«Las estaciones de esquí son muy seguras: no hay aglomeraciones y están al aire libre»

La Asociación Catalana de Estaciones de Esquí asegura que las medidas tomadas minimizan el riesgo de contagio

En las últimas semanas, las medidas restrictivas destinadas a contener la propagación del coronavirus se han intensificado, los mensajes de las administraciones y autoridades sanitarias apelando a la responsabilidad de los ciudadanos para evitar los contagios se han multiplicados y la amenaza de un posible reconfinamiento sobrevuela muchos municipios españoles. La situación epidemiológica es complicada, pero entre los gestores de las estaciones de esquí catalanas existe la convicción que este invierno la temporada transcurrirá con normalidad.

Desde el sector, consideran que la montaña es el espacio más seguro en el que disfrutar del ocio y la actividad deportiva y si, además, las propias estaciones toman todas las medidas necesarias para reducir a la mínima expresión el riesgo de contagio, no existe motivo para restringir o suspender su actividad. «Las pistas de esquí son un lugar muy seguro. Forman parte del Departament de Transports y como transporte, está claro que son el más seguro porque, por un lado, no hay aglomeraciones y, por el otro, no hay contaminación y es al aire libre», constata Joaquim Alsina, director de la Asociación Catalana de Estaciones de Esquí y Deportes de Montaña (ACEM). «En Cataluña, más del 95% de los remontadores son abiertos; solo hay tres que son cerrados y se trata de las cabinas de la Masella, el Vall de Nuria y Baqueira-Beret», indica Alsina para a continuación señalar que «además, en los remontadores, por la inercia, el aire va hacia atrás y existe una distancia de 15 metros entre uno y otro».

La indumentaria y las características propias de esta práctica deportiva también contribuyen a hacer del esquí una actividad segura. Sus practicantes llevan las manos cubiertas con guantes y los ojos protegidos con gafas, mientras que el contacto o proximidad física entre los esquiadores durante la práctica deportiva es poco frecuente o nulo. El único punto en el que éstos podrían estar más expuestos a un posible contagio es en los remontadores y colas para acceder a ellos, razón por lo cual aquí adquieren especial relevancia las medidas de prevención como la mascarilla, la distancia social o la desinfección de manos.

En este sentido, Alsina recuerda que «si bien en las pistas queda a criterio de cada uno el llevar o no la mascarilla, aunque nosotros la recomendamos siempre, una vez el esquiador pasa el control del forfait en los remontadores es obligatoria». Esta medida supone que, en las colas de acceso a estos remontadores, antes de dicho control, el esquiador no está obligado a llevar mascarilla, por lo que, ante esta circunstancia y dado que frecuentemente en estos puntos es donde se concentra un mayor número de personas, las estaciones han previsto medidas excepcionales para evitar o reducir aglomeraciones.

«Los remontadores pueden funcionar al 100% de su capacidad y además, si las condiciones meteorológicas lo permiten, tenemos la posibilidad de ponerlos a la máxima velocidad posible para que haya menos colas», explica Alsina para a continuación destacar que «allí donde la oreografía lo permita, vamos a intentar aumentar los espacios de espera para que los esquiadores no tengan que estar muy juntos y además no habrá quinta fila para rellenar los remontes cuando quede alguna plaza vacía».

Así pues, resuelto el problema del contacto entre esquiadores, resulta también imprescindible reducir al máximo ese contacto también con el personal de las pistas, algo que a priori se antoja más complicado. «El personal de los remontes tiene indicación de no entrar en contacto con nadie al no ser que sea imprescindible y además, los pisters van a recibir una formación específica impartida por médicos sobre cómo actuar en el entorno Covid», comenta el director de la ACEM, quien aclara que «se les instruye sobre cómo atender a los accidentados y también se les conciencia sobre la importancia de seguir las recomendaciones de salud». Y es que es clave que estos trabajadores «sean conscientes de la gravedad del virus para promover su responsabilidad», especialmente fuera del horario laboral, ya que suelen compartir muchas horas de su tiempo libre e incluso conviven en una misma vivienda.

Respecto a las actividades empresariales asociadas al sector de del esquí y que se desarrollan en espacios cerrados, como las tiendas de alquiler de material o los establecimientos de restauración, el director de ACEM recuerda que, tanto aquellos negocios que dependen de la gestión de las estaciones como los ajenos a ésta, deben seguir las medidas establecidas por las autoridades sanitarias en materia de contención del virus y que, en caso en que se determina su cierre por cuestiones sanitarias, ello no implicaría el cese de la actividad en las pistas de esquí. Eso sí, «en caso de un contratiempo meteorológico importante, el protocolo marca asegurarse que no queda ninguna esquiador en pistas y conducirlos a todos a un lugar resguardado, como serían los restaurantes».

En este contexto, las estaciones de esquí catalanas tienen previsto abrir «en cuanto haya nieve» sin restricciones ni limitaciones, ya que se trata de espacios seguros y sus gestores han tomado todas las medidas posibles para garantizar esa seguridad. Sin embargo, «aunque a día de hoy no hay limitaciones en el transporte - nosotros al estar bajo el Departament de Transport somos considerados como tal- , en el caso en el que las administraciones planteen restricciones o limitaciones de aforo, defenderemos que la capacidad del transporte no se reduzca, ya que eso solo generaría colas.

Así pues, «si fueran necesarias medidas concretas, no se debería reducir el aforo, sino el acceso», señala Alsina.