Opinión

¡Votemos Catalanes, resto de españoles con vosotros!

Tenemos todos una gran responsabilidad. El domingo se celebran elecciones en Cataluña. Se celebran unas elecciones españolas en un momento en el que España padece una dolorosísima pandemia con miles y miles de muertos y todos los muchos cientos de personas que mueren diariamente.

Esto es algo tan extraordinariamente trágico y triste, y de tan honda llamada a unir todo lo mejor de nosotros mismos, que no admite ninguna veleidad y tampoco admite ninguna inmoralidad por parte de quienes nos gobiernan tanto a nivel de gobierno central como de gobiernos autonómicos.

La única prioridad de todos debiera ser esta llamada a unir todas las fuerzas posibles y a unir a los mejores en un empeño histórico para luchar contra esta tragedia y sacar todas las muchas lecciones diarias que nos enseña la misma, en todos los ámbitos.

Nuestra única preocupación, en aras a este objetivo histórico, para vencerla, debiera ser corregir nuestros egoísmos, olvidarlos y enterrarlos, debiera ser reconocer que hay un tipo de comportamiento, que no responde a las exigencias del mundo moderno, que al estar anclado en egoísmos y fanatismos decimonónicos, no representa ningún avance en la vida moderna, debiera reconocerse que comportamientos nada solidarios, excluyentes, xenófobos, arbitrarios e inmorales, no caben en una sociedad que se denomina moderna y que ha de tener por obligación una visión amplia, integradora, responsable y de estrategia de futuro ante retos globales enormes, y hoy más que nunca la magna tragedia pandémica nacional e internacional que vivimos.

Debiera también tenerse muy en cuenta que estamos en un mundo interdependiente, y por tanto sus actores han de estar bien cohesionados para poder competir y exigir contrapartidas lógicas.

Nada de lo que no sea un esfuerzo en común y aunando intereses, tiene sentido hoy, salvo que se quiera abiertamente el suicidio bien traído por la miopía.

Estas ideas bien pueden valer para lo que está ocurriendo en Cataluña, también, aunque agazapado, en el País Vasco, y por supuesto vergonzosamente en el gobierno de la Nación - parecería que aquí debiera ser todo lo contrario, si, ya lo sé, pero de manera insólita y muy peligrosa así está siendo -, cuestión está última que marca un muy mal ejemplo para quien teniendo la obligación constante y vigilante en parte del Estado, y de que allí se cumplan lógicamente las exigencias constitucionales y del Estado de derecho , se permitan no hacerlo, y no solamente ello, sino se permitan desde una parte del estado retar al estado, dejándose hacer, para aprovechando su existencia y la legitimidad de ejercicio que la constitución les da, traicionarla y horadar así los fundamentos de la democracia.

Es un perverso jeroglífico al que el gobierno no sólo no pone coto, sino que promueve tacita y expresamente todos los días, en vez de centrar su acción en corregir tanta deslealtad y llamar a la única acción esencial hoy que es la lucha contra la pandemia en todos sus ejes, y no amagar con ello para inducir un desgaste doloso del Estado de derecho, teniendo en cuenta la autoridad máxima que a su vez tiene, y la inexcusable obligación de protegerlo . Es el mundo al revés.

Estas elecciones que ahora le toca a España celebrar en Cataluña, son por tanto un ejemplo de una obligación democrática en un estado, que tanto en su delegación representativa en Cataluña como en el gobierno, no están defendiendo, al atacar la constitución y el estado de derecho todos los días por acción o por omisión. Véase lo último hace pocos días hablando el vicepresidente del gobierno de exiliados, y ayer - recalcando el mismo, que lo hacía como vicepresidente del gobierno-, hablando de “deficiencia democrática en España”, - ataque a la justicia y a la buena imagen internacional española -, pues hay presos que son delincuentes por sedición, pero según el no debieran estar en la carcel , y así mismo dichos delincuentes a instancias del gobierno autonómico y trucos legales que ni siquiera se justifican adecuadamente, estar en la calle para que hagan campaña electoral.

