Aragonès marca el calendario de la mesa y avisa: volverá el “choque” si no se “encauza” el conflicto

El president propone que el foro con el Gobierno se reúna cada “dos o tres meses”. Forn (JxCat), exconsejero indultado, desconfía y pide no esperar dos años en preparar alternativas

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, tras la última reunión de todo el gabinete antes del parón veraniego
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, tras la última reunión de todo el gabinete antes del parón veraniegoMarta PérezEFE

Empieza la cuenta atrás para la reanudación del curso político con la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat como la primera cita clave en el calendario. Prevista para la semana después de la Diada, la del 13 de septiembre, el president de la Generalitat comienza a calentar motores, se sacude de la presión independentista e intenta pasar a la ofensiva: ya marca un posible calendario y avisa al Estado de un futuro choque “si no hay respuesta” en forma de autodeterminación.

Si no se encauza el conflicto político entre Cataluña y el Estado, la voluntad de los catalanes de ser independientes no desaparecerá. Y si no hay respuesta, no sé si será esta mayoría parlamentaria u otra, mi generación u otra, pero volverán a haber momentos de dificultades y de choque”, ha alertado este miércoles en una entrevista con la agencia catalana ACN recogida por TV3.

Además de lanzar este mensaje, una algarada ante el propio independentismo y las dudas que suscita la mesa de diálogo -JxCat recela abiertamente y la CUP está en contra-, otra de las novedades que deja el republicano es el “timming” que propone para la mesa de diálogo: su apuesta es que se reúna de forma regular, cada “dos o tres meses” y con trabajo de por medio entre la Moncloa y la Generalitat. “Es un proceso que tendrá su ciclo, y debe continuar en el tiempo precisamente para que tenga resultados”, ha reiterado.

“Debemos tener una mirada larga y no hay que desperdiciar ninguna oportunidad para defender el referéndum y la amnistía donde sea”, ha exigido el president remarcando las dos grandes líneas rojas del independentismo.

El cisma independentista

Las palabras de Aragonès llegan después de que la reactivación de la mesa de diálogo con la Moncloa -pactada por los republicanos como contrapartida a la investidura de Pedro Sánchez- haya levantado nuevas ampollas en el seno del independentismo. Los posconvergentes, recelosos de la iniciativa y conscientes de que es su oportunidad para desgastar a los republicanos dentro del independentismo, cuestionan su viabilidad y los plazos acorados incluso antes empezar.

A las palabras de su líder, Carles Puigdemont, desdeñando abiertamente el mecanismo -aseguró en un acto del Consell per la República que “un país no se hace en los despachos”- le han seguido las críticas de dos pesos pesados del partido: Jordi Turull y Elsa Artadi. El primero, condenado por el “procés” e indultado por el Gobierno, se ha mostrado muy “escéptico” con la mesa de diálogo y ha dicho que esperará “a final de año” para comprobar si puede dar algún fruto. Y Artadi fue la primera en cuestionar abiertamente el margen de dos años pactado, una teoría que defiende el grueso de dirigentes de JxCat.

Precisamente hoy, el exconsejero Joaquim Forn (JxCat), condenado e indultado por el Gobierno el pasado mes de junio, ha dicho abiertamente que confía “poco o nada” en los resultados que pueda dar la mesa de diálogo entre la Generalitat y el Gobierno y ha emplazado al independentismo a “avanzarse a su fracaso” y “tejer alternativas” en una conferencia en la Universitat Catalana d’Estiu (UCE) en Prada de Conflent (Francia.

Forn, que formó parte del Govern que preparó el referéndum unilateral del 1-O, ha abogado por asistir a la mesa con “sentido positivo”, aunque ha advertido de que tendría “poco sentido” que no se “evaluasen sus resultados”. “No podemos estar esperando dos años sin hacer absolutamente nada cuando pensamos que las cosas no están avanzando lo suficiente o, incluso, que acaban durmiendo a la gente. Sería un grave error”, ha alertado.

La CUP tampoco está de acuerdo con el foro entre la Generalitat y el Gobierno hasta el punto de montar una manifestación de protesta cuando se convoque. Además, los antisistema organizarán su propia Diada para añadir presión a Aragonès en la víspera bajo el lema “La lucha es el único camino, ni pactos ni renuncias”.