Los “sí, quiero” regresarán en otoño

Las bodas de abril, mayo y junio se aplazan a septiembre y octubre. Las empresas del sector nupcial confían en recuperarse del parón por la cuarentena

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Sábado de primavera, mayo para más señas, el mes de las flores, temporada alta de bodas. Yolanda y Jesús se casaban el día 2, el cumpleaños del novio. La fecha perfecta, la boda perfecta. Lo tenían todo además del amor que se han prometido eterno: invitaciones, detalles para los invitados, el vestido de la novia, el destino de la luna de miel... Pero el giro de guion en la película de su vida y en la de otros 47 millones de españoles, más propio de una película de Wes Craven que de una de Nora Ephron, les ha dejado boquiabiertos a mitad de camino hacia el altar.

La pandemia ha pospuesto el sueño de vivir felices para siempre de miles de parejas, tanto es así que las comunidades virtuales de novios -las hay- bullen estos días con más preguntas que respuestas. La primera regla del Club de las Bodas es hablar de la boda, concretamente de la tuya. “Grupo de apoyo a las chicas que se casan en mayo” es solo uno de los muchos foros abiertos en bodas.net (el vademécum nupcial) donde los futuros contrayentes tratan de despejar dudas y apaciguar una angustia que aumenta a medida que crecen los días de confinamiento.

“Todo va a salir bien” es el mantra de los novios más optimistas pese a que algunos, como Lourdes, confiesan haberse “venido abajo” tras la declaración del Estado de Alarma, o María -”otra del 30 de mayo"- que está “de bajonazo total" por la "m***** del virus (sic)”. Todas confían, no obstante, en que todo esto acabe cuanto antes. No son los únicos.

El sector nupcial mueve miles de millones al año en España. Solo la moda generó el año pasado casi 900 millones de euros de volumen de negocio, según un informe de Valmont Barcelona Fashion Week. A esta cifra hay que sumar la facturación del sector de la restauración, viajes, fotógrafos, animación... Muchos colectivos estos días contienen la respiración a la espera de que regresen los “sí, quiero”.

“Las celebraciones de abril y mayo se han reubicado entre julio y octubre. Las de principios de junio, de momento, las mantenemos. Claro está, a la espera de ver qué pasa las próximas semanas”. Eva Boix es, junto con Teresa Peris, la cara visible y sonriente de Jucais Catering (L’Alcudia, Valencia). "Deja claro que somos un gran equipo al pie del cañón”, pide para que se reconozca el trabajo que están haciendo todos los empleados para no perder clientes ni que estos pierdan, a su vez, la esperanza de celebrar su boda soñada. “Algunas parejas se han visto obligadas a cambiar la fecha para el próximo año porque entre sus invitados había muchos extranjeros y tenían problemas para viajar”. Hasta ahora han tenido que aplazar quince banquetes (ninguna anulación) cuyas fechas tendrán que encajar con las de comuniones y confirmaciones pospuestas para otoño.

En Jucais han decidido respetar las tarifas contratadas con novias de temporada baja y mantener los precios independientemente de la nueva fecha elegida
En Jucais han decidido respetar las tarifas contratadas con novias de temporada baja y mantener los precios independientemente de la nueva fecha elegidaLa Razón (nombre del dueño)

Los proveedores de “catering” nupcial han sido los primeros en la línea de fuego (el banquete es el desembolso más grande que hacen los novios). Con todo, “los clientes están bastante tranquilos. Han visto que, tanto nosotros como todos los proveedores, haremos todo lo posible por darles respuesta. El miedo que tenían es que les dejáramos colgados, algo que, por supuesto, no pensamos hacer. ¡Por encima de mi cadáver!” . Su empresa ha decidido respetar las tarifas contratadas para temporada baja y mantener los precios independientemente de la nueva fecha elegida. “Haremos todo lo que esté en nuestras manos. Moveremos cielo y tierra".

