particulares con la defensa del encausado, que expresaba su conformidad ante el juez con la condena después de que la letrada de la administración de Justicia leyera los hechos ocurridos aquella fatídica madrugada.

El procesado, que practicaba la caza y tenía cuatro escopetas con licencia, acudió al bar de Castrillo Tejeriego en la moche de ese 19 de agosto de 2018 con un conocido, donde consumió bebidas alcohólicas y, según se desprende tras su detención, el condenado también cocaína al menos una o dos veces.

Durante esa noche y sin razón aparente, Manuel M.B., salió apresuradamente del bar sin motivo ninguno aparente y se fue a la casa de sus padres en el municipio, donde cogió una escopeta que cargó de cartuchos, se montó en su coche y regresó al bar.

Tras parar con gran frenazo, nada más bajar del vehículo realizó dos disparos seguidos que impactaron en la cabeza y el abdomen de la víctima que provocaron su muerte al instante, hiriendo además a dos de los acompañantes del fallecido por la dispersión de los cartuchos.

Acto seguido, el encausado encañonó al conocido con el que había acudido al establecimiento esa noche, quien le suplicó que no disparara t levantó el arma pero después lo dirigió hacia el dueño del bar, quien a pesar de lanzarse al suelo, sufrió heridas en un hombro por un disparo.

Tras los hechos, el acusado se marchó a Valladolid, se deshizo del teléfono móvil para no ser localizado y se fue a un cajero donde sacó dinero y se fue a una casa de citas donde además mantener relaciones sexuales, consumió alcohol y cocaína. A las pocas horas, sobre las diez de la mañana, Manuel M.B., era detenido en la calle Arca Real de Valladolid, cerca de su casa. En su detención, los agentes policiales encontraron en poder del encausado 0,56 gramos de cocaína.

El fiscal, en su relato de los hechos ha sostenido que ninguna de las personas que se encontraba en el bar pudo defenderse ante lo inesperado y repentino del ataque del acusado, por lo que la sentencia aprecia alevosía como agravante, además de tener en cuenta como atenuante la embriaguez y drogadicción del procesado.