Inútiles e inútilas

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Imagen de archivoJUAN MEDINAEFE

Anda mi amigo ya no sé si indepe o ex indepe, más desorientado que yo, las broncas entre los suyos le tienen frito y el pobre que llegó a alcanzar cierta relevancia en el mundo del lazo amarillo, está más despistado que un centrocampista del equipo contrario tras ese pase 691 en la primera parte de Barça de Setién.

Aunque es amigo le comento; “nada hambre que tú en el fondo siempre fuiste de esos que sabían que todo era un pulso al Estado, un órdago mal lanzado, y que comprendo tu frustración, “Puchi” a la suya y Junqueras a la propia”. La amarga sensación de derrota con los juicios y las consecuencias y ahora la sensación de que a cada uno le importa solo su pellejo y bastante menos la Patria catalana”. Se lo suelto con cariño pero se lo suelto; “al fin y al cabo tú fuiste de los primeros que fuiste a la tuya, porque eres inteligente y sabias que esto no acabaría bien, por eso diste un paso al lado”.

Lo que me callo es mi propia apreciación de los inútiles e inútilas entre aquellos y aquellas que si, que hoy con tal de gobernar están dispuestos a ceder en lo que no se puede. Aunque como no soy agorero creo en el Estado de Derecho y en la buena voluntad de nuestros representantes públicos y prefiero pensar que no será así.

Pero miren, entre los desnortados líderes independentistas y los desorientados líderes nacionales, más valdrá que nos atemos los machos, porque aquí uno tiene la sensación que nadie sabe hacia dónde va. Suerte que la sociedad civil es otra cosa porque al paro que vamos, será verdad que lo de los políticos la mejor manera de desjudicializarlo es a base de periciales psicológicas.