La oposición presiona a Torrent para acelerar la convocatoria electoral

El PSC plantea una candidatura instrumental y Cs insiste con una opción de desbloqueo, mientras el PP pone el foco en el presidente de la Cámara

Cs y PSC pugnan por liderar el desbloqueo, presionar a Roger Torrent para proponer un candidato alternativo a la investidura y acelerar la convocatoria anticipada de elecciones, algo que parece una quimera dada la aritmética actual. El PP, por su parte, pone el foco en el presidente del Parlament y recuerda que «le corresponde solo y en exclusiva a Roger Torrent desbloquear la situación». Aún en plena resaca por la inhabilitación de Quim Torra, la sincopática política catalana se resitúa y los partidos toman posiciones de cara a una precampaña que puede alargarse hasta febrero. Cada uno tiene sus intereses y sus estrategias dibujadas en una legislatura que agoniza, con un Govern en funciones coincidiendo con la segunda oleada del coronavirus y asumiendo las elecciones para el 7-F.

Ciudadanos, el principal partido de la oposición, quiere liderar la vía del desbloqueo y proponer un nombre de consenso ya que, a su juicio, la celebración de un pleno fallido de investidura es un paso previo indispensable para poner en marcha el reloj electoral. «El presidente del Parlament ha de presentar un candidato en el pleno en el plazo de 10 días», ha asegurado su líder, Carlos Carrizosa, rechazando de plano el informe de los letrados de la cámara en el que se apoya Roger Torrent ante su futura aplicación.

Dicho documento, avalado ayer por la Mesa con la mayoría de postconvergentes y republicanos –incluido el propio presidente del Parlament– indica que, tras la publicación del cese de Torra en el Diari Oficial de la Generalitat (Dogc), se abre un plazo de 10 días hábiles para que Torrent haga las consultas con los grupos para ver si hay algún candidato con opciones de ser investido. El informe concluye que, si Torrent considera que no hay ningún candidato con «posibilidades reales» para conseguir los apoyos para ser investido, debe hacer un acto equivalente a una investidura fallida para activar el reloj de las elecciones. Para este acto no sería necesario convocar un pleno y podría llevarse a cabo a través de una publicación en el Boletín Oficial del Parlament (Bopc) en la que constate «la falta de un candidato viable».

A partir de entonces, los tiempos parecen claros: empezaría a correr el plazo de dos meses antes de la disolución automática del Parlament y la convocatoria automática de elecciones, que se celebrarían 54 días después.

La posición de Ciudadanos con una candidatura de consenso que no cuenta con los apoyos necesarios –y ante la máxima de que si no hay pleno de investidura, no corre el reloj– permitiría al partido naranja impulsar la figura de Carlos Carrizosa tras las críticas internas y externas que generó su nombramiento a dedo y saldar cuentas después de que Inés Arrimadas no se atreviera a dar el paso en 2017 pese a no contar con los votos necesarios para la investidura. Entonces, la legislatura quedó bloqueada varios meses, algo que la oposición siempre ha reprochado a Cs.

Por su parte, el PSC plantea que los grupos del Parlament invistan a un «candidato instrumental» de consenso que, una vez proclamado president, convoque elecciones de inmediato. Así, se ganarían en torno a dos meses y los hipotéticos comicios quedarían enmarcados dentro de 2020, a finales de año. En opinión de Miquel Iceta, ese «candidato instrumental» tendría que ser un diputado llano y no alguien que en un futuro quisiera aspirar a la presidencia de la Generalitat, en alusión a Ciudadanos y Carrizosa.

Un extremo que también comparten en el PP: «Evidentemente el candidato de la investidura ‘instrumental’ no debe ser un candidato a las futuras elecciones. El objetivo de la investidura ‘instrumental’ es desbloquear la situación y hacer correr el reloj pero no debe convertirse en un mitin electoral de un partido y utilizar la investidura para proyectarse», ha asegurado su líder, Alejandro Fernández, en Onda Cero. El PP, eso sí, ha hablado con Cs y PSC y va a «colaborar para desbloquear la situación».

Sin embargo, ni el PSC ni Cs cuentan con los apoyos necesarios ni con el hipotético concurso de los «comunes», además del PP: las tres fuerzas suman 65 escaños frente a los 69 del independentismo, conjurado para no proponer ni apoyar un candidato alternativo como pidió Torra a principios de septiembre. La CUP no apoyaría tampoco la opción «instrumental» de los socialistas.

Eso sí, en lo que coinciden tanto Cs como los socialistas es en presionar a Torrent para que convoque un pleno de investidura que permita activar el reloj electoral y recortar los plazos para votar en las urnas. Así se lo ha transmitido el grupo del PSC a la presidencia del Parlament a través de una carta: «La propuesta debe consistir en aquel candidato cuya elección resulte más probable a la vista de los apoyos expresados durante la ronda de contactos, cosa que no significa que solo se pueda formular la propuesta si de los apoyos expresados se infiere una segura elección».