Otra de las que trata de apaciguar los nervios de las novias es Adriana Blanco, responsable del departamento de comunicación y “marketing” de Otaduy, uno de los “ateliers” de moda de vestidos de novia. “Intentamos transmitir mucha calma. En cuanto conocimos que se iba a proclamar el Estado de Alarma llamamos a todas las clientas para tranquilizarlas. Los primeros días había mucha incertidumbre. Algunas lograron casarse “in extremis” días antes del confinamiento, pero las que tenían la boda programada para finales de marzo o principios de abril asumieron que tenían que aplazarla. Intentamos que vean que sus bodas no se cancelan, sino que se posponen". Otaduy ha paralizado la actividad de sus talleres, pero confían en que todo vuelva a la normalidad más pronto que tarde y se escuche de nuevo el sonido de las máquinas de coser.

Algunas novias lograron casarse “in extremis” días antes del confinamiento, pero las que tenían la boda programada para finales de marzo o principios de abril asumieron que tenían que aplazarla. "Intentamos que vean que sus bodas no se cancelan, sino que se posponen"
Algunas novias lograron casarse “in extremis” días antes del confinamiento, pero las que tenían la boda programada para finales de marzo o principios de abril asumieron que tenían que aplazarla. "Intentamos que vean que sus bodas no se cancelan, sino que se posponen"La Razón

En Mathena Producciones, empresa valenciana (Quart de Poblet) dedicada a la planificación y desarrollo de eventos, confían en recuperar la normalidad a principios de junio. Las bodas de mayo ya se han aplazado a octubre. "Y así andamos, rezando para que esto se quede solo en un aplazamiento, aunque no pinta bien”, presagia Silvia Limón, responsable de la gestión y organización de eventos.

Sara Moliner y Abel Lainez el día de su boda
Sara Moliner y Abel Lainez el día de su bodaCristina Yabiku, (nombre del dueño)

Tradicionalmente la temporada de bodas comienza en abril y termina en noviembre. “Este año arrancará en agosto o septiembre y se van a celebrar bodas hasta Navidad o incluso principios del año que viene”. Habla uno de los miles de fotógrafos afectados por el parón nupcial. “¿Este año cuál será la temporada baja?”, se pregunta. "A nosotros nos están retrasando bodas de abril, mayo e incluso junio para septiembre, octubre y noviembre e incluso diciembre. Las fincas se están apretando los cinturones e incluso ofreciendo los jueves y los domingos porque nos faltan días de aquí a fin de año. Sin hablar de las comuniones que también se han pospuesto”.

Yolanda y Jesús se casarán el 3 de octubre, un día antes de su aniversario de novios, por aquello de mantener el simbolismo de las fechas. “Al principio todo fue una montaña rusa de emociones. Después de tanto tiempo preparando la boda... Cuando todo esto comenzó (ella habla de la pandemia) pasamos de 46 días a 198 en el contador. Llamamos a la iglesia y a nuestros proveedores, y la verdad es que fueron encantadores; entendieron la situación y pudimos mantenerlos a todos en la nueva fecha, incluido el viaje de novios”. En cuanto a los invitados (130), se les informó del cambio vía vídeo -"más de uno soltó alguna lagrimilla de emoción"- pero “están encantados y agradecidos” por el cambio y apoyan a los novios en sus decisiones.

“Sentimos mucha rabia e impotencia -asegura Yolanda- pero es una causa que nos sobrepasa y ante la cual no podemos luchar si no es todos juntos. Una boda es un momento para disfrutar, para estar cerca de tus amigos y familia, con besos y abrazos, no para estar a dos metros de distancia". Y ante la adversidad, optimismo, opina la novia. “Ahora, una vez cambiada la fecha y los proveedores, lo vemos como una oportunidad para ponernos en forma (a ella la operaron en diciembre de cáncer y el tratamiento se alargó hasta el pasado mes de marzo), para ahorrar algo más, para coger colorcito, para disfrutar más de los preparativos...”.

Creatividad frente a contratiempos, pensaron. Así que qué más da si la fecha ya estaba impresa en todos los detalles de la boda. “Hemos decidido dejarlo todo como está y a la entrada a la finca pondremos un cartel que diga ‘Bienvenidos al 2 de mayo’, como si fuera una maquina del tiempo. Y ahora solo nos queda estar en casa y acabar con este maldito virus. Todos juntos podemos. Quédate en casa".