Movilidad y pistas de esquí, la clave para salvar el año en los valles del Pirineo

El sector ya da por perdido el puente y afronta con pesimismo y angustia las fechas navideñas

Las estaciones de esquí del Pirineo y, por vinculación, todo el negocio relacionado con el turismo de invierno que gira a su alrededor, han dicho adiós al puente de la Constitución. EFE/David Borrat.
Las estaciones de esquí del Pirineo y, por vinculación, todo el negocio relacionado con el turismo de invierno que gira a su alrededor, han dicho adiós al puente de la Constitución. EFE/David Borrat. FOTO: David Borrat EFE

La comparecencia del ministro de Salud, Salvador Illa, el pasado miércoles para anunciar las nuevas medidas de movilidad de cara a las fiestas navideñas tras el acuerdo adoptado en el Consejo Interterritorial del Sistema de Salud ha dado al traste con las previsiones, tanto de las pistas de esquí catalanas como del sector hotelero y turístico de los valles donde éstas se ubican, respecto a este periodo.

Todos ya daban el puente de la Inmaculada por perdido, por lo que las esperanzas de poder salvar el año estaban puestas íntegramente en las fiestas navideñas. Las pistas de esquí ya habían anunciado el retraso de su apertura hasta el día 9 de diciembre, porque, tal y como señala Joaquim Alsina, director de la Asociación Catalana de Pistas de Esquí y Actividades de Montaña (ACEM), «antes de abrir, necesitamos hacer un rodaje para poner toda maquinaria en marcha y tener garantías de que todo funcionará bien cuando venga la gente en masa, y más este año, en el que se han tenido que adoptar nuevos procedimientos para adaptarnos a la situación COVID, pero como no ha habido nieve no lo hemos podido hacer, por eso optamos por no abrir el puente».

En cualquier caso, Alsina resta importancia al retraso de la apertura, porque «otros años tampoco hemos podido trabajar en el puente por falta de nieve». «Eso es algo que pasa el menos un par de veces cada diez años», explica el director de ACEM, mientras que desde el sector turístico de los municipios colindantes a las estaciones de esquí, este circunstancia se vive con angustia,

Nuria Vidal, presidenta de la Asociación de Hoteles y Campings de la Cerdaña, admite que «las restricciones a la movilidad nos han hecho perder el puente de la Purísima y eso es un golpe muy duro para el sector». «Los hoteles grandes están en su mayoría cerrados y los pequeños, no tenemos casi demanda», constata Vidal, mientras que Xacobe Bartolomé, presidente de la Federación de Hostelería de Lledia- Gremi d’Ostalaria dera Val d’Aran, comenta al respecto que «las restricciones a la movilidad nos afectan mucho y han hecho que perdamos el puente, que representa entre el 20% y el 30% de la facturación de diciembre».

Ante este panorama, todas las expectativas están ahora puestas en las fiestas navideñas, pero no todos afrontan este periodo vacacional con el mismo optimismo. La hostelería considera que las restricciones de movilidad impuestas harán mucho daño al sector y dudan acerca de que finalmente las pistas puedan abrir para Navidad, algo de lo que no tiene ninguna duda el propio sector. «Nosotros trabajamos con la hipótesis de que podremos abrir, porque hasta la Organización Mundial de la Salud considera que las pistas son un entorno seguro y nos han llegado voces que a nivel sanitario también lo ven así», comenta al respecto Alsina, quien además asegura que «nunca se nos ha planteado la posibilidad de que no nos dejen abrir».

Así las cosas, la duda está en la fecha que las estaciones reanudarán su actividad. Tal y como apunta el director de ACEM, «en principio, el 21 de diciembre deberíamos cambiar de tramo y entonces ya se eliminarían las restricciones a la movilidad, pero no sabemos si vamos a esperar a que eso pase. «Quizá la situación epidemiológica haga cambiar las previsiones y además, si esperáramos al día 21 para abrir solo tendríamos dos días de rodaje antes de que día 23 llegue la locura y eso es muy poco tiempo para probar que todo funciona y que lo que hemos puesto sobre el papel respecto a las medidas COVID marcha bien». Por ello, es posible que entre el 9 y el 21 de diciembre, algunas estaciones decidan abrir porque, «aunque no pueda venir la gente de fuera, al menos a alguien tendremos y podremos ir haciendo el rodaje».

Este optimismo contrasta con la angustia con la que afronta la Navidad el sector hotelero. «Las restricciones a la movilidad nos han matado», asegura Bartolomé, quien señala que «la gente no va a venir a los hoteles». De hecho, «la incertidumbre que las nuevas medidas anunciadas este miércoles han generado en la población se han traducido en un aumento de las cancelaciones y desde entonces la ocupación ha caído en torno al 20% o 30%, cuando a priori estabamos llenos para las Navidades», comenta Bartolomé para a continuación admitir que en los dos hoteles que él mismo gestiona, «ya se ha decidido no abrir hasta enero y tengo constancia que otros establecimientos se están planteando hacer lo mismo» con las pérdidas que ello supone, ya que «diciembre representa el 30% de la facturación, que es de cerca de 70 millones de euros». Pero es que Bartolomé está casi convencido de que, pese a que la voluntad de las estaciones es abrir lo antes posible, ello no se va a producir, al menos hasta enero, porque «si en Europa ya se ha dicho que no abrirán hasta 2021 y Andorra lo acaba de confirmar también, entendemos que ello nos arrastrará a la misma situación». Y todo ello «es la muerte para el sector. Muchas empresas se quedarán por el camino».

En la misma línea, Vidal señala que «las fiestas de Navidad son claves para dar oxígeno al sector» y «un posible cierre de las pistas de esquí sería un golpe muy duro», aunque a su entender, las restricciones a la movilidad son las que verdaderamente condicionarán la ocupación hotelera durante las fiestas. «Desde que se flexibizaran las medidas restrictivas, sobre todo en el ámbito de la restauración, la gente está reservado, pero con mucha cautela porque la incertidumbre constante en la que vivimos nos está haciendo mucho daño». «Vivimos en una incertidumbre matadora, que nos está provocando mucha angustia porque no sabemos qué hacer», confiesa Vidal para a continuación advertir que «ya hay muchos hoteles grandes que se están planteando si abrir o no este invierno». En este contexto y con el fin de trabajar para tratar de resolver algunas de estas dudas, el jueves pasado, empresas turísticas, bomberos y autoridades sanitarias de la Cerdaña presentaron al Procicat un plan director COVID Cerdaña con propuestas para hacer del valle un destino lo más seguro posible y promover así la apertura de las estaciones de esquí, pero por el momento siguen a la espera de una valoración por parte de la autoridad competente,