Historia

Ocho ciudades romanas para visitar en España

Seis siglos de dominación y tres emperadores autóctonos han dejado una notable herencia arquitectónica en Hispania

Mérida
Mérida FOTO: Archivo Archivo

Suele decirse que, con el permiso de Pompeya, las mejores ruinas romanas están en el norte de África. En España, pese a su nutrido de patrimonio histórico, Roma no cuenta con la misma representación que la arquitectura árabe o románica. Eso no quita, sin embargo, que tanto la Tarraconensis, como la Cartaginensis, la Baetica, Lusitania o Gallaecia ofrezcan, casi 2.000 años más tarde, un puñado de monumentos y ruinas para hacer las delicias de propios y extraños. Al fin y al cabo, los romanos desembarcaron en Empúries en el 218 a.C. y ocuparon la península con más o menos fortuna hasta la caída del imperio en el 476 d.C. Durante esos seis siglos, además, tres emperadores romanos nacieron en la Hispania romana y dos de ellos en una misma ciudad.

Segóbriga, (Cuenca)

Ruinas romanas en Segóbriga
Ruinas romanas en Segóbriga FOTO: La Razón (Custom Credit)

Salvando las distancias, nuestra modesta Pompeya. Este enclave sería inicialmente un castro celtibérico. Tras su conquista romana, a inicios del siglo II a. C. se convirtió en una ciudad romana, que tras las Guerras de Sertorio hacia el 70 a. C., pasó a controlar un amplio territorio como capital de toda esta parte de la Meseta. El escritor y naturalista romano Plinio el Viejo la denominó “caput Celtiberiae” o inicio de la Celtiberia. Se puede visitar restos de la configuración urbana como la basílica civil, el templo de culto imperial y dos conjuntos de termas. En uno de ellos se puede ver una piscina fría casi intacta. También son visitables los vestigios del inacabado circo, de un templo dedicado a la diosa Diana y del acueducto y las canteras.

Tarraco (Tarragona)

Anfiteatro de Tarragona
Anfiteatro de Tarragona FOTO: Archivo Archivo

Capital de la provincia romana de la Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis. El conjunto arqueológico incluye varios monumentos del siglo III a. C. hasta el VI d. C. Destacan las murallas como construcción más antigua de la ciudad y ejemplo de ingeniería militar. Del foro, la gran plaza donde se concentraba buena parte de la vida pública, se conserva un tramo del porticado de la basílica y parte de una calle. El teatro se levantó en un área fuera de la muralla muy cercana al foro aprovechando la pendiente del terreno, como era habitual. Se conservan de forma parcial los tres elementos estructurales que definen un teatro romano: cavea (o grada), orchestra y scaena. En el circo, el espacio donde se disputaban las carreras de carros, se puede apreciar actualmente gran parte de las bóvedas y algunos tramos de gradería, restos de la fachada exterior y del podium, así como algunas de las monumentales puertas de acceso al edificio. Pero sin duda, el anfiteatro es la construcción más icónica de la huella romana en la ciudad, y completa la trilogía de edificios de espectáculos. Presenta la característica arena -donde se desarrollaban los espectáculos, rodeada por la cavea para acomodar el público.

Barcino (Barcelona)

Plaza de la catedral de Barcelona
Plaza de la catedral de Barcelona FOTO: La Razón (Custom Credit)

Cuando llegaron los romanos, entre los años 15 y 13 a. C., buscaban el mejor sitio para fundar una colonia situada entre las prósperas Emporiae (Empúries), en la costa norte, y Tarraco (Tarragona), en la costa sur. El lugar escogido fue la cima del Mons Taber, un pequeño cerro frente al mar que dominaba la llanura, donde actualmente se encuentra la plaza de Sant Jaume. Allí fundaron la Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino. Se pueden visitar restos romanos in situ en Barcelona en el Museo de Historia de Barcelona, en la vía Sepulcral romana, en la plaza de la villa de Madrid de Ciutat Vella, en la Porta Praetoria y otros tramos de la muralla. A pocos kilómetros, en Badalona, se pueden visitar termas romanas. La ciudad romana puede visitarse en 3d aquí.

