Los arroceros piden mejores remuneraciones si la paella se declara Bien de Interés Cultural

La semana pasada el sector colapsó la ciudad con una tractorada en protesta por la reducción de las ayudas de la PAC

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Un camarero sirve una paella en una terraza de un restaurante de la playa de la Malvarrosa de ValenciaKai FörsterlingEFE

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) valora de manera muy positiva los pasos encaminados para que se declare Bien de Interés Cultural (BIC) a la paella valenciana y, al calor de este histórico reconocimiento, pide a las administraciones que pongan en marcha las medidas necesarias para garantizar una remuneración justa a los productores valencianos de arroz que constituye el ingrediente principal de este plato.

La organización agraria manifiesta de este modo su apoyo a la iniciativa de la Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del Patrimonio Inmaterial de la Generalitat consistente en aprobar que se proceda a la incoación de declaración de BIC a ‘La paella valenciana. El arte de unir y compartir’, una etapa previa para que en un futuro sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, considera que “toda la labor que se realice a favor de nuestra paella es una excelente noticia porque contribuye a potenciar su difusión y consumo, pero sería bueno que, además de esa merecida distinción, la dignificación de este plato comporte precios dignos a todas las personas que hay detrás de su elaboración, especialmente a los agricultores valencianos que son los que producen sus ingredientes naturales (arroz, verduras y carnes) de máxima calidad, trazabilidad, frescura y respeto medioambiental”.

Tractorada

Aguado recuerda que la semana pasada el sector arrocero valenciano colapsó la ciudad de Valencia, con la presencia de más de 300 tractores, para rechazar los planes que maneja el Gobierno de recortar hasta un 50% las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) a los arroceros, un hachazo que en la mayoría de las explotaciones harían inviable la supervivencia del cultivo. “Hoy por hoy –señala el dirigente agrario– las ayudas de la PAC son imprescindibles porque los precios en el mercado apenas representan 6 céntimos por el arroz que cabe en un plato”.

En referencia a los bajos precios, AVA-ASAJA acusa a la Unión Europea de impulsar acuerdos comerciales con Myanmar, Camboya y Vietnam –al que se podría sumar Mercosur– sin exigir reciprocidad en materia fitosanitaria, laboral y ambiental. Aguado reclama, en este sentido, que los arroces foráneos no entren a los mercados comunitarios si no cumplen los estándares de producción del arroz europeo porque eso es competencia desleal, ruina para los productores europeos y fraude para los consumidores. Sí a la paella valenciana, pero no todo vale, ni queremos que el arroz sea de Vietnam, ni queremos arroz valenciano a precios de Vietnam”.

Aguado advierte de que “no solo está en juego la viabilidad económica de la principal materia prima de nuestra paella, sino también la preservación de los parques naturales de La Albufera y del Marjal de Pego-Oliva. Gracias al cultivo del arroz, se han convertido en espacios de alto valor ecológico. Sin arroz, serían un cañar plagado de mosquitos”.