Cultura

Las sesiones de Phil Spector (I): gritos y pistolas con Leonard Cohen

El genio del “Wall Of Sound” produjo “Death Of A Ladies Man”, el disco más barroco del canadiense y en plena explosión del Punk

Leonard Cohen y Phil Spector solían beber juntos
Leonard Cohen y Phil Spector solían beber juntosLa Razón

El tiempo lo mezcla todo, y los dos autores de la “some great fuckin’ music” (según denominación de Phil Spector) llamada “Death Of a Ladies Man” no tenían casi nada en común. El genial mago del sonido fallecido recientemente a los 81 años y Leonard Cohen unieron sus fuerzas para este álbum, que se antoja ahora, en 2021, como uno de esos trabajos tan peculiares a estudiar en la Historia de la Música Popular. Dentro de la discografía del canadiense, y casi como toda su obra, gana con los años.

Cohen y Spector básicamente tenían en común su amor por la música, su conexión con Nueva York, su condición de judíos y, por supuesto, su genialidad. Ocurrió en 1977, y pasaron juntos tres semanas. Escribieron 15 canciones, y fue cuando Phil las definió como “jodida música”.

Escuchando el disco ahora, es evidente pensar que un hito importante en la carrera de ambos artistas, una piedra angular. En los dos casos, no se parece nada en casi nada al resto de su obra. La composición de los 15 temas transcurrió sin problemas, pero teniendo en cuenta que en este proyecto estaba implicado Spector la tranquilidad no podía durar. La “anécdota” más chocante de la grabación, y grave, fue que el productor decidió prohibir a Cohen la entrada en el estudio. Surrealismo, y difícil grabar el álbum así, sobre todo teniendo en cuenta que Spector contrató incluso a un hombre armado para vigilar al cantautor. El resultado fue que algunas pistas de voz no se grabaron, lo que por supuesto no inquietó mucho al mago del “Wall Of Sound”. Las composiciones fueron creadas en horario nocturno y en la mansión de Phil en Los Angeles.

Ya en el estudio, y siguiendo con el horario nocturno, algo ocurrió una vez a las 4 de la mañana. Spector salió de su cabina y entró en la sala de grabación. En una mano, tenía un revólver. En la otra, una botella de vino kosher medio vacía. Fue directo a Cohen y le dijo que le quería, a lo que el autor de “Suzanne” casi se vio obligado a decir “espero que sí, pero no me dispares”.

El estudio de grabación que albergó esta escena se llamaba Gold Star, pero como tantos edificios californianos, ya no existe. No es un lugar cualquiera, en él estuvieron Beach Boys, Sonny and Cher, Buffalo Springfield, Jimi Hendrix, Bob Dylan, The Who, The Monkees e incluso Ramones. Un templo musical en toda regla, y que dio origen a “Death Of A Ladies Man”, y también a muchas de las obras de arte del mago de la producción.

Otra noche de este febrero de 1977, Spector también tenía ganas de diversión, y empezó a chillar en el Gold Star. Delante suyo estaba Cohen, más tranquilo dentro de lo posible, y sentado en un sofá. ”Lo oyes, lo oyes, esto es no es “punk rock””, es lo que gritaba el productor. Era el año de la explosión definitiva del estilo. El tema que sonaba era una de las más reconocibles y mejores del álbum, “Don’t Go Home With You Hard-On”. Es una canción más difícil a lo acostumbrado a grabar por un Leonard que nunca quedó satisfecho con el resultado final.

Cohen no tenía una botella de vino como Spector, pero sí un poco de tequila. Todo muy adecuado para un tema que había contado con dos coristas de auténtico lujo, Bob Dylan y Allen Ginsberg. Pocos años antes, o incluso meses, resultaba difícil relacionar al canadiense con el productor. Se conocieron gracias a Matin Machat , un abogado y experto en el mundo del espectáculo .

Llevaba los negocios y los asuntos de ambos. Eran judíos los tres. Machat llevó a Spector al club Troubadour para que viera el segundo de sus dos conciertos en el local de Santa Monica Boulevard.

Tras el concierto, hubo fiesta en la mansión de Beverly Hills de Spector. Entre imágenes de algunos de los ídolos del productor, como Lenny Bruce, Muhammad, Martin Luther King y John Lennon. Hubo con rapidez muy buena química entre ambos.

No obstante, pasaron años hasta que volviesen a verse. Ocurrió en una cena en Los Angeles, en 1976, en la misma mansión. Tras varias botellas de vino, consiguieron hacer sonar el tema “I Went To Your Wedding”, un country original de Patty Page. Jamás se grabó, pero sirvió para fortalacer la amistad y empezar a componer. Juntos escuchaban a Dylan, Johnny Cash, Elvis y Dion & The Belmonts, entre otros. A Spector le encantaba tocar el piano en estos ratos.

