La interacción y la inclusión, preocupaciones del profesorado durante la cuarentena

Los docentes tratan de evitar la desmotivación de los alumnos

Los niños intentan continuar con sus rutinas en medio de la epidemia de COVID-19
Dos alumnos de primaria realizan las tareas escolares desde casa gracias a las tecnologías modernas que permiten la educación "online" durante el estado de alarma decretado por la crisis del coronavirus.Kai FörsterlingEFE

Favorecer la inclusión de los alumnos con mayores dificultades, mantener el contacto e interacción entre los compañeros y evitar la desmotivación, en el caso de los alumnos de Bachillerato, son las principales preocupaciones del profesorado en esta situación de confinamiento por el coronavirus.

Así lo exponen tres profesoras de Educación Infantil, Primaria y Secundaria y Bachillerato de centros públicos de la Comunitat Valenciana, quienes echan mano de los todos los recursos digitales a su alcance para ofrecer una educación de calidad y cercana a su alumnado mientras, en casa, atienden también a sus hijos, todos ellos en edad escolar.

Las tres reconocen que el curso que más preocupa es el de Segundo de Bachillerato, con estudiantes que aún no saben cómo ni cuándo será su acceso a la universidad, mientras que en Infantil y Primaria, el contenido preocupa poco, pues éstos se van repitiendo a lo largo de los años.

Inclusión e interacción

Para Mónica Belda, maestra de Primaria del Colegio Público Rei En Jaume de Tavernes Blanques (Valencia) y tutora de Segundo curso, la principal preocupación es no poder llegar en igualdad de condiciones a todos sus alumnos, especialmente a aquellos que en una situación de normalidad tiene más dificultades, y que esta crisis sanitaria ha agravado.

Otra de sus preocupaciones es la interacción entre sus alumnos, que tienen entre 7 y 8 años, algo que considera "vital para su desarrollo y aprendizaje", y que trata de suplir echando mano de todos los recursos digitales que tiene a su alcance, especialmente aquellos que permiten una comunicación más directa.

Estas son también las preocupaciones de Mireia Alamar, maestra de Infantil en el colegio público Federico García Lorca de Valencia, una etapa educativa no obligatoria donde lo que están tratando de favorecer es que las familias tengan recursos para que niños y niñas vivan el confinamiento “lo más felices posible”.

Cantar, bailar, cocinar, jugar o charlar son algunas de las actividades que esta maestra, que está cubriendo la jornada a tiempo parcial de la titular del plaza, propone a sus alumnos, que terminan este curso la Educación Infantil y el curso que viene pasarán a Primaria.

Las herramientas

Aplicaciones como "Classroom" o "Classdojo", plataformas de videconferencia o grupos de WhatsApp son los medios más utilizados por estas profesoras para que sus alumnos, bajo la tutela de los padres, compartan con sus compañeros de clase y con ellas los trabajos o actividades que desarrollan en estos días de confinamiento.

Además, todas ellas hacen sesiones de videoconferencia personalizadas con cada familia para saber cómo están los alumnos y conocer de primera mano sus necesidades, y están siempre disponibles a través de sus teléfonos móviles, además de en las plataformas oficiales establecidas por la Conselleria de Educación para comunicarse con las familias.

Al final, "todo se resume en la intuición de cada docente" para saber qué es lo que mejor funciona con sus alumnos, asegura Belén Jiménez, profesora de Inglés y tutora de Segundo de Bachillerato en el Instituto Doctor Faustí Barberá de Alaquàs (Valencia), a quien además de todo lo anterior, preocupa que sus alumnos no se desmotiven pero tampoco se agobien más de la cuenta.

Asegura que con la incertidumbre de no saber qué pasará con la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), los estudiantes de segundo de Bachillerato están "muy agobiados" y "desesperados", aunque parece que ahora empiezan a calmarse, y están aprendiendo a estructurar el trabajo y a organizarse.

Establecer un horario

Las tres destacan la importancia que tiene en estos días establecer un horario claro y organizar el tiempo de los alumnos para que pasen el día de una forma amena, pero ellas no predican con el ejemplo.

El teletrabajo ha hecho desaparecer sus horarios y sus fines de semana, ya que muchas veces aprovechan el tiempo libre para hacer las tutorías con las familias o para autoformarse en esas nuevas tecnologías para las que nadie les ha formado.

“Nunca ves el momento de parar”, reconocen, pero todo ese trabajo no consta de forma oficial: en su mayoría, no se hace a través de las plataformas oficiales establecidas por Conselleria, que se quedan muy cortas para cubrir la necesidad de interacción entre profesorado y alumnado.