¿Se sabía ya que habría una pandemia?

Un equipo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un estudio en el que hablaba de la enfermedad X, como la próxima pandemia

Peter Daszak es un experto en ecología de las enfermedades, una rama de la ecología que analiza los mecanismos, patrones y efectos de la interacción entre los virus y los huéspedes. A principios de 2018, Daszak junto a un grupo de expertos reunidos en Ginebra en la OMS, acuño el término Enfermedad X (Disease X), refieriéndose a la próxima pandemia, que sería provocada por un nuevo patógeno desconocido uno que, en palabras de Daszak, «aún no había ingresado a la población humana».

De acuerdo con los expertos, parte del grupo de la OMS Blueprinti R&D (una estrategia global que permite respuesta rápida en casos de emergencia), la Enfermedad X probablemente resultaría de un virus originado en animales y surgiría en algún lugar del planeta donde el desarrollo económico pone en constante conflicto la relación entre seres humanos y vida silvestre. Por si fuera poco también señalaron que inicialmente esta dolencia se confundiría con otras enfermedades al comienzo del brote y se propagaría rápida y silenciosamente. El equipo de Daszak habló de cómo los viajes en avión, el comercio y otras actividades favorecerían el viaje de la enfermedad a diferentes rincones del planeta… dificultando la contención de la misma. También se hablaba de una tasa de mortalidad más alta que la gripe.

Hasta ahora punto por punto se describe un escenario muy similar al que está produciendo el COVID-19 y alejado por completo de las teorías de conspiración que hablan de intereses comerciales y económicos para lanzar un virus de este calibre. De hecho, si se tratase de una conspiración, el lanzamiento de un virus sería una estrategia poco adecuada ya que su control es imposible una vez que se lanza. Ni siquiera se pueden prever sus repercusiones.

Lo que sí podemos anticipar es que no será la última, más bien estamos entrando en una nueva era. Daszak ya hace 2 años sostenía que no es suficiente con desarrollar vacunas y medicamentos para agentes conocidos cuando el próximo gran potencial sea un patógeno diferente. Para los expertos de Blueprint se necesita un cambio radical en la forma en que se diseñan las pruebas, las vacunas y los medicamentos para que actúen en grupos enteros de patógenos, en lugar de afectar solo a los patógenos individuales que ya se conocen. Como experto en ecología de las enfermedades, el equipo de Blueprint señala que es posible detectar los entornos en los que pueden surgir nuevos virus y seguir su «migración», detectar los puntos críticos y así poder reaccionar a tiempo y con respuestas sólidas y científi cas. Los puntos claves de este análisis previo sería los agricultores, las comunidades rurales, guardias forestales, poblaciones nómadas y cualquier persona que tenga un contacto constante con la vida silvestre. Los mercados con animales vivos y el estudio de las redes clandestinas de comercio de especies protegidas o raras también aportarían importante información para detectar un brote. Las redes sociales, en este contexto, también constituyen un medio muy útil para detectar cualquier semilla de epidemia. Los comentarios sobre fiebres, enfermedades, bajas laborales y el uso de Big Data, permiten señalar en cuestión de horas, dónde puede haber un foco. Daszak compara las pandemias con ataques terroristas, ya que sabemos que nos enfrentamos a convivir con ellos, conocemos su origen y qué agente los provoca, pero aún no podemos evitar que ocurran. Por lo tanto la estrategia a adoptar a la hora de lidiar con esta amenaza (porque lo es) tiene una orientación muy similar. Hay que realizar tareas de inteligencia y prevención (investigación y desarrollo en términos científico) y romper todas las posibles fuentes en las que estas amenazas puedan surgir.