Investigación

Un paciente de Vall d'Hebron, el primero en iniciar el tratamiento en el marco de un estudio pionero en el uso de la terapia CAR-T para el Lupus

Es el primer ensayo clínico que se realiza para demostrar la eficacia y seguridad del tratamiento en personas con Lupus después de que el año pasado se reportara desde Alemania el caso de cinco pacientes refractarios que habían alcanzando la remisión clínica de la enfermedad

La doctoras Cortés y Linares junto al doctor Sánchez
La doctoras Cortés y Linares junto al doctor Barba Vall d'Hebron

Vall d'Hebron es uno de los centros que, con dos y quizá tres pacientes, participa en el primer ensayo clínico internacional para probar la seguridad y eficacia del uso de la inmunoterapia CAR-T, aprobada ya en oncología y hematología para algunas patologías como los linfomas o leucemias, para personas con Lupus, una enfermedad crónica y autoinmune, cuyo origen, por ahora, se desconoce.

Sobre el lupus, la doctora Josefina Cortés, médica internista y reumatóloga especialista en Lupus del Servicio de Reumatología de Vall d'Hebron, comenta que "afecta a 210 personas entre 100 mil y en una proporción de nueve mujeres por cada hombre. Ésta se caracteriza por producir anticuerpos que se depositan en los órganos, produciendo daños en los mismos, y cursa a brotes, es decir que tiene periodos de actividad y otros de remisión". Su sintomatología es diversa, pero habitualmente se asocia a cansancio, pérdida de peso y otras manifestaciones como dolor en las articulaciones, erupciones en la piel, complicaciones hematológicas o afectación renal.

El tratamiento convencional es plurifarmacológico y puede incluir desde corticoides, hasta medicamentos contra la malaria y inmunosupresores, que ayudan a controlar la enfermedad, pero éstos deben tomarse de forma crónica, pueden producir efectos secundarios y no siempre son efectivos. De hecho, tal y como señala la doctora Cortés, "en un 20 o 30% de los pacientes, no se logra controlar la enfermedad con el tratamiento, lo cual puede dar lugar a daño orgánico y una mortalidad más elevada". Al respecto, es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los cosos, el Lupus se manifiesta cuando "la persona tiene entre 20 y 40 años, de manera que, debido a los efectos tóxicos de la medicación y a un mal control de la enfermedad, ésta puede tener un fuerte impacto en la vida del paciente", indica la doctora.

Un estudio con precedentes

En este contexto, el año pasado, se publicó en Alemania el caso de cinco pacientes refractarios, es decir que no respondían adecuadamente al tratamiento, a los que se les administró la terapia CAR-T y, a día de hoy, todos ellos siguen en remisión clínica y serológica de la enfermedad después de haber retirado la medicación. En aquella ocasión se trató simplemente de un estudio observacional, sin embargo abrió nuevas esperanzas para estos pacientes que no responden al tratamiento actual y ahora Novartis ha impulsado un ensayo clínico internacional en fase Ib/IIa para probar la seguridad y efecto de la inmunoterapia CAR-T en una docena de personas con Lupus con la participación de centros de Alemania, Francia, España -con Vall d'Hebron y Gregorio Marañón-, Australia y quizá Estos Unidos, que está pendiente de la aprobación del tratamiento.

Este lunes mismo, el primer paciente de Vall d'Hebron, que incluirá en este mismo estudio a un segundo paciente y, probablemente, a un tercero, empezará con el tratamiento, concretamente, se someterá a un proceso que se conoce como leucaféresis. "Éste será conectado a una máquina para separar la sangre y seleccionar solo los linfocitos, que son un subtipo de glóbulos blancos, los cuales se guardarán en una bolsa, que se enviará al Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña (BST) para congerlarla y hacerla llegar a Novartis, donde se fabricará el producto y se reenviará al Departamento de Terapia Celular de Vall d'Hebron para almacenarlo en tanques de nitrógeno congelado hasta el momento de administrárselo al paciente", tal y como detalla la doctora Mónica Linares, médica especialista en hematología del BST.

Monitorizar por los efectos adversos

Sobre la terapia CAR-T, el doctor Pere Barba, director del Programa CAR-T del Servicio de Hematología de Vall d'Hebron e investigador del grupo de Hematología Experimental del VHIO, explica que "se trata de medicina personalizada, puesto que se fabrica de forma individualizada a partir de las células de los pacientes, y se basa en la inmunoterapia y la terapia celular. En el caso de las personas con Lupus, este tratamiento serviría para dirigir a los linfocitos T contra los linfocitos B, los cuales son los responsables principales de la clínica del Lupus, para eliminarlos y hacer que desaparezcan". "Es una terapia que se ha aprobado para cáncer, sobre todo de sangre, y tiene potencial en enfermedades autoinmunes", añade, para a continuación indicar, sin embargo, "tiene efectos adversos importantes a corto plazo, por lo que es necesario monitorizar a los pacientes".

Así, los participantes en el ensayo deberán estar monitorizados en el hospital durante cerca de dos semanas para controlar los efectos secundarios tras la infusión de las células y, tras recibir el alta, tendrán que permanecer dos semanas a una media hora del centro por si hubiera algún contratiempo y, a las cuatro semanas, tras comprobar que está libre de efectos adversos, se llevará a cabo un seguimiento telemático, combinado con visitas presenciales desde el médico de referencia.

Entre esos efectos adversos, figura "el síndrome de liberación de citoquinas, que provoca inflamación en el cuerpo produciendo fiebre, taquicardia...Eso puede pasar durante la primera semana después del tratamiento, mientras que en la segunda pueden aparecer los efectos neurológicos, como las convulsiones o problemas en el habla". Y, por último, "existe el riesgo de infecciones, por lo que al paciente se le administra fármacos antiinfecciosos preventivos y se le revacuna", explica el doctor Barba quien además señala que "antes de iniciar la terapia CAR-T, el paciente debe someterse a una quimioterapia de baja intensidad para preparar así el cuerpo para que acepte las células y permita que éstas vivan tiempo en el organismo".

En definitiva, si con este estudio se demuestra que este tratamiento es seguro y efectivo en pacientes con lupus, "podría ser una alternativa terapéutica para pacientes refractarios al tratamiento convencional". En ese caso, "no se trataría de una cura de la enfermedad, sino de una remisión de la misma", indica la doctora Cortés, y esa terapia "beneficiaría al 20 o 30% de pacientes que podrían sufrir daños orgánicos con el tratamiento convencional al no controlar bien la enfermedad y, además, estar polimedicados"