Leonard compuso ya alguna maqueta, como “Memories”, que acabaría dentro del álbum. Estaba muy centrado, por supuesto, en sus habituales letras, de amores triunfales y desesperados, pero quería añadir ese toque tan personal de las producciones de Spector.

“Memories” tiene influencias de canciones Pop de los años 60, y habla de su historia de amor imposible con Nico, la musa de Andy Warhol. En dos meses, y pese a los excesos con el alcohol de ambos, grabaron los ocho temas del disco, propios de Cohen, y otra, “I Guess It’s Time”, que se perdió para siempre. Entonces tenía que empezar la grabación, y sin ningún motivo aparente, el trobador canadiense se vistió de gala para la ocasión.

El shock fue aún mayor para él cuando traspasó las puertas del Gold Star. Vio algo que nunca había visto en una grabación suya. Estaba más acostumbrado a tocar solo con su guitarra, sobre todo en sus primeros discos. Había más de 30 músicos. Tres baterías, dos bajistas, media docena de guitarristas, pianistas, organistas... Era la forma de trabajar de Phil para su gran “Wall Of Sound”.

Aún en shock, Cohen preguntó a Spector si esto era su método habitual, lo que sacó de quicio al productor. Su respuesta fue chillar “si hay algún gandul en la sala , que desaparezca inmediatamente de mi vista”. Entre los músicos, una mujer que Leonard reconoció inmediatamente: Ronee Blakley, que había sido amante de, de nuevo, Dylan.

La crisis siguió cuando la manera de cantar de Cohen, que no se salía en ningún momento de su estilo habitual, no gustó nada a Spector. Solución: más protagonismo para Ronee Blakey.

En la siguiente sesión de grabación volvió a aparecer en esta historia Robert Zimmermann. Dylan entró por la puerta trasera junto a Ginsberg, acompañados por dos mujeres, y llevaban una botella de whisky. Todo eran judíos. Spector no tardó mucho en pedirle a Dylan que cantara en los coros de “Don´t Go Home With Your Hard-on”. Y lo hizo, junto al autor beat.

La sesión, con un Spector muy histérico y pasado de vueltas, terminó con la luz del sol bien entrada, y todos absolutamente borrachos. Las cosas no mejoraron mucho el resto de días, y sucedió lo que estaba cantado. El productor no paraba de beber, y su carácter era imprevisible e inestable. Día a día la grabación se convirtió en un absoluto caos, y en unas cuantas ocasiones el genio loco se desmayó con tanta orgía etílica. Aunque no era ningún santo, Leonard estaba disgustado, y se nota en posteriores entrevistas que guardaba un terrible recuerdo de estas sesiones de grabación.

Por supuesto no podía acabar nada bien, y Spector se llevó a casa todas las cintas, junto a sus guardaespaldas. Durante semanas, Cohen no pudo ponerse en contacto con él, y desconocía por completo el estado de las grabaciones. En junio, nada menos que cuatro meses después de la última sesión de estudio, el manager de ambos, Machar llamó a Leonard para convocarle en el estudio. Leonard cantó contento y muy bien “Paper Thin Hotel”esperanzado y de buenas maneras “Paper thin-Hotel” , otro de los mejores temas del disco, pero aquí finalizó cualquier atisbo de volver al estudio. Phil estuvo presente, y adornó la canción con teclados, cuerda y coros, y quedó muy bien. Jamás volvieron a verse.

Spector volvió a llevarse todas las cintas rodeado de guardaespaldas con pistolas. No se abe donde mezcló el álbum, pero el resultado fue sorprendente. Un hito en la carrera de Cohen, cada vez más alejado de sus orígenes, pero que además se hundió al escuchar el resultado final. Se veía a si mismo muy perdido entre tanro “Wall Of Sound”, un muro de sonido al que no estaba nada acostumbrado, pero que sin embargo adoptó a su manera en álbumes como “I’m Your Man”. Por si no fuera poco, había roto con su entonces mujer, Suzanne, su madre estaba a punto de morir y se sentía agotado, pese a tener solo 46 años.

Leonard calificó al disco de un solemne desastre y llegó a decir de Phil:”Es un hombre perverso ,no creo que sea capaz de tolerar ninguna otra sombra en su oscuridad”. Hablaron por teléfono, y le rogó que le dejara repetir algunas voces y que pudieran repetir las mezclas, pero juntos. Finalmente, Sony volvió a comprar el disco a finales de los años 80 y nadie retocó nada. Cohen casi no hizo negocio con el disco. Las mujeres que le acompañan en la portada son su aún esposa, Suzanne Elrod, y la modelo Eva LaPierre. Para la posteridad queda un disco equivalente, aunque parezca extraño, al “End Of The Century” de The Ramones, un álbum tan bello como barroco. No es ni mucho menos el mejor trabajo de Leonard, pero los citados temas, y la más o menos asequible “True Love Leaves No Traces” son muy disfrutables, una especie de paréntesis entre el profundo y sobrecogedor cantautor de sus inicios, y la deslumbrante etapa que empezó con “Various Positions”.