Es decir, el estado en Cataluña y el estado en el gobierno - además el Presidente del gobierno no decir nada, es decir, cómplice de todo ello -, contra el propio estado, y en contra de los fundamentos constitucionales del Estado. En Portugal, Francia , Gran Bretaña, Holanda, Alemania etc ... evidentemente se haría lo mismo... y los vicepresidentes de esos gobiernos y sus primeros ministros estarían de acuerdo con los dirigentes locales para decir que en Portugal, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Alemania, etc...hay exiliados, presos políticos, delincuentes que deben estar participando en elecciones locales y para eso sacarles de la carcel con una inexistente excusa, y los vicepresidentes de esos países añadir que como consecuencia de esos delincuentes golpistas, que han delinquido gravemente, - pero llamarles presos políticos-, no hay normalidad democrática ni política, pues no debieran estar en la carcel. Así es, y así es la democracia. Todos los demás no sabemos lo que es la democracia y el respeto y cumplimiento de la ley, del Estado de derecho y de la constitución. ¿ Pero que sarcasmo, broma, y corrupta, además de delictiva actitud y acción es esta, inmersa en la más absoluta inmoralidad ?

España no merece esto y por tanto estas elecciones que nos toca ahora celebrar en España, y en concreto en Cataluña tampoco.

Donde no existe verdadera democracia y tampoco mínimo respeto a la constitución es en España y por tanto tampoco todo ello en Cataluña, donde además los representantes de sus instituciones, que forman parte del Estado, se permiten abiertamente atacar al propio estado declarando en la campaña querer independizarse, estando donde están, solo y exclusivamente gracias a la constitución.

Es responsabilidad de todos los españoles que votemos esta vez en Cataluña, como en otro momento hacemos en Andalucía, Pais Vasco, Extremadura o Canarias, o como cuando nos toca hacerlo a nivel nacional.

Todos los españoles hemos de ayudar y animar a votar a nuestros compatriotas catalanes pues esa maravillosa tierra merece todo nuestro cariño pero también nuestra responsabilidad en estas horas tristes donde ilegítimamente la xenofobia, el fanatismo y la inmoralidad, quieren robarnos lo que es de todos . Quieren hacernos ver que España no es independiente. Y España es independiente desde hace muchos siglos, por tanto nadie va a arrebatarnos nuestra independencia. Un solo gramo de la tierra española y por tanto catalana , andaluza, valenciana, vasca, o canaria nos pertenece a todos por igual y nadie tiene la más mínima legitimaidad para arrebatarnos nuestra independencia, nuestra unidad y nuestra propiedad. Quien busque otra independencia que la busque en sus postulados perversos e ilegítimos para desprenderse de ellos, y se independice así de los delirios atávicos y fanaticos para que su conciencia recupere la rectitud y la tranquilidad, sirviendo esto para quienes en cualquier lugar quieren imponer su xenofobia y su inmoralidad, mintiendo a sus semejantes y robando tanto sus bienes como sus espíritus.

Por todo ello animemos con mucha fuerza, e ilusión, llamemos y escribamos estos últimos días a familiares, amigos, conocidos, y a cuantos puedan votar en Cataluña el domingo, para que lo hagan a quienes defienden la constitución de todos, la ley, el estado de derecho, y la verdadera democracia, como máxima garantía de quien está dispuesto a trabajar por el bien común, por la justicia, por la concordia, por la paz, por la libertad y por la independencia y unidad de España que no admite, como bien dice la constitución, a los enemigos que vengan de donde vengan quieren desintegrarla y destruirla.

Destruir España es destruir Cataluña y destruir Cataluña, como pretenden los independentistas, es destruir España .

Que así, Cataluña de una sabia y paciente lección, como parte indisoluble de nuestra patria. El resto de españoles estamos, y siempre estaremos con vosotros.