Emerita Augusta (Mérida)

Las ruinas del Templo de Diana, en Mérida, se conservan en excelente estado.
Las ruinas del Templo de Diana, en Mérida, se conservan en excelente estado. FOTO: Alfonso Masoliver

Pese a las recientes dudas sobre si parte de sus monumentos son de época romana o visigoda, es sin duda una de las joyas de la corona del imperio romano en Hispania. No en vano, Emerita Augusta era la capital de Lusitania. A pesar de estar situada en una zona poco romanizada y rodeada de tribus, como los Vettones o los Túrdulos, pronto empezó a ser un foco importantísimo de la región con casi 50.000 habitantes. La ciudad alcanzó pronto su esplendor gracias la situación privilegiada de la ciudad en plena Vía de la Plata y el cauce del Guadiana. Los restos romanos de la ciudad son numerosos y de enorme valor arqueológico y artístico. Entre ellos hay que destacar su emblemático teatro, el anfiteatro, el circo, el puente sobre el Guadiana, El Templo de Diana, el arco denominado de Trajano.

Lucus Augusti (Lugo)

Muralla romana de Lugo.
Muralla romana de Lugo. FOTO: Rosa Cabecinhas https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/deed.es

En el 14 a.C., el legado Paulo Fabio Máximo fundó en nombre del Emperador de Roma la ciudad de Lvcvs Avgvsti, en un lugar alto cercano al Miño, el mayor río de Galicia. Esta sería la capital del Convento Jurídico Lucense, es decir, el noroeste de una gran Gallaecia que se extendía por el sur hasta el río Duero. De Lugo destaca su Mosaico de Dédalo y Pasifae, única pieza de este tipo de la cultura romana. También la Casa de los Mosaicos o Domus Oceani, en la calle Doutor Castro. Se trata de los restos de una domus construida a finales siglo III o inicios del IV y habitada hasta el siglo V. Y, por supuesto, la muralla romana, erigida a finales del siglo III, cuando Roma comenzó a sentir la amenaza bárbara. Fue construida entre los años 260-310. Mide unos 2.150m. de longitud, y tiene una altura que oscila entre los 10 y 15 m. Se conservan 71 cubos, 60 de planta circular y 11 cuadrangulares de los 85 que tenía. Ocho están seccionados y cinco desaparecieron.

Italica (Santiponce, Sevilla)

Vista del Complejo Arqueológico de Itálica, en Santiponce
Vista del Complejo Arqueológico de Itálica, en Santiponce

Pocas ciudades de provincias, incluso de la península itálica, pueden presumir de haber dado dos emperadores para la posteridad. Pues bien, de Italica eran originarios Trajano y Adriano. Una de las ciudades romanas más antiguas de la península, fue fundada por Publio Cornelio Escipión, el Africano, como lugar donde recuperar a las tropas heridas así como lugar de residencia para sus veteranos de guerra. Con el emperador Augusto, la ciudad se desarrolló llegando a diferenciar la ciudad vieja de la nova urbs. Una nueva ciudad que llegó a tener alcantarillado, servicios...o sea una ciudad de las más avanzadas del mundo romano en su momento. Actualmente, el Conjunto Arqueológico de Itálica muestra al visitante un espléndido anfiteatro romano y da la posibilidad de pasear por el trazado de lo que fueron sus calles, así como de conocer las casas, edificios públicos, objetos de arte y utensilios de la vida cotidiana utilizados por sus habitantes.

Carthago Nova

Imagen panorámica del Teatro Romano de Cartagena
Imagen panorámica del Teatro Romano de Cartagena FOTO: La Razón La Razón

El fantástico puerto natural de Cartagena no ha pasado desapercibido para ninguno de los pueblos que han pisado la península. En el 209 a.C. Escipión el Africano conquistaba Qart Hadast y la rebautizaba con el nombre de Cartago Nova. Cartagena resultaba de gran importancia para Roma, no sólo por su valor estratégico sino también por las posibilidades económicas que ofrecían los recursos mineros de su sierra y su entorno. La más valiosa de sus joyas arqueológicas romanas es su teatro romano, descubierto en el año 1988 cuando se pretendió construir en su solar el Centro Regional de Artesanía. Gracias a los trabajos de recuperación acometidos en estas dos décadas se ha podido recuperar gran parte de las gradas junto a la orquesta y otras dependencias del Bajo Imperio (siglos IV y V) adosadas. Desgraciadamente, del anfiteatro romano los restos apreciables son más fragmentarios y modificados al haberse aprovechado el lugar para la construcción de la plaza de toros.

Segovia

El acueducto de Segovia
El acueducto de Segovia FOTO: Fotografía Maica Rivera

De todos los monumentos romanos en la península, sin lugar a dudas el mejor conservado es el acueducto de Segovia, algo increíble teniendo en cuenta que sus bloques de granito están unidos sin argamasa, por lo que están perfectamente encajados y, salvo alguna obra de restauración como la que se hizo en época de los Reyes Católicos, ha sobrevivido hasta nuestros días.