Exploración Espacial

“Las posibilidades de encontrar vida son infinitas, si no, no me dedicaría a lo que me dedico”

Hablamos con Eva Villaver, directora de la Oficina de Espacio y Sociedad de la Agencia Espacial Española.

Eva Villaver
Eva Villaver desde la sala de control del telescopio James WebbE.V.E.V.

La semana que viene comenzará uno de los eventos más importantes en cuanto al futuro del turismo espacial en España. Se trata de SUTUS by Les Roches, el evento sobre turismo espacial y subacuático más destacado del mundo, y el único en su categoría. Allí estarán, entre otros, Guillermo Sohnlein, (director del proyecto Humanos2Venus), Lola Higueras, (la primera arqueóloga submarina en España), Sam Scimemi (director de misión de la NASA), Chiharu Hoshino (directora adjunta de la Agencia espacial de Japón) y también con Eva Villaver, directora de la Oficina de Espacio y Sociedad de la Agencia Espacial Española. Allí tuvimos la oportunidad de hablar con ella.

"La astrobiología – nos cuenta Villaver - es una ciencia que intenta combinar geología con astronomía, con astrofísica, con biología y la idea es que de esta combinación podemos aprender de la vida fuera de la tierra, lo que a su vez nos da las claves de exploración en nuestro planeta. Hay dos perspectivas básicas. La primera es in situ y consiste en encontrar indicios de vida en nuestro sistema solar, la clave es que en el sistema solar podemos obtener muestras o hacer una observación más detallada del terreno. La segunda es la remota y nos basamos en telescopios y cada vez obtenemos información más detallada".

El uso de telescopios para analizar las atmósferas de otros planetas ha dado un salto enorme con la llegada del James Webb Telescope, pero el Hubble sigue aportando información fundamental.

"La diferencia entre el James Webb y el Hubble – confirma Villaver, quien fue también investigadora postdoctoral de la NASA y de plantilla de la ESA en el Instituto Científico del Telescopio Espacial Hubble - es que operan en diferentes energías. Eso hace que unos tengan acceso a información que al otro le resulta imposible. Y viceversa. En el estudio de las atmósferas de otros planetas, el Hubble es muy limitado y James Webb se está convirtiendo en el elemento clave para detectar CO₂, agua o metano en las atmósferas de otros planetas. Y detectamos las atmósferas de planetas que no se parecen en nada al nuestro".

Uno de los problemas a los que se enfrentan los científicos a la hora de detectar señales biológicas en otros planetas es que se buscan a través de una mirada geocéntrica: asumimos que la vida en otros lugares sigue las mismas reglas que en la Tierra, pero ¿qué pasa si no es así?

"Toda la vida de la Tierra está basada tanto en el carbono como en el agua líquida – afirma la astrofísica española - y por eso empezamos por allí. El carbono es un átomo muy versátil y permite muchos enlaces, eso lo hace ideal. Que pueda darse otro tipo de composición química, es posible, no podemos descartarlo, pero empezamos por lo que conocemos".

Y entonces llega la pregunta clave, a la que nos enfrentamos desde la ciencia, la creencia, la filosofía… ¿Hay vida más allá de la Tierra?

"Yo creo que las posibilidades de que exista vida son infinitas – señala Villaver sin un atisbo de duda -, si no, no me dedicaría a lo que me dedico, que no lo podamos confirmar a día de hoy, es otra cuestión. Trabajamos porque creemos en esa posibilidad, porque es fascinante. Todos lo que hemos encontrado hasta la fecha, todas las estrellas y más de cinco mil planetas fuera del sistema solar, todo ello nos dice que el sistema solar no es único en cuanto a las características que podemos medir. La formación de planetas es inherente a la formación de estrellas, la química del Sol es similar a la de estrellas similares donde se forman planetas, la formación de un sistema con múltiples planetas es normal, la edad del Sol y su química son estándar… nada nos hace pensar que hay algo especial aquí. Hay miles de millones de estrellas y cada una tiene planetas y la posibilidad de desarrollar química compleja con los ingredientes que existen allí, nada nos hace sospechar que la vida es algo único de nuestro sistema solar".

Pero para llegar a este tipo de descubrimientos no solo necesitamos nuevos y potentes telescopios, avances tecnológicos y sondas que exploren otros sistemas. También es imprescindible contar con capital humano: científicos y científicas que apuesten por estas carreras. Desde sus primeros pasos académicos. Una posibilidad es contribuir con proyectos de ciencia ciudadana para analizar los datos de satélites, algo que "pretendemos desarrollar con el tiempo desde la Agencia Espacial Española", añade Villaver. Ejemplos donde es sencillo contribuir, como es el proyecto de la Universidad Complutense de Madrid que analiza la contaminación lumínica de los cielos nocturnos.

"La física y la astronomía están entre las carreras científicas más fascinantes – confirma Villaver -. Prácticamente, todo el mundo se hace preguntas cuando mira hacia la Luna o el cielo por la noche. Nos preguntamos lo mismo que la humanidad desde su inicio. Y ese es el gancho a la hora de atraer a los más jóvenes y eso es de lo que nos nutrimos en la investigación espacial. La curiosidad es el motor de la investigación y lo que nos ha llevado a todo el desarrollo tecnológico de la humanidad. Una de mis metas es que haya más mujeres en carretas STEAM; y me gustaría contribuir a ello".

En este sentido, Villaver destaca importantes hitos de España en la investigación espacial actual. Por ejemplo, nuestro país por primera vez lidera una misión científica de la Agencia Espacial Europea (ESA) ARRAKIHS. Por primera vez en décadas, volvemos a tener un astronauta, Pablo Álvarez y también a la primera astronauta española, Sara García.

"También estamos desarrollando una constelación de satélites, la Constelación Atlántica, que nos permitirá observar la Tierra cada tres horas – añade Villaver - y así estudiar todos los problemas derivados del cambio climático, la salud de las bahías, la contaminación de los ríos… La gestión de todos los recursos naturales es mucho más sencilla gracias a este tipo de misiones".

La meta de Villaver es que en la próxima década "tengamos la primera evidencia de actividad biológica fuera del sistema solar. O al menos que lancemos los telescopios que nos permitan ello. Algo que sin duda nos cambiaría como especie. Desde lo científico, pero también desde lo cultural, filosófico, humano, una revolución desde todos los puntos de vista y que afectará a todas las ramas